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El Corredor del Aller sigue cerrado por la caída de grandes rocas: estará cortado "unos días" hasta garantizar la seguridad

La vía permanece cerrada entre Moreda y Corigos hasta que los técnicos certifiquen la ausencia de riesgo, con desvíos activos y la senda peatonal clausurada

La roca que se precipitó contra la calzada.

La roca que se precipitó contra la calzada. / Foto cedida a LNE

Moreda (Aller)

El Corredor del Aller permanecerá cerrado entre Moreda y Corigos "durante unos días" hasta que un estudio técnico certifique la estabilidad del talud desde el que el pasado martes se desprendió una piedra de varias toneladas de peso a la altura de Oyanco. Las fuentes de la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias  subrayan que no existe por el momento una fecha concreta para la reapertura del tramo afectado y que el desvío por la vieja carretera de Aller podría prolongarse varios días.

La Consejería ha explicado a este diario que el material desprendido ha sido retirado por las brigadas de Carreteras. "La vía permanece cortada para llevar a cabo las labores de limpieza y revisión del talud que puedan garantizar la reapertura de la carretera en óptimas condiciones de seguridad", señalan las citadas fuentes. Estas labores se prolongarán unos días. "Entre tanto, está habilitado y señalizado el desvío por la AS-386 entre las localidades de Corigos y Moreda".

El desprendimiento ocurrido el martes a las tres de la tarde obligó a cortar de inmediato el tráfico en una de las principales vías de comunicación del concejo y reavivó la preocupación por la peligrosidad de esta carretera, que culmina en el puerto de San Isidro. Aunque el incidente no causó heridos ni daños materiales, el impacto de la roca generó un enorme susto entre los conductores que circulaban por la zona. Se trata de una piedra del tamaño de un coche. Además cayeron otras dos rocas de menor tamaño, aunque también de gran peso. La Guardia Civil actuó con rapidez para desviar el tráfico por Moreda, en un tramo de unos cinco kilómetros comprendido entre Moreda (Campera) y Corigos, tanto en sentido de subida como de bajada desde el puerto.

El desprendimiento

Desde el mismo momento del suceso, técnicos del servicio de Carreteras se encuentran analizando el estado de la ladera para determinar el riesgo de nuevos desprendimientos. Los trabajos se centran en estudiar la estabilidad del talud, la posible existencia de bloques inestables en cotas superiores y la eficacia de las mallas de protección, que en este caso no lograron frenar la caída de la roca. “Seguramente cayó desde muy arriba y, debido a su peso, nada la frenó”, señalaban testigos presenciales, que compararon el tamaño del bloque con el de una furgoneta.

Mientras se desarrollan estos análisis, la carretera seguirá cerrada por motivos estrictos de seguridad. Fuentes de la administración insisten en que no se reabrirá el tramo hasta tener la certeza de que no existe riesgo para los usuarios. “No se puede correr ningún riesgo; primero hay que garantizar la estabilidad del terreno”, señalan. A última hora del martes la vía continuaba cortada, sin previsión de reapertura a corto plazo.

Acceso a las estaciones

El desvío habilitado por la antigua carretera de Aller apenas incrementa el tiempo de trayecto en menos de cinco minutos, pero los usuarios habituales advierten de que se trata de una vía que soporta una elevada intensidad de tráfico en invierno, especialmente en fines de semana y jornadas de buena nieve. El Corredor del Aller es la carretera de acceso a las estaciones invernales de Fuentes de Invierno y San Isidro, lo que provoca picos de circulación en determinadas franjas horarias. “Ahora mismo se nota poco, pero cuando hay afluencia a las estaciones puede complicarse”, apuntaba un conductor habitual.

Además del cierre de la calzada, el Ayuntamiento de Aller ha decidido clausurar de forma provisional la senda peatonal que discurre paralela al Corredor en el tramo afectado. La medida responde también a criterios de prevención, ya que el camino transcurre a los pies de la misma ladera inestable. Desde el consistorio se ha pedido a los vecinos que respeten la señalización y eviten el paso hasta nuevo aviso.

Accidentes mortales

El episodio registrado en Oyanco vuelve a poner de relieve el historial de riesgo de esta carretera de montaña. En diciembre de 2017, un vecino de Gijón falleció al caer una piedra sobre el coche que conducía en el descenso del puerto de San Isidro, a pocos kilómetros del inicio de la ascensión. Más recientemente, en 2021, dos operarios de carreteras perdieron la vida sepultados por un alud de nieve en la zona alta de San Isidro, un suceso que marcó un antes y un después en la reivindicación de mayores medidas de protección.

En este contexto, el Gobierno del Principado ha anunciado un ambicioso proyecto antialudes para el puerto de San Isidro, situado a unos 20 kilómetros del punto del desprendimiento. La actuación, con una inversión cercana a los 13 millones de euros, prevé ampliar las viseras antialudes de la AS-112 hasta los 766 metros, mediante obras que se ejecutarán en dos fases. Mientras tanto, el cierre del Corredor del Aller recuerda que la seguridad sigue siendo la prioridad en una vía tan estratégica como vulnerable.

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