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Stop a las cacas de perros: Aller pondrá en marcha para 2026 el registro del ADN de las mascotas para identificar a quienes no recojan los excrementos

El Ayuntamiento busca una solución a este problema con un sistema que conlleva sanciones de 750 a 1.500 euros

Excrementos en una vía pública de la comarca.

Excrementos en una vía pública de la comarca. / A. Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Cabañaquinta

El concejo de Aller será pionero en Asturias en la lucha contra los excrementos de perros en las calles. El Ayuntamiento, con mayoría absoluta del PSOE, aprobará en el próximo Pleno municipal la puesta en marcha de un sistema de identificación de perros por el ADN de sus deposiciones, y así poder multar a los dueños irresponsables que no las recojan. El de las "cacas" es un problema extensible a prácticamente todos los concejos asturianos, y en el de Aller quiere ponerle remedio con un método novedoso en la región, pero que ya se aplica en decenas de municipios españoles.

La medida ya fue adelantada por LA NUEVA ESPAÑA el pasado mes de abril. Entonces, el alcalde de Aller, Juan Carlos Iglesias, explicaba que el proyecto que estaban valorando venía para tratar de poner solución a un problema en crecimiento, el de los excrementos caninos en la vía pública. “Ante la imposibilidad de pillar ‘in fraganti’ a los dueños irresponsables, tenemos que actuar”, indicaba entonces el regidor.

Información

Ahora lo que se llevará al Pleno es la apertura del periodo de información pública. El documento para la puesta en marcha de la iniciativa lleva detrás un arduo trabajo. Desde el gobierno local se han hecho informes de viabilidad y de impacto de esta nueva normativa, que obligará a cambiar ordenanzas municipales, para que se establezca como obligatorio tener que registrar el ADN de las mascotas.

El Alcalde explicó que ahora, una vez aprobado inicialmente, se abrirá un periodo de alegaciones, que posteriormente se resolverán. A partir de ahí, ya se podrá ir poniendo en marcha el proyecto “anti-cacas”.

El desarrollo de esta iniciativa comienza precisamente con el registro del ADN de los perros a través de una prueba que tiene un coste estimado de 40 euros. Habrá un periodo de tres meses para realizar la prueba al animal. El Ayuntamiento tiene previsto, en ese periodo, bonificar ese coste con entre un 90% y un 100% del importe.

Sanciones

Con este registro, el Ayuntamiento contará con la información genética de los animales, sabrá quiénes son sus propietarios. Esa base de datos es la clave de todo el programa. La tecnología al servicio de la limpieza y la salubridad en los espacios públicos.

Una vez se tenga el registro, cuando se detecte un excremento en la vía pública, se tomará una muestra para su identificación en un laboratorio. Con esos datos, el Ayuntamiento podrá identificar al propietario irresponsable, que tendrá que asumir las consecuencias. Unas consecuencias que pasan por una multa ejemplarizante, "ya que parece ser la única manera de que la gente se conciencie de que hay que recoger los excrementos de los perros". La cuantía de las sanciones partirá desde los 750 euros y podría llegar hasta los 1.500 euros.

Este sistema de detección por ADN se aplicaría por primera vez en Asturias. En España unos 80 Ayuntamientos ya lo utilizan, la mayoría en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Dibujo de un perro.

Dibujo de un perro. / Pablo García

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