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Una roca de gran tamaño corta el Corredor del Aller a la altura de Oyanco: "Hemos tenido suerte y solo ha sido un susto"

El desprendimiento obligó a desviar el tráfico por la travesía de Moreda, sin causar daños personales ni materiales, en una carretera marcada por antecedentes mortales y pendiente de mejoras de seguridad

La Guardia Civil , vigilando el tráfico en la zona en la que cayó la roca.

La Guardia Civil , vigilando el tráfico en la zona en la que cayó la roca. / Foto cedida a LNE

Moreda (Aller)

La caída de una piedra de grandes dimensiones obligó este martes a cortar el tráfico en el Corredor del Aller a la altura de Oyanco. El incidente, sin heridos, vuelve a poner el foco sobre la peligrosidad de esta carretera, que culmina en el puerto de San Isidro, pendiente del desarrollo de un plan antialudes desde que en 2021 dos operarios de carreteras murieron sepultados por un alud de nieve.

Un enorme susto

El desprendimiento se produjo de forma repentina y causó un enorme susto entre los conductores que circulaban por la zona, aunque, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales ni materiales, ya que ningún vehículo se vio alcanzado por la roca. La Guardia Civil actuó de inmediato para desviar el tráfico por Moreda a lo largo de los 4 kilómetros que superan Oyanco de la salida Sur de la localidad. “Esta vez hemos tenido suerte, pero el susto ha sido grande”, señala un vecino de Moreda que llegó a ver de lejos la roca sobre la carretera. “Era como una furgoneta de grande”, afirmó. Los usuarios de la vía destacaron que la zona por donde se precipitó la piedra cuenta con mallas de protección, que en este caso no impidieron el desprendimiento. "Seguramente cayó desde muy arriba y debido a su peso nada la frenó", señalan los citados testigos.

La roca tras su caída a la calzada.

La roca tras su caída a la calzada. / Foto cedida a LNE

Corte de la vía y desvíos

El incidente provocó el cierre inmediato de la vía por motivos de seguridad, mientras los servicios de mantenimiento y emergencia evaluaban la estabilidad del talud y procedían a retirar el material desprendido. Desde las tres de la tarde, el tráfico fue desviado por la travesía de Moreda, lo que generó algunas retenciones puntuales, especialmente en horas de mayor afluencia. Desde el Ayuntamiento de Aller y el Principado se hizo un llamamiento a la precaución, recordando que las lluvias recientes y las bajas temperaturas incrementan el riesgo de desprendimientos en toda la zona. A las 19.00 horas la vía seguía cortada, sin previsión de apertura por el momento. Se estaba analizando la seguridad de la ladera de la que se desprendió la enorma roca.

Un historial trágico

El suceso registrado en Oyanco reaviva el recuerdo de otros episodios trágicos ocurridos en esta misma carretera. En diciembre de 2017, un vecino de Gijón perdió la vida cuando una piedra de gran tamaño cayó sobre el coche que conducía mientras descendía por el puerto de San Isidro. El accidente se produjo a pocos kilómetros del inicio del puerto y causó una fuerte conmoción en la región, al tratarse de una vía muy transitada tanto por residentes como por trabajadores y turistas.

Una carretera de alto riesgo

El Corredor del Aller y, en especial, el tramo que conduce al puerto de San Isidro, está considerado una de las carreteras de montaña más peligrosas de Asturias, sobre todo en invierno, cuando la nieve se acumula en las laderas y se incrementa el riesgo tanto de aludes como de desprendimientos de roca. A lo largo de las últimas décadas se han registrado numerosos incidentes, algunos de ellos mortales. El último accidente grave se cobró la vida de dos operarios que trabajaban en la limpieza de la vía tras una gran nevada.

El proyecto antialudes

Precisamente para dar respuesta a esta problemática histórica, el Gobierno del Principado anunció recientemente un ambicioso proyecto para mejorar la seguridad en el puerto de San Isidro, situado a unos 20 kilómetros del punto donde este martes se produjo el desprendimiento. La Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias prevé ampliar de forma significativa las viseras antialudes existentes en la carretera AS-112, pasando de los actuales 219 metros cubiertos a un total de 766 metros.

Obras en dos fases

El proyecto, con una inversión cercana a los 13 millones de euros, se ejecutará en dos fases y afectará a tres zonas diferenciadas del puerto. Según explicó la administración regional, la solución elegida es fruto de un exhaustivo estudio técnico sin precedentes en la red autonómica. Dicho estudio incluyó modelización topográfica mediante dron con una precisión inferior a cinco centímetros, simulaciones de avalanchas con software especializado y el análisis de distintos escenarios de riesgo con periodos de retorno de hasta 300 años.

Respuesta definitiva

La primera fase de las obras se centrará en la zona alta del puerto, considerada de alto riesgo, donde se construirán cuatro nuevas viseras en voladizo y un falso túnel, ampliando la protección continua hasta los 517 metros. En una segunda fase se actuará en las zonas intermedia y baja, con la instalación de barreras dinámicas y nuevas viseras para absorber la energía de aludes y desprendimientos.

El consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, subrayó que esta actuación permitirá ofrecer “una respuesta definitiva” a uno de los tramos más complejos de la red viaria asturiana. Mientras tanto, remarcan los vecinos, sucesos como el ocurrido en Oyanco vuelven a evidenciar la necesidad de extremar la vigilancia y acelerar las medidas de protección en una carretera clave para el concejo de Aller.

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