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Reparaciones "insuficientes" en el conjunto histórico de Bustiello: el nuevo tejado de la botica y la sustitución de la barandilla del puente no dejan satisfechos a los vecinos

Los colectivos patrimoniales celebran el primer paso en la recuperación del poblado minero, pero alertan del deterioro del sanatorio y critican las soluciones adoptadas en el histórico puente sobre el río Aller

La botica del sanatario de Bustiello, ya con el tejado arreglado.

La botica del sanatario de Bustiello, ya con el tejado arreglado. / David Montañés

Bustielllo (Mieres)

El Principado acometió el pasado verano las obras de reparación de la cubierta de la botica del poblado minero de Bustiello. Se trata del primer trabajo de restauración que se acomete en el muy desgastado edificio, enmarcado en un conjunto patrimonial que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2017. Tras esta obra, el Ayuntamiento de Mieres acaba de abordar también mejoras en el histórico puente de la localidad. En concreto, se han instalado nuevas barandillas de madera en la centenaria infraestructura.

Estas actuaciones han sido bien recibidas por los colectivos que velan por el mantenimiento de este tesoro patrimonial vinculado al paternalismo industrial. Ahora bien, tanto la asociación cultural “La Pudinga” como la Plataforma Salvemos el Sanatorio de Bustiello ven "insuficientes" las actuaciones realizadas.

Una obra necesaria, pero sin proyecto de futuro

En el caso de la reparación de la botica del sanatorio, la insatisfacción que deja la obra guarda relación con su utilidad. Los citados colectivos sociales demandan un plan de uso para este complejo. Los trabajos se abordaron con un presupuesto de 100.000 euros y el objetivo era evitar las filtraciones de agua, ya que la antigua botica había perdido por completo su cubierta.

Los problemas en la techumbre del conjunto arquitectónico conformado por las escuelas, el hospitalillo y la botica, conocido genéricamente como sanatorio de Bustiello, eran varios y de distinto alcance. En el caso de la botica, solo quedaban las paredes. El tejado se ha repuesto. Pero ya hay problemas serios también en el edificio central, donde se ubicaba propiamente el sanatorio que da nombre al conjunto.

El movimiento ciudadano celebra el avance, pero alerta del deterioro

El movimiento ciudadano se ha mostrado muy activo en la defensa del poblado minero y, en especial, de su viejo hospitalillo. La Plataforma Salvemos el Sanatorio de Bustiello ha expresado su “satisfacción” ante las obras de reconstrucción del tejado de la botica.“Después de años de abandono, resulta esperanzador ver que, por fin, se da un primer paso hacia la recuperación de este valioso conjunto patrimonial”, destacaron los portavoces del colectivo.

El colectivo subraya que, pese al importante avance, aún hay mucho trabajo pendiente. “Consideramos imprescindible recordar que esta actuación, aunque positiva, no es suficiente. El resto de los edificios del complejo hospitalario se encuentran en un preocupante estado de deterioro, con goteras, daños estructurales visibles y sin ningún tipo de mantenimiento. Si no se interviene de forma integral y coordinada, el deterioro continuará y el esfuerzo realizado en esta primera cubierta acabará siendo en vano”, remarcan los responsables de la plataforma. La demanda que se repite es un plan de uso para las instalaciones.

El puente de Bustiello, otra intervención discutida

El sabor agridulce que ha dejado la reparación de la botica es trasladable al centenario puente que salta sobre el río Aller, a unos 500 metros de distancia cauce arriba. En este caso, el Ayuntamiento ha colocado una nueva barandilla de madera. La actuación está lejos de cubrir las expectativas de los vecinos.

La asociación cultural “La Pudinga” defiende que la sujeción colocada sigue sin garantizar por completo la seguridad y reclaman un pasamanos de hierro similar al original.

Una vecina transita por el centenario puente de Bustiello apoyada en en la barandilla que acaba de ser arreglada.

Una vecina transita por el centenario puente de Bustiello apoyada en en la barandilla que acaba de ser arreglada. / David Montañés

Un viaducto histórico con carencias persistentes

El citado colectivo registró hace ya varios años un escrito en el Ayuntamiento de Mieres para hacer partícipe al alcalde de las carencias que presenta el histórico puente de Bustiello, que data de 1890. “Presenta un estado muy deteriorado, con falta de seguridad”, explica Fernando Muñiz, uno de los demandantes de la rehabilitación.

Los miembros de “La Pudinga” sostienen que el viaducto, de más de 130 años y englobado en la declaración de BIC, no está recibiendo el trato que merece. “En su momento se retiró toda la red de barandillas, con base de hierro, para colocar un soporte de madera que resta empaque a la pasarela”, señala Miguel Palacios.

Cambios que restan valor y funcionalidad

El puente roblonado es de gran solidez. Sus elementos principales, en lo que a la zona de paso se refiere, los constituían un pasillo central hormigonado y laterales de tablones de madera de roble. “Todo ello ha sido sustituido por maderas de pino, propias de una senda rural”.

Los vecinos sostienen que el cambio no solo ha restado valor estético, sino que también dificulta el tránsito. Afirman que el firme resbala y que la barandilla no es segura. La barandilla de hierro, con un repujado singular, geométrico y en consonancia con la arquitectura del pueblo, fue sustituida por unas vallas de madera, las mismas que ahora acaban de ser reparadas. Aunque los nuevos postes suponen una mejora de la seguridad, los vecinos están lejos de estar satisfechos.

Reclaman recuperar el uso original del puente

Las familias que residen en Bustiello también quieren que el puente recupere su condición inicial de vial para vehículos. “Se construyó para facilitar el acceso a la otra orilla del río, pero ahora nos vemos obligados a realizar un rodeo de kilómetros”, lamentan los vecinos.

Atribuyen estas carencias a las obras de rehabilitación realizadas por el Ayuntamiento en 2010. “La actuación dio al traste con una magnífica obra de ingeniería diseñada y ejecutada por afamados ingenieros procedentes de la École Centrale de París, como Félix Parent, ingeniero de vanguardia en su época”.

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