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El pueblo asturiano para disfrutar del ambiente navideño entre casas nevadas y montaña: el más alto de la región, a 1.560 metros, donde comer la carne roxa de ternera, picadillo o un buen panchón

"El pueblo más alto de Asturias" figura en el cartel que recibe a los visitantes al pueblo

El pueblo asturiano para disfrutar del ambiente navideño entre casas nevadas y montaña: el más alto de la región, a 1.560 metros, donde comer la carne roxa de ternera, picadillo o un buen panchón

El pueblo asturiano para disfrutar del ambiente navideño entre casas nevadas y montaña: el más alto de la región, a 1.560 metros, donde comer la carne roxa de ternera, picadillo o un buen panchón

Las nieves comienza a teñir de blanco las cumbres asturianas y en algunas localidades de montaña llega una época en la que las míticas estampas invernales se convierten en realidad por unas semanas. Una imagen bucólica para los amantes del frío y de la Navidad, que ya está a la vuelta de la esquina.

Así es vivir o visitar "el pueblo más alto de Asturias" , La Raya (Aller). Esta localidad cuenta con una casa que es la construcción más elevada de la región, según el Sadei (Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales). Está situada a 1.540 metros y supera por muy poco (solo ocho metros) a la casa más prominente del puerto de Leitariegos (Cangas del Narcea), ubicada a 1.532. Los escasos habitantes de La Raya están "orgullosos" de vivir en la cima de Asturias. "Es un honor y un privilegio", cuentan a LA NUEVA ESPAÑA. Aunque sin contar construcciones, la cumbre real del Principado (y de León y de la Cordillera Cantábrica) es Torre Cerredo, a 2.649 metros, en el concejo de Cabrales. Asturias está en las alturas como demuestra el hecho de que casi el 5% de la superficie se encuentra a más de 1.500 metros.

"El pueblo más alto de Asturias". Es el cartel que recibe a los visitantes a La Raya, en el alto de San Isidro (Aller). Seis palabras que dan carpetazo a una antigua "piquilla" entre la localidad allerana y Leitariegos. "Las mediciones nos dan la razón", apuntan los vecinos de La Raya que, además, realizaron su propia medición sobre la casa más elevada, situada a 1.560 metros, 20 más que la altitud oficial del pueblo. Cierto es que el paso de carretera a mayor altitud de Asturias está en Leitariegos, en Cangas del Narcea (1.525 metros sobre el nivel del mar). Con estas precisiones, los vecinos de La Raya sentencian: "Es un honor y un privilegio vivir aquí". La nieve, a veces, hace de las suyas. "Tenemos que estar preparados y tener suministros de comida y combustible, sobre todo, en vistas a un posible aislamiento". Aunque la maquinaria y los recursos actuales impiden que estén aislados durante más de dos días. Fernando Cordero se crió ya en familia hostelera, ligada al turismo que llegaba a La Raya llamado por la estación de San Isidro. Su abuelo, de hecho, hizo historia en el sector. "Desde la inauguración de Fuentes de Invierno (año 2006), fue un ‘boom’", señala el hostelero.

Y que mejor que visitar La Raya y después calmar el frío disfrutando de la gastronomía de la región. La cocina allerana coincide en lo fundamental con la asturiana, aunque con algunas especialidades, sobre todo en la repostería. El sabor tradicional se sigue conservando en muchos de los fogones alleranos, y el ejemplo más destacado podría ser el pote de berzas, uno de los entrantes más antiguos, cuyo éxito radica sobre todo en la gran calidad de los productos de la huerta local. Del cerdo se obtienen ricos embutidos, picadillo (muy característico de la zona), callos y otros derivados, como el chorizo o la morcilla, perfectos compangos para el pote y la fabada.

Las carnes locales son de excelente calidad, destacando la carne roxa de ternera o la de cordero; esta última la podemos encontrar en una amplia variedad de platos, como cordero a la estaca, lechazo al horno o cabrito con patatas. Mención especial merecen las suculentas carnes de caza (corzo, jabalí y venado), tan abundantes en la zona, por deleitar a los paladares más exquisitos, y por supuesto, las truchas.

Pero la guinda gastronómica de Aller la pone la repostería: casadielles, frixuelos, borrachinos, cuayá (o cuajada).  Estas son algunas de las dulces especialidades, pero sin duda, el postre estrella es el panchón, de laboriosa y peculiar * elaboración, hecho a base de harina de escanda, manteca y azúcar. Este plato se remonta a tiempos pretéritos, cuando la harina de escanda predominaba en la dieta de la zona.

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