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Los esquiadores regresan a Pajares tras dos semanas de convulsión y la estación afronta con optimismo las fiestas navideñas

La estación reabre con la zona intermedia operativa y espera activar este martes el reparado telesilla del Brañillín, clave para ampliar pistas y atraer al público familiar

Esquiadores, este lunes, en Valgrande-Pajares.

Esquiadores, este lunes, en Valgrande-Pajares. / LNE

Pajares (Lena)

La estela de los esquiadores deslizándose por la nieve regresó ayer a Valgrande-Pajares tras dos semanas de obligado parón, un convulso periodo marcado por la avería del remonte del Brañillín. Con el telesilla ya arreglado al autorizar el Principado la intervención del director, Javier Martínez, y su equipo de colaboradores —grupo que tiene sus atribuciones restringidas tras ser denunciados el año pasado por CC OO por usurpación de funciones—, la estación ha iniciado el regreso a la normalidad.

Antes que otras estaciones del entorno

Ese regreso, esperado y celebrado por los habituales de la estación asturiana, se produjo incluso antes que en otras instalaciones del entorno. Pajares volvió a girar mientras Fuentes de Invierno prepara una reapertura inminente, muy posiblemente para este mismo martes, jornada en la que también está previsto que San Isidro, en León, vuelva a recibir a los esquiadores.

En el complejo lenense, de momento, permanece abierta la zona intermedia del Valle del Sol, mientras que la zona alta de Cuitu Negro —dependiente del telesilla del Brañillín— abrirá previsiblemente ya este martes, una vez completadas las pruebas de seguridad del remonte.

Esquiadores, este lunes, en Pajares.

Esquiadores, este lunes, en Pajares. / LNE

Prudencia antes de volver a activar el telesilla

La prudencia ha marcado los tiempos de la dirección de Valgrande. Aunque la avería está solventada y el telesilla reparado tras semanas fuera de servicio, se ha optado por verificar a fondo el funcionamiento del equipo antes de ponerlo de nuevo en marcha. El objetivo es evitar cualquier incidencia y garantizar que todos los sistemas de seguridad operan correctamente.

Así, Valgrande arrancó el lunes con algo más de tres kilómetros esquiables, una cifra que no refleja del todo la realidad sobre la nieve.

Espesores generosos y buenas sensaciones

“La nieve está espectacular, con espesores por encima de los 40 centímetros en cotas altas y de más de 20 en la parte baja. Aunque solo esté abierta la zona intermedia, se puede bajar esquiando hasta la base sin problema”, explicaba uno de los usuarios que acudió a la estación para estrenar la reapertura.

Esa sensación generalizada de calidad contrastaba, eso sí, con algunas críticas constructivas al estado del pisado: “La nieve está increíble, una pena que hayan pisado tan estrecho”, comentaba otro esquiador mientras se quitaba las botas al final de la mañana.

Iván y Ruth, llegados desde Alicante.

Iván y Ruth, llegados desde Alicante. / LNE

Del malestar al optimismo

Más allá de los kilómetros disponibles, el lunes fue una jornada de reencuentro. Tras dos semanas en las que en Pajares solo se había hablado de mala gestión, averías y conflictos administrativos, el tono de las conversaciones en la cafetería y en las colas de los remontes cambió sensiblemente. Volvió el optimismo, las ganas de esquiar y la esperanza de que esta vez la temporada pueda desarrollarse sin más sobresaltos.

Ojalá todo se solucione porque Pajares no merece otra cosa que apostar”, resumía un veterano usuario, habitual de la estación desde hace décadas.

La clave del público familiar

El ambiente fue especialmente familiar, pese a que todavía faltan algunos servicios clave por abrir. Con la reapertura del Brañillín se activará la pista de principiantes, un elemento fundamental para atraer a familias y a quienes se inician en el esquí.

Valgrande-Pajares tiene la singularidad de ubicar este espacio en la zona alta de la estación, lo que supone una ventaja respecto a otros complejos: la mayor altitud permite conservar mejor la nieve y alargar la temporada. “Vine con niños y tienen la cinta de arriba cerrada; la silla de principiantes la van a abrir en breve”, comentaba un padre, confiado en que la oferta se complete en los próximos días.

Puntualidad y expectativas de mejora

Las valoraciones de la jornada también destacaron la puntualidad, un aspecto sensible tras los problemas recientes. “Hoy han abierto con puntualidad, esperemos que sea la tónica dominante”, señalaba un usuario mientras accedía al remonte.

Otros se centraban en las sensaciones sobre la nieve: “Nieve polvo y sin humedad, espero que mañana amplíen el pisado de pistas”. Incluso hubo quien se permitió disfrutar del momento con entusiasmo: “Un lujo disfrutar de este telecabina un día como hoy”.

Mirando a la Navidad

Con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina y un manto blanco en condiciones óptimas, Pajares afronta días decisivos. La reapertura del Brañillín y la ampliación de pistas marcarán el termómetro de una estación que busca dejar atrás la polémica y centrarse en lo esencial: ofrecer esquí, nieve y confianza. Ayer, al menos, la estela de los esquiadores volvió a dibujarse sobre las laderas, y con ella regresó una normalidad largamente esperada.

Fuentes de Invierno, a las puertas de la reapertura

Esa imagen es muy posible que pueda disfrutarse este mismo martes en Fuentes de Invierno. En la estación allerana los operarios trabajaron desde primera hora del lunes en el acondicionamiento de las pistas.

“Lo bueno es que hace mucho frío y esta última madrugada ha nevado de nuevo, lo que favorece el trabajo en las pistas, que están pisando y cebando muy bien”, apunta un trabajador ligado al equipamiento. Tanto en Pajares como en Fuentes de Invierno se confía en que la acumulación de nieve y las nuevas precipitaciones previstas para los próximos días garanticen el esquí durante las fiestas.

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