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Del Minecraft al robot que se tira pedos: Los ingenieros informáticos buscan hacer cantera en Aller

El colegio de profesionales del sector tutela la actividad "La hora del código", que busca "generar inquietudes" entre los escolares de Moreda

Carlos Castrillo tutela al robot "Berni" en una práctica con la alumna Iuliana Chistoserdova, de cuarto de Primaria.

Carlos Castrillo tutela al robot "Berni" en una práctica con la alumna Iuliana Chistoserdova, de cuarto de Primaria. / A. Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Moreda (Aller)

Hay un refrán que reza que "La letra con sangre entra". Sin embargo, los alumnos responden mucho mejor cuando se les trata de enseñar a través de juegos o actividades que conocen. Y ese es el objetivo del programa "La hora del código", una iniciativa mundial que en Asturias se desarrolla gracias al Colegio de Ingenieros Informáticos y que trata de acercar esta rama a los más pequeños con el objetivo de despertar inquietudes. Este miércoles, uno de sus voluntarios estuvo en el colegio público de Moreda, donde sus alumnos pudieron aprender programación básica a través de juegos como "Minecraft" o comprobar lo que se puede hacer a través de la informática para que un robot te obedezca.

Carlos Castrillo, al que todos los alumnos llamaban "Castri", trabaja en la empresa Capgemini, que colabora con el programa y que le permite acudir a los centros escolares a compartir un rato divertido a la par que didáctico. En Moreda, Castrillo estuvo en varias aulas. Los pequeños de cuarto de Primaria estaban atentos a cada explicación de este "profe" por un día, que después de mostrarles varias aplicaciones en la pantalla táctil, sacó su arma secreta: "Berni". Un pequeño robot de Lego al que tanto Castrillo como los pequeños hicieron bailar, detenerse ante su mano para no chocar y hasta identificar colores.

Reportaje La hora del Código en el colegio de Moreda en Aller

Una alumna de sexto de Primaria programa un juego durante la clase. / A. Velasco

Robot travieso

Pero para despertar esas inquietudes, también hace falta humor. Y "Berni" ayudó a ponerlo. El "travieso" robot le pidió a una pequeña voluntaria que le tirase del dedo. Una broma clásica entre muchos adolescentes, que el robot no dudó en hacerle a la pequeña. Por su altavoz soltó una flatulencia, que levantó las risas de la veintena de pequeños de la clase.

Este ingeniero informático también se pasó por sexto de Primaria, unos alumnos que ya conocía de ediciones anteriores de "La hora del código". Con ellos trabajó en la programación de juegos, enseñándoles a dar órdenes al héroe principal para que completase las misiones que le iban pidiendo. Tal fue la implicación que incluso los chavales planteaban dudas sobre que se podía o no hacer a través de la programación.

Reportaje La hora del Código en el colegio de Moreda en Aller

Carlos Castrillo, presentado a "Berni" a los alumnos. / A. Velasco

Carlos Castrillo se mostraba satisfecho al término de la jornada. "La idea es llegar a los niños, enseñarles lo que es la informática y la programación, a través de varios ejercicios, y con ello generar inquietudes", indicaba. Porque aunque hay muchos jóvenes interesados en la informática, tanto a nivel universitario como de formación profesional, nueva está de más buscar nuevos talentos. "En España y en Asturias, tanto en Universidad y en FP hay cantera, pero siempre se necesita reforzar ya que la informática a día de hoy es lo que mueve ahora el mundo y desde luego que es el futuro", indicaba el ingeniero.

Capacidades

"Castri" destacaba además que los escolares de ahora "tiene la capacidad matemática muy avanzada, por lo que es más fácil enseñarles cosas como la programación de bloques para dar órdenes a un personaje, y lo van pillando de una manera natural".

Con un diploma y un pequeño regalo se despedía Carlos Castrillo de cada clase. También con una sonrisa, sabedor de que su tiempo y su voluntariado habrán despertado en más de uno y de una el gusanillo por la informática. Y ese era su objetivo. Aunque a los pequeños no se les pueda programar como a los robots, siempre se puede captar su atención con ellos.

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