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Los niños de Mieres ya están en 2026 (y no es una inocentada)

La tradicional Nochevieja Infantil llena la plaza del Ayuntamiento de familias para dar una bienvenida adelantada al año nuevo con lacasitos en vez de uvas

Nochevieja infantil en Mieres

VÍDEO: Andrés Velasco FOTO: Fernando Rodríguez

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres del Camino

No fue a las 12 de la noche. Y tampoco el 31 de diciembre. Pero sí que hubo campanadas. Y también lacasitos de la suerte, que sustituyeron a las uvas. Los niños y niñas de Mieres están ya en 2026 después de celebrar una fiesta de Nochevieja adaptada a su edad, y que se ha convertido ya en uno de los eventos más esperados cada fin de año. Música, cotillones y un gran grito de "Feliz año nuevo" marcaron una celebración en la que participaron decenas de familias, y en la que pese al frío, todos querían disfrutarla. La Navidad mierense no faltó a una de sus citas características.

Aunque la Nochevieja suele ser una fiesta especialmente para los adultos, en Mieres, desde la Concejalía de Comercio que dirige Beatriz Flórez, pensaron hace unos años que los niños debían también celebrar con sus amigos y familias la llegada del nuevo año. Así, la plaza del Ayuntamiento se transforma en una improvisada discoteca, con cotillones (como los de los mayores), y con cócteles (sin alcohol). La música se hace dueña de la plaza, y al ritmo de los animadores, los pequeños y sus familias disfrutan de una fiesta casi única.

Colas

Pasadas las cinco y media de la tarde, los pequeños recogían sus cotillones, que llevaban serpentinas, matasuegras, collares... Todo lo necesario para ataviarse para una buena fiesta de Nochevieja. Y comenzaba una tarde de juegos y bailes, que se alargaría hasta ya entrada la noche. Desde las K-Pop hasta el mítico "Salta" del grupo Tequila, la música fue el hilo conductor de una tarde llena de alegría y diversión entre pequeños y sus familias.

Tras unos intensos bailes, mezclados con algún que otro sorbo de cócteles sin alcohol de colores radioactivos, llegaba el momento de hacer cola para recoger los lacasitos, que harían las veces de uvas de la suerte, para recibir el año nuevo. Con todo preparado, los maestros de ceremonias dirigieron a los pequeños como si fueran Ramón García, Alberto Chicote o Cristina Pedroche, para que ninguno se equivocase con las campanadas.

Y ese fue el gran colofón de la fiesta, unas campanadas que pusieron el punto y final a una jornada especial en el que niños y niñas y sus familias dieron la bienvenida por adelantado a 2026. Eso sí, al contrario que en los cotillones de los mayores, mañana nadie se levantará con resaca.

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