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Nieve artificial, uso en verano y nuevo modelo de gestión: la receta de los expertos para impulsar la estación de esquí de Pajares

La modernización del sistema de nieve artificial y una gestión más ágil son algunas de las propuestas para relanzar el complejo, tal y como expusieron ante la Junta General los conocedores del sector

La estación de Pajares, ya cerrada esta semana.

La estación de Pajares, ya cerrada esta semana. / Mario Canteli

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Oviedo

Las estaciones de esquí asturianas, con especial mención a Valgrande-Pajares, llegaron este jueves una vez más a la Junta General del Principado. Fue en el marco de la Comisión de Hacienda, Justicia y Fondos Europeos, donde expertos en varias materias acudieron a poner negro sobre blanco la realidad de sus sectores. Y el del esquí requiere de mejoras urgentes. Entre las planteadas por los dos ponentes vinculados a los deportes de invierno, se reclamaron una mejora en los sistemas de nieve artificial de Pajares y la instalación de cañones en Fuentes de Invierno, la potenciación del uso de los complejos en verano y una nueva gestión más ágil y moderna para Pajares, al estilo de Fuentes.

Pelayo Rubiera, usuario de Pajares, trasladó en la Junta General del Principado su punto de vista sobre las necesidades del compejo, una estación, dijo, que "ha evolucionado siempre adaptándose a los cambios”, pero advirtió de que ahora "corre el riesgo de quedarse atrás por decisiones políticas y una gestión rígida".

Rubiera recordó que la estación ha sabido reinventarse desde sus inicios, incorporando un sistema de nieve artificial en los 90 y promoviendo actividades de verano para avanzar en la desestacionalización. Sin embargo, criticó que la segunda fase del proyecto impulsado por el Gobierno autonómico —dotada con 5 millones de euros de fondos de transición justa— esté hoy "aparcada por la desidia de la Dirección General de Deportes", lo que podría derivar en la pérdida de los fondos.

El esquiador expuso una serie de carencias sobre la estación, desde la urbanización hasta el sistema de nieve artificial, la accesibilidad o la gestión. Se refirió primero a la zona residencial, advirtiendo que "se vierten directamente al río las aguas fecales de 431 inodoros, hay una iluminación con un gasto energético desorbitado y un asfaltado deteriorado y parcheado con hormigón cuyos residuos acaban en el medio ambiente". En cuanto a la accesibilidad, se refirió a la cafetería de la parte alta, la única abierta en verano, y de la que dijo "tiene 12 escalones y baños no accesibles".

Gestión y nieve artificial

Rubiera entró en materia sobre el estado del sistema de nieve artificial "obsoleto y con un consumo desorbitado de agua y energía". Y especialmente sobre la gestión, de la que dijo "debe adaptarse a los tiempos con un modelo flexible y técnico", recordando que el funcionamiento diario depende de factores meteorológicos imprevisibles. Criticó la imposibilidad de abrir todos los remontes por falta de personal y un sistema de contratación "lento y sin especialización". "No se puede cubrir una baja en tres días recurriendo a una lista oficial de empleo", afirmó. En este sentido, el esquiador puso como ejemplo a la estación de Fuentes de Invierno, que tiene "un modelo público gestionado por empresa pública, que abre siempre todos los remontes, cubre las bajas con rapidez y no genera conflictos sindicales". En Pajares, lamentó, se mantiene "un sistema de gestión anclado en el pasado".

El usuario reclamó profundizar en la desestacionalización, reactivando las áreas deportivas, impulsando campamentos en los albergues y mejorando la oferta de ocio familiar e inclusivo. Y aseguró que las actividades actuales no son suficientes: "el concesionario de la cafetería no llegó a facturar 30 euros en muchas jornadas".

La necesidad de un nuevo sistema de nieve artificial moderno fue uno de los puntos centrales de su intervención. Según expuso, la renovación permitiría mejorar el rendimiento energético "más de un 70%" y producir nieve a temperaturas hasta entre diez grados y 15 grados positivos. Explicó que la inversión, que sería de entre 2,5 y 3 millones de euros, permitiría ampliar la temporada hasta "hasta un 80%". "La construcción de una nueva instalación de nieve artificial es fundamental para la continuidad de Valgrande-Pajares", afirmó, apelando a la adaptación al cambio climático citando a Darwin: "No sobrevive la especie más fuerte, sino la que se adapta".

Rubiera concluyó que, sumando un sistema de nieve moderno a la nueva telecabina, Pajares podría convertirse "en la referencia turística de la cordillera cantábrica". Y recordó que cada euro invertido por Asturias en la estación "ha sido devuelto con creces a la economía regional".

Esquí en verano

Previamente, había intervenido Víctor García Pérez, también experto en deportes de invierno. En su alocución reivindicó que "Valgrande-Pajares y Fuentes de Invierno son motores de turismo, empleo y fijación de población rural", y lamentó que Asturias "dé la espalda" a dos complejos que otras comunidades desearían tener.

Coincidió en varios puntos con Pelayo Rubiera, y aportó otras situaciones. García Pérez reclamó "voluntad política para completar la segunda fase de Pajares, con prioridad para el telebike, y avanzar hacia un uso desestacionalizado". Además, pidió la creación de un Centro de Alto Rendimiento (CAR) que funcione todo el año aprovechando la altitud y los remontes existentes, capaz de atraer a deportistas y equipos profesionales.

Y en la misma línea, habló de la posibilidad de instalar una pista SnowFlex, una superficie que permite la práctica del esquí en cualquier época del año, "y que está teniendo grandes resultados en otros países".

Fuentes de Invierno

García Pérez también habló de Fuentes de Invierno. Reclamó mejoras básicas como son la conexión eléctrica "anunciada hace dos años, mientras que la estación sigue con generadores de gasoil", o la construcción de "un edificio de servicios, los cañones de nieve artificial, o un bike park".

Por último, exigió que se defina ya "la conexión entre Fuentes de Invierno y San Isidro para crear un dominio esquiable de 50 kilómetros, el mayor de la Cordillera Cantábrica". Víctor Pérez concluyó pidiendo al presidente Barbón "que cumpla sus compromisos para asegurar oportunidades laborales a las próximas generaciones".

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