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Alfredo González: Disco, concierto y despedida

El "flaco de Turón" deja los escenarios con la presentación del disco "Solitud", de su alter ego "Sólo"

Alfredo González, en una imagen promocional.  | PEDREIRA

Alfredo González, en una imagen promocional. | PEDREIRA

David Orihuela

David Orihuela

Mieres

Alfredo González, un tipo flaco de Turón que lleva casi un cuarto de siglo en esto de la música, ha decidido parar. Lo hace por lo que ha hecho siempre las cosas, porque cree que es lo mejor en este momento pero como sus canciones son uno de sus principales órganos vitales y los escenarios y los bares los espacios donde ha sido, es y será, este domingo, 30 de noviembre, se medio despedirá en Oviedo, en el Burlesque (Martínez Vigil, 4). Será a las siete de la tarde y las entradas -quedan muy pocas- cuestan 12 euros anticipada y 15 euros en taquilla. La otra media despedida será en Madrid.

Alfredo González y sus botines Chelsea se bajarán de la tarima del Burlesque para dar un paso atrás. Pero como el flaco de Turón es un tipo al que le gusta celebrar, se ha hecho un regalo, a él y a los que se encuentran en las buenas canciones, y acaba de sacar disco. En realidad no lo ha hecho él sino su alter ego, “Sólo”, así con porque equivale a solamente, porque es único, y porque, aunque está en soledad, busca evitar ambigüedades. Pero también está solo, porque así lo ha decidido, porque los años le han llevado a esa vida relativamente eremítica, a esta solitud buscada. En "Sólo" importa la música pero más, si cabe, la letra, la intención, la dirección del argumento. Por eso está apegado a lo literario y por eso, en cada canción, habrá una referencia a algún autor o autora ajenos a él mismo. Ya sea en forma de estrofa o estribillo, en forma de spoken word o con la musicalización de un poema entero.

"Solitud"

Ese disco, cómo no, se llama “Solitud” y en los últimos meses se ha ido conociendo su contenido. Ahora llega el momento del final y por eso se publica el disco entero con su última canción, la que no se había escuchado aún, “La noche del ciclón, un juego de contrarios, un drama que da sentido al propio proyecto. Tres minutos y medio de un final, quién sabe si de una relación, quién sabe si de un proyecto musical, que por causas y méritos cierra este primer disco, esta primera aventura de un artista único que se reinventa al mismo tiempo que aprende a reconocer la necesidad de apartarse de los otros, de lo otro, para conformar un nuevo sujeto carente de predicados que tal vez se dedique a la música, a la literatura o a pasear y buscar sustento en algo más mundano.

“Solitud” es un trabajo íntimo, minimalista y esperanzador, fruto de la búsqueda de nuevos caminos artísticos dentro de la reconocida trayectoria de Alfredo González. “Sólo” dio vida a estas canciones en el estudio del productor (y por qué no decirlo, también protector del proyecto) Yuri Mykhaylychenko, y cuenta en ciertos pasajes del disco con otros dos grandes nombres de la música asturiana. Silvia Quesada y Marco Castañón.

Lo de este domingo en Oviedo será despedida y cierre, pero tratándose de Alfredo González lo más probable es que si ahora cierra la puerta, pasado un tiempo la vuelva a abrir para tomar la última.

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