Santa Bárbara estalla en reivindicaciones en el año más trágico de la minería asturiana del siglo XXI: clamor en Mieres por la seguridad y el futuro de la Brigada
La celebración de Santa Bárbara se convirtió en un acto de denuncia tras las siete muertes registradas en 2024 y de apoyo al grupo de rescate de Hunosa

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Dos siglos de nostálgica actividad minera irrumpieron ayer entre la neblina mierense dejando un leve olor a pólvora mientras los barrenazos retumbaban desde la ladera de Siana cada media hora. El estruendo dio paso a una celebración de Santa Bárbara más quejosa y reivindicativa de lo habitual. Los sindicatos pidieron frente al Monumento al Minero de Vega de Arriba una solución de futuro para la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa. El tono fue aún más compungido a la hora de reclamar que las investigaciones aclaren y depuren posibles negligencias en los dos accidentes mortales que este año ha sumado la minería de carbón en Asturias, con cinco trabajadores fallecidos en Cerredo (Degaña), a consecuencia de una explosión de gas grisú, y otros dos en Vega de Rengos, Cangas del Narcea, por un derrumbe. El presidente del Principado, Adrián Barbón, y el alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, secundaron ambas demandas.

La ofrenda floral de Mieres. / Juan Plaza
La festividad de Santa Bárbara, patrona de los mineros, volvió a convertirse este jueves en un ritual de memoria, dolor y reivindicación. La ofrenda floral ante el Monumento al Minero de Mieres reunió a representantes políticos, sindicales y vecinales en un año especialmente trágico para el sector, marcado por la muerte de siete trabajadores y por las dudas que aún planean sobre las circunstancias de los dos graves accidentes registrados.
“Un día que llora”
El presidente del Principado, Adrián Barbón, abrió su discurso con una sentencia cargada de simbolismo: “Hoy es un día que llorar, un año terrible para la minería asturiana, el peor en tres décadas”. Barbón recordó a las siete víctimas mortales y a las familias “rotas” por los accidentes de Cerredo y Vega de Rengos, incidentes “distintos pero igualmente devastadores”. Subrayó que el Gobierno autonómico mantendrá un “compromiso de sangre” para ir “hasta el final” en las investigaciones: “Hay que saber lo que pasó, actuar con contundencia y, si se detectan delitos, que quienes los cometieron paguen con cárcel”.
El máximo responsable regional reivindicó también su propio origen minero frente a quienes, dijo, se burlan de ello en el Parlamento: “Soy hijo, nieto, bisnieto y tataranieto de mineros. Lo digo con orgullo”. Desde esa identidad compartida con las Cuencas, Barbón llamó a no resignarse y a reivindicar el futuro industrial del territorio, apoyando de forma expresa las negociaciones sobre el plan de futuro de Hunosa y, en especial, la continuidad y fortalecimiento de la Brigada de Salvamento Minero. Consideró “inequívoco” que el porvenir de este cuerpo debe pasar por su integración en el Centro Nacional de Rescates, proyectado para el pozo Santiago (Aller): “Pido un esfuerzo colectivo para lograr un acuerdo y que la brigada tenga ese futuro garantizado”.
El presidente cerró su intervención recordando la larga tradición de lucha obrera de las cuencas, el papel de las carboneras y la necesidad de celebrar un día como el de Santa Bárbara “con orgullo, homenajeando a los que no volvieron y proyectando esperanza”.
El dolor compartido de Mieres
El alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, insistió en el carácter excepcionalmente luctuoso de la celebración de este año: “Estamos con el corazón roto, porque este ha sido el peor año de la minería asturiana en las últimas tres décadas”. Nombró a todos los fallecidos, destacando la “solidaridad ciudadana” que a lo largo de la historia ha acompañado a las tragedias mineras.
Álvarez pidió firmeza en la aplicación de la legislación de seguridad laboral: “No podemos permitir que mina y muerte vuelvan a ir de la mano. Toca exigir seguridad, cumplimiento de la ley y mano dura para quien no la cumple”. El regidor mierense mostró también su respaldo absoluto a la Brigada de Salvamento Minero, destacando que hace apenas seis años recibió la Medalla de Oro de Asturias: “Resulta inexplicable que ahora no se atiendan sus demandas justas y legítimas”. Reclamó que el debate “no se limite al pasado glorioso del carbón, sino que abarque un presente y un futuro que aún están en juego”.
Reivindicación sindical: investigaciones claras y futuro para la Brigada
Los mensajes del ámbito sindical caminaron en la misma dirección, combinando homenaje, indignación y exigencia.
El secretario general de SOMA-FITAG-UGT, José Luis Alperi, recordó que Santa Bárbara es siempre un día “marcado por el luto”, pero este año, remarcó, es “muy negro para la minería”. Exigió que las investigaciones sobre los accidentes se desarrollen con claridad y humanidad: “Hay familias esperando saber qué pasó. Es importante para cerrar un capítulo y depurar responsabilidades”.
Criticó también que decisiones empresariales o carencias en la planificación de Hunosa hayan derivado en conflictos tan graves como el de la Brigada, recordando que “la Inspección de Trabajo ya ha detectado prácticas irregulares en otros sectores mientras los brigadistas siguen sin cobrar lo que les corresponde”. Destacó que el conflicto serás abordado en la reunión del comité intercentros que se celebrará este mismo viernes.
Ruptura del diálogo
Para Alperi, el origen del conflicto está en la ruptura del diálogo: “No se entiende que se niegue una mesa de negociación en un tema que puede llevar a la desaparición de la brigada”. No obstante, mostró un punto de esperanza ante la convocatoria del Comité de Intercentros: “Demos una oportunidad al diálogo social, como siempre se ha hecho”.
El responsable de Industria de CC OO de Asturias, Nacho Requena, coincidió en la urgencia: “Lo que esperamos es una solución, y con premura”. Afirmó que las negociaciones con la SEPI están abiertas y que existe voluntad para alcanzar un acuerdo que garantice el futuro de Hunosa “sin dejar a nadie atrás”. Requena calificó 2024 como “un año negro, negro como el carbón” y recordó que las investigaciones deben ser serias y diligentes: “Se lo debemos a los muertos y a la verdad”.
También avisó de que, si la solución no llega, los sindicatos tomarán las iniciativas necesarias: “Somos muy de hechos y poco de palabras”.
Santa Bárbara entre pólvora, memoria y exigencias
La ceremonia concluyó entre silencios densos, aplausos contenidos y el eco de los barrenos. Una jornada en la que la nostalgia minera dio paso a un clamor común: “Verdad para las familias, justicia para las víctimas y un horizonte claro para quienes aún sostienen, desde el subsuelo o desde los tajos ya cerrados, la memoria viva del carbón asturiano”. Y al final del acto, un matrimonio del barrio dejó un lamento final: “No entendemos que la llama del Monumento al Minero no se encienda ni el día de Santa Bárbara”.
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