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La actividad del Centro de Nanotecnología

Adolfo Fernandez, director del CINN: "Estamos en una fase de crecimiento; queremos traer a El Entrego a investigadores dispersos por otras sedes"

El responsable del centro de investigación asegura "todo el mundo está intentando desarrollar ordenadores cuánticos por el potencial que tiene y por no quedarse atrás en esa carrera; el nuestro será el primero con ese tipo de tecnología en España"

Adolfo Fernández, en un despacho del CINN, con las calles de El Entrego a su espalda.

Adolfo Fernández, en un despacho del CINN, con las calles de El Entrego a su espalda. / M. Á. G.

El Entrego

El caso de Adolfo Fernández Valdés es atípico entre los investigadores. Al contrario que otros muchos científicos, no tuvo que dejar su hogar para desarrollar su carrera. Es más, fue el centro de investigación el que vino a «casa», a su concejo natal, San Martín del Rey Aurelio. Tiene 51 años y, desde hace cinco, este químico natural de El Corbero (donde sigue viviendo) dirige el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN), ubicado en la explanada del antiguo pozo Entrego. Su padre, fallecido a causa de la silicosis cuando Fernández era un niño, trabajó en los pozos Venturo y Sotón. El hijo de aquel minero desempeña su labor en una mina de conocimiento en expansión, que verá incrementada su actividad en los próximos meses con la ampliación de las instalaciones y la entrada en servicio del primer ordenador cuántico hecho en España con la tecnología basada en átomos Rydberg.

-¿De dónde le viene la vocación investigadora?

-Estudié Químicas en la Universidad de Oviedo e hice la tesis doctoral en el INCAR (Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono, dependiente del CSIC). Luego, el postdoctorado lo hice en Lyon, donde estuve un par de años. A la vuelta de Francia, en 2007, era cuando se estaba creando el CINN y ya me incorporé desde su creación. Todo depende un poco de las oportunidades que te van surgiendo en la vida, pero siempre me gustó la carrera de investigador. Si la investigación te gusta, luego ya es difícil dedicarte a otra cosa. Hay que ser paciente, eso sí, porque la estabilización en este mundo requiere bastante tiempo.

–¿Qué satisfacciones aporta a nivel personal?

–Es un trabajo muy dinámico. Cada proyecto específico tiene unos retos concretos. Es un trabajo muy vivo, muy alejado de lo que sería una labor rutinaria. Y muy enriquecedor porque haces cosas nuevas. Vas superando desafíos y haciendo cosas que después tienen su traslado a la sociedad. En el CINN, desde la creación del centro, siempre ha habido una apuesta clara por la transferencia, por investigar en proyectos que busquen la solución de problemas muy concretos.

–Usted pudo quedarse en San Martín.

–Se dieron las circunstancias y yo feliz por ello, pero que en el momento en que estás en investigación realmente no sabes dónde vas a acabar. No es para nada infrecuente que alguien se vaya de postdoctorado a un laboratorio y acabe haciendo carrera científica allí. Cuando te vas, no tienes la certeza de volver.

–¿Llegó a soñar cuando empezaba que un centro como el CINN estuviera en El Entrego?

–No, no, qué va. Para nada. Cuando se hablaba de crear el CINN se decía que iba a estar en La Corredoria. Al final se llevó a Llanera y en 2014 ya vino para El Entrego.

–¿Cómo resumiría lo que hace el CINN?

–En nuestro centro trabajan, y seguramente me dejaré alguno por el camino, físicos, químicos, ingenieros, biólogos, matemáticos... Hacemos investigaciones con materiales con propiedades especiales; el ordenador cuántico; nanomedicina, que se inició investigando fundamentalmente en el área de epigenética, que es ver cómo todos los factores externos pueden afectar a la forma en la que se manifiestan los genes; investigaciones en el ámbito de las nanociencias; materiales con propiedades antimicrobianas; investigaciones en temas de propiedades ópticas de grafeno... Es un ámbito muy amplio.

–Citaba el ordenador cuántico, el primero de su tipo que se hace en España.

–Todo el mundo está intentando desarrollar ordenadores cuánticos por el potencial que tiene y por no quedarse atrás en esa carrera. Hay diferentes tecnologías con las que se pueden hacer y, entre ellas, está la tecnología basada en átomos Rydberg, que es la que estamos desarrollando aquí. De manera muy resumida, tú tienes la posibilidad de colocar los átomos en el espacio como quieres. Y, a partir de ahí, en sus interacciones, puedes llegar a obtener ese funcionamiento. Este es el primero que se hará con esa tecnología en España.

–¿Cuál es el objetivo de la investigación?

–La computación cuántica busca solucionar aquellos tipos de problemas que, por la necesidad tan elevada de cálculo que se requiere, no se pueden hacer con los ordenadores actuales. Es una capacidad de cálculo tan superior que te permite abordar problemas que ahora mismo serían inabordables o con unos tiempos extremadamente largos con los ordenadores actuales. Por poner un ejemplo, las predicciones meteorológicas tienen una capacidad limitada de cálculo con los ordenadores actuales y eso aumenta la probabilidad de error. Con los ordenadores cuánticos puedes hacer un cálculo incluyendo todas las variables, con lo que es mucho más preciso. Lógicamente, no se hace un ordenador cuántico para investigar predicciones meteorológicas, pero es un ejemplo.

Aldolfo Fernández.

Aldolfo Fernández. / M. Á. G.

–¿Cómo se usará esa tecnología en el CINN?

–Con el conocimiento se desarrolle en esa investigación, si identificas algo diferencial o novedoso, si es susceptible de proteger o de patentarse se hará. El propio proyecto (financiado por el Ministerio de Ciencia) contempla que, a la finalización del mismo, cuando ya esté el ordenador cuántico operativo, tiene que estar durante un tiempo determinado a disposición de la comunidad científica para que puedan acceder y hacer cálculos con él. Y también lo usaremos para nuestras investigaciones, por ejemplo en un proyecto para combinarlo con IA.

–¿Cómo se reordenará la actividad del CINN con la marcha de Madison del edificio actual y la construcción de la nueva instalación anexa?

–Para la línea de computación cuántica ya tenemos un laboratorio montado. Es un proyecto de mucha envergadura. Y las líneas tradicionales del centro también ha ido creciendo con la incorporación de más investigadores. Y hay un grado de dispersión alto de investigadores que están en otras ubicaciones, que no están aquí en El Entrego. Si les podemos traer aquí, lo haremos. Queremos conseguir avanzar en una cierta agrupación de investigadores. Cada investigador va generando su propio grupo. Tiene sus proyectos y contrata gente para ejecutar esos proyectos. El centro ahora mismo está en una fase de crecimiento significativa, porque no se está creciendo a partir de un grupo de investigación nada más, sino de diferentes grupos. La disponibilidad, ahora mismo, de todo el edificio nos da una margen de maniobra muy importante, pero hay que optimizarlo.

–El CINN está muy implicado en dar a conocer el centro entre los escolares, ¿cómo ayuda esa a fomentar vocaciones científicas?

–Siempre fuimos muy proactivos a la hora de buscar llegar a esas etapas iniciales de formación, con visitas aquí de Primaria y de Secundaria. Y también participamos en otros tipos de actividades más globales que se organizan bien desde el CSIC o desde el propio Principado. Estamos muy interesados y participamos bastante en eso. Se trata de que los chavales no vean la ciencia como algo inalcanzable, que conozcan los laboratorios y esa dinámica de trabajo.

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