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El restaurante asturiano con alma de chigre y estrella Michelín que se esconde en un pueblo de apenas 20 habitantes: menús degustación de caza, pescados de río y "gastronomía rural" para 10 o 12 comensales al día

Una cocina con sabor asturiano dado que trabajan "con productores a no más de 20 kilómetros", destaca

El restaurante asturiano con alma de chigre y estrella Michelín que se esconde en un pueblo de apenas 20 habitantes:  menús degustación de caza, pescados de río y "gastronomía rural" para 10 o 12 comensales al día

El restaurante asturiano con alma de chigre y estrella Michelín que se esconde en un pueblo de apenas 20 habitantes: menús degustación de caza, pescados de río y "gastronomía rural" para 10 o 12 comensales al día

En unas horas se sabrá la nueva nómina de restaurantes que forman parte del universo Michelin. La popular guía gastronómica francesa, que celebra su 125 aniversario, desvela este martes por la tarde en Málaga sus nuevas estrellas para la edición del próximo año.

Hay muchas quinielas y entre las mismas figura algún asturiano con posibilidades de sumarse al selecto club de los estrellados. Y es que lograr una estrella de esta prestigiosa guía ya es todo un éxtio para estos restaurantes. Asturias en general y las Cuencas mineras en particular siempre ha sido una tierra de apreciada gastronomía. Sin embargo, hasta hace bien poco, las guisanderas y guisanderos tenían solo el reconocimiento de sus clientes. Algo que en los últimos años ha cambiado. La cocina selecta no está solo en lasciudades como gijón o Avilés, en pequeños rincones de la geografía regional podemos encontrar auténticos templos del buen comer y que gozan de reconocimineto internacional. Es el caso de Xune Andrade en su restaurante Monte, que tiene una estrella Michelín.

Su restaurantee es uno de los locales a los que Michelin recomienda acudir si se está por Asturias. Andrade lleva más de media vida ligado a un chigre. Porque sus inicios se remontan a sus 15 años (hoy tiene 36), cuando empezó a trabajar de camarero. Vio en los fogones su pasión, y se formó inicialmente en la Escuela de Hostelería de Gijón. Aquel joven rebosaba talento, y no tardó en formar parte del equipo de Casa Gerardo, el restaurante de Pedro y Marcos Morán. Desde allí coincidió con los mejores chefs nacionales, y de todos se empapó. Dio el salto a Madrid por amor, y en la capital de España dirigió dos restaurantes, un grupo gastronómico francés con otros tres negocios y una coctelería. Pero igual que el amor lo llevó, el desamor y el apego por la tierra comenzaron a fraguar su vuelta. Con su inseparable Delia Melgarejo en la sala, y un equipo de cuatro personas, Xune Andrade ha dado de comer ya en San Feliz (un pueblo de Lena con apenas 20 habitantes) a miles de personas en cinco años. Y eso que apenas tiene 16 comensales por servicio. Una cifra que permite al cliente disfrutar de la comida como si estuviera en casa. La elegancia con la que Andrade cocina su entorno -desde los Arbeyos de Llanos de Somerón hasta las truchas y salmones de ríos asturianos- le han valido que en pocos años se haya alzado con varios reconocimientos de prestigio. En 2022 le concedían un Sol de la Guía Repsol y la primera estrella Michelín, a su vez, la primera de las Cuencas. Un año más tarde, en el 2023, Xune Andrade volvía a pisar la alfombra roja de la prestigiosa guía gastronómica para recoger su segunda estrella, en este caso una estrella verde, por su cocina sostenible.

"Si queremos seguir creciendo hacia una experiencia más excelente de cara al cliente, requiere un esfuerzo económico por parte del restaurante, y Monte va a seguir dando 10 o 12 comensales al día", señala Andrade. 

"Tras la coqueta terraza de la entrada, donde los comensales toman el aperitivo o hacen la sobremesa, se accede a un interior de línea rústica-contemporánea donde todo está diseñado para agradar. El chef al frente, Xune Andrade, regresó a su tierra para exaltar el terruño desde los fogones, por eso defiende una cocina de tinte actual que, a través de dos menús degustación (Paseo por el monte y Ruta por el monte, ambos con opción de maridaje a base de vinos o sidras), demuestra una inspiración casera y está muy comprometida con la tierra circundante; no en vano, ha creado lo que llama la "Red de Territorio", trabajando con productores a no más de 20 km", destacan desde la Guía Michelín.

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