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La Casa de La Buelga "renace" entre vetas de sidra y carbón

Después de la rehabilitación del Ayuntamiento de Langreo, el equipamiento servirá como foro intergeneracional en el programa PUMUO, sede de la Cultura Minera y también acogerá la Cátedra de la Sidra de Asturias

La Casa de La Buelga de Ciañu

La Casa de La Buelga de Ciañu

A.A.

Historia, tradición y arraigo se entrelazan en el palacio barroco de la Casa de La Buelga que, tras su reciente rehabilitación por parte del consistorio, ha logrado sacudirse las heridas del tiempo para volver a convertirse en un referente. Su renacer no es solo arquitectónico. También es un impulso cultural, social e identitario para el valle.

El Ayuntamiento de Langreo y la Universidad de Oviedo presentaron recientemente un proyecto de colaboración en el que se retoma la extensión del Programa Universitario para Mayores (PUMUO), que comenzará el próximo curso académico. La Buelga se convierte así en un foro intergeneracional, un hogar para quienes quieren seguir aprendiendo y, sobre todo, seguir transmitiendo su memoria.

Durante el anuncio se hizo también público que la Cátedra de la Cultura Minera tendrá su sede en la Casa de la Buelga. Un gesto cargado de simbolismo tratándose de un concejo marcado por más de un siglo de extracción, lucha obrera y arraigo industrial. La dirección de la cátedra recae en Jorge Muñiz, historiador y profundo conocedor del patrimonio minero asturiano, que asume el reto de estudiar, proteger y proyectar ese legado en un espacio que, por su propia ubicación, respira carbón y memoria. La elección del lugar no es casual. Aquí, la minería, lejos de ser un capítulo cerrado es un poso que sigue definiendo la identidad del Nalón como lo han demostrado las recientes Jornadas de la Cultura Minera desarrolladas en este mismo enclave.

Asistentes a las Jornadas de la Cultura Minera

Asistentes a las Jornadas de la Cultura Minera / Cedida a LNE

En las cuencas, los pozos dejaron cicatrices, pero también valores —solidaridad, esfuerzo, comunidad—, transmitidos en torno al llar por las mujeres que sostuvieron de manera silenciosa la economía del hogar y la escasez de las huelgas. Contar con un centro académico dedicado a investigar y preservar estos vestigios es reafirmar culturalmente lo que fue, lo que permanece y lo que aún puede construirse. Desde las lámparas de carburo hasta el eco de los castilletes; desde las canciones de mina hasta los relatos transmitidos en chigres y cocinas, todo ese patrimonio encuentra ahora un espacio digno donde ser estudiado y compartido.

Y es precisamente en este punto donde el relato minero se enlaza con otro corazón identitario del valle: la cultura sidrera, con la que comparte rituales, celebraciones y una memoria que fluye y que pasa, como el vaso de sidra, de mano en mano –protocolos sanitarios al margen-. Así, la casa de La Buelga acogerá también la Cátedra de la Sidra de Asturias dirigida por el lavianés Luis Benito Garcia, otro de los nombres que está dando forma a este nuevo mapa cultural tras el reconocimiento de la sidra como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO. Declaración internacional que la sitúa entre las tradiciones más valiosas del mundo y refuerza el papel de La Buelga como espacio de encuentro y conocimiento.

Jorge Muñiz, director de la Cátedra de Cultura Minera; Ignacio Villaverde, rector de Uniovi; Roberto García, alcalde de Langreo; Pilar Cuetos, vicerrectora de Extensión Universitaria y Proyección Cultural de Uniovi; y Luis Benito, historiador e impulsor de la Cultura Sidrera

Jorge Muñiz, director de la Cátedra de Cultura Minera; Ignacio Villaverde, rector de Uniovi; Roberto García, alcalde de Langreo; Pilar Cuetos, vicerrectora de Extensión Universitaria y Proyección Cultural de Uniovi; y Luis Benito, historiador e impulsor de la Cultura Sidrera / Cedida a LNE

Quizá, cuando alguien recorra estos jardines recuperados y se detenga un instante a mirar alrededor, comprenda que aquí no solo se celebra el porvenir. También se honra a las vetas de carbón que forjaron esta tierra y a las manzanas que dieron sabor a tantas espichas. Ambos legados, distintos y complementarios, han moldeado la identidad del valle. Y, en ese equilibrio, La Buelga encuentra su verdadero sentido: un lugar que custodia la memoria, impulsa la cultura y devuelve a Langreo y al valle la certeza de que todavía quedan muchas historias por escribirse.

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