Indignación por unas batidas contra el lobo que los ganaderos tachan de “chapuceras”: valora los argumentos
Los ganaderos del Caudal critican que las actuaciones se hayan planificado sin consultar al sector, con solo 25 participantes y sin coordinación entre concejos, lo que, aseguran, las convierte en inútiles frente al aumento de ataques

Ganaderos, en un reciente concurso celebrado en el recinto ferial de Mieres. / LNE
El malestar entre los ganaderos de la comarca del Caudal va en aumento ante la gestión que el Principado de Asturias está realizando del control del lobo. La planificación de nuevas batidas en montes como Llosorio, La Madalena y el Aramo, en los concejos de Mieres, Morcín y Riosa, ha encendido aún más los ánimos de un sector que se siente "ignorado y desprotegido" frente a unos ataques que no cesan.
Mientras los ayuntamientos coordinan las actuaciones con los respectivos cotos de caza, los profesionales del campo denuncian que nadie ha contado con ellos para diseñar un plan que afecta directamente a su modo de vida. “No se nos ha consultado absolutamente nada”, lamentan desde el sector, que califica la gestión como “una chapuza” y “una burla” a la gravedad del problema.
Batidas con medios “claramente insuficientes”
Una de las principales críticas de los ganaderos se centra en las condiciones impuestas para las batidas. El límite de 25 personas por actuación es, a su juicio, totalmente ineficaz en un territorio de montaña como el Caudal. “Con ese número es imposible hacer un control real. Para que una batida funcione harían falta al menos cien personas”, sostienen colectivos como la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (Agall).
A ello se suma otra restricción que genera un profundo rechazo: la obligación de que los cazadores solo puedan actuar dentro de la demarcación de su propio concejo. “El lobo no entiende de límites administrativos”, subrayan desde organizaciones como la Asociación de Ganaderos Afectados por el Llobu (Agall), que consideran que esta norma dificulta cualquier estrategia coordinada. “Así no se soluciona nada”, insisten.
Más de 200 animales muertos en un año
Las críticas se apoyan en datos contundentes. “Seguimos teniendo muchos daños, más de 200 animales muertos en los últimos doce meses”, denuncia Jesús García, responsable de Agall, al valorar el plan de control que está llevando a cabo el Principado.
Desde el pasado mes de mayo, cuando comenzaron las salidas de los agentes del Medio Natural y del personal especializado, y hasta finales de noviembre se habían eliminado 11 lobos en un total de 60 actuaciones en toda Asturias. Más de la mitad de esos ejemplares, seis en concreto, fueron abatidos en la comarca del Caudal. Para los ganaderos, la cifra es claramente insuficiente. “Es un primer paso, pero no es suficiente”, resume García.
“Sabemos que en el Llosorio hay más lobos matando ganado”
El portavoz de Agall reconoce que la eliminación de parte de los lobos previstos en este territorio supone un avance respecto a años anteriores. “Que se haya eliminado la mitad de los ejemplares previstos es un paso adelante en nuestras demandas”, admite. Sin embargo, el tono conciliador dura poco.
“Aun así, seguimos teniendo muchos daños y sabemos que solo en el Llosorio hay al menos otros seis cánidos que están matando animales”, afirma. La situación, además, puede empeorar a corto plazo. “Ahora mismo el ganado está bajando de los puertos y tememos que los ataques se incrementen en las próximas semanas”, alerta.
Una actividad cada vez menos viable
El impacto del lobo va mucho más allá de las pérdidas puntuales. Según Jesús García, la situación actual está haciendo inviable la ganadería tradicional y la economía mixta que durante décadas caracterizó al valle del Caudal. “Ahora mismo no es posible compaginar la ganadería con otra actividad profesional”, explica.
Recuerda que durante la Revolución Industrial muchas familias complementaban el trabajo en la mina o la fábrica con unas pocas vacas, cabras u ovejas. “Ese ganado era el sustento en momentos de huelga o crisis. Hoy eso ya no es posible”, lamenta.
Abandono del campo y miedo a problemas legales
La consecuencia directa es el abandono progresivo de la actividad. “Muchos ganaderos están vendiendo las cuatro vacas, cabras u ovejas que tienen, porque solo les generan pérdidas”, denuncia García. A los daños económicos se suma la inseguridad jurídica.
Desde la zona rural del valle del Caudal reclaman al Principado que asuma, mediante una resolución de la Junta, toda la responsabilidad ante posibles querellas derivadas de la participación en las batidas. “No podemos estar expuestos a problemas legales por cumplir con unas actuaciones mal planificadas”, advierten.
Mientras tanto, el malestar crece en los pueblos del Caudal, donde los ganaderos reclaman diálogo real, medidas eficaces y un plan de control del lobo que tenga en cuenta la realidad del territorio. Para el sector, las soluciones improvisadas no solo no frenan los ataques, sino que aceleran la desaparición de una actividad clave para la supervivencia del medio rural.
Suscríbete para seguir leyendo
- El relato del conductor del autobús que arrolló a un hombre en Langreo al dar marcha atrás: 'Iba por la carretera y no lo vi; matar a una persona te queda para toda la vida... tendrá mujer y fíos
- Fallece un hombre atropellado por un autobús en Riaño, frente al Hospital Valle del Nalón
- Revolución en El Condao, Laviana, por una antena de telefonía móvil
- Tremendo susto en el Corredor del Nalón: el vuelco de un vehículo obliga a cortar la carretera y la línea de tren Laviana-Gijón
- El 'caso Campelo', la 'invasión' de la parcela de Duro y la guerra de Ucrania: la agitada (y larga) transfomación de los Talleres del Conde en el nuevo recinto ferial de Langreo
- Intervención en el centro de mayores de Mieres: el Principado quiere poner fin a la 'guerra' nombrando nueva directora y anulando actividades
- El hombre que murió atropellado por un autobús en Langreo, un administrativo jubilado de 76 años: 'La gente en Riaño está impactada, nunca esperas algo así
- Adiós a Chano Torre, el 'animal político' que 'transformó' San Martín del Rey Aurelio y deja 'una huella imborrable' en la Cuenca