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La "guerra" en el centro de mayores de Mieres se recrudece (y precisa de intervención policial)

La mayoría de la Junta de Participación bloquea la entrada a un baile, organizado por el anterior presidente, que se termina celebrando tras la mediación de la Policía Nacional

Agentes de la Policía tratan de mediar en el conflicto generado en el centro de mayores de Mieres.

Agentes de la Policía tratan de mediar en el conflicto generado en el centro de mayores de Mieres. / A. Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres del Camino

Fue el pasado mes de noviembre cuando los entonces críticos con la dirección de la Junta de Participación del Centro Social de Personas Mayores de Mieres lograban una victoria electoral que les daba mayoría en el organismo. Unos comicios que se desarrollaron en un clima hostil, que llevaba reinando en el equipamiento durante los últimos años, y que parecía que venían a traer la paz, o al menos a terminar con la guerra. Nada más lejos de la realidad. Este miércoles, 7 de enero, una nueva batalla entre ambos bandos por un baile obligó a intervenir a la Policía Nacional, que medió para que el evento se llevara a cabo pese a la oposición de la mayor parte de la Junta de Participación (5 de sus 6 miembros).

El antiguo presidente del centro social y presidente de la asociación Ama Mieres, José Antonio Álvarez, organizaba un baile por el que según los actuales responsables de la Junta, "cobra un dinero a sus socios y otro a los no socios, y además no tiene el permiso por parte nuestra para realizarlo". Por este motivo, un grupo de usuarios del centro, de en torno a una treintena de personas, bloqueaban la entrada a la citada actividad. Álvarez llamaba entonces a la Policía, y seis agentes se plantaban en el centro. Tras varios minutos de tensas conversaciones entre unos y otros, los agentes lograron desbloquear la situación: hubo baile.

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La entrada del centro de mayores de Mieres, durante los momentos de tensión. / A. Velasco

Pero la paz entre unos y otros está lejana. Reproches cruzados, algún que otro grito entre socios de los dos bandos del centro, y un malestar generalizado que requiere de una intervención rápida por parte de la Administración. No ayuda tampoco la falta de un director o directora en el equipamiento, ya que la última responsable dimitió y todavía no ha llegado sustituto.

Amenazas

"Este señor perdió las elecciones y le da igual, cree que el centro es suyo, y además lo hace con el consentimiento del director general de Personas Mayores, Enrique Nuño", señalaba Ricardo Arias, presidente de la Junta de Participación desde noviembre, sobre su predecesor y presidente de Ama Mieres. El responsable de la Junta indicaba que Álvarez "amenaza a los socios del centro con que no podrán hacer actividades de no apuntarse a Ama Mieres, y les cobra cuatro euros por entrar el baile, un dinero que se queda él, y no el centro".

Se queja Arias además de la connivencia entre el director general de Mayores y el presidente de Ama Mieres. "El solicitó, sin informar a la Junta de Participación y por su cuenta y riesgo poder realizar esta actividad, y el Principado le concedió el centro en unos días sin ni siquiera consultarnos a nosotros, que somos los que debemos hacer ese trámite", indicó. Algo que ve como un trato de favor hacia Álvarez ya que en su caso, "también hemos solicitado realizar alguna actividad o taller y se nos ha denegado".

En este sentido, y para más abundamiento, Ricardo Arias se queja de que el responsable regional no se ha dignado a responder a la petición de una reunión por parte de la nueva Junta de Participación del centro de mayores de Mieres. "Se le han pedido una reunión para hablar con él de varios temas y no nos recibe", denuncia el presidente de la Junta, que exige el cese fulminante del director general, Enrique Nuño.

Ama Mieres

Mientra, José Antonio Álvarez pone contexto y da su versión de los hechos. "La situación viene derivada de la directora que había hace año y medio, y que echaron a los cinco o seis meses", apunta. El presidente de Ama Mieres acusa a la exmandataria de haber generado focos de conflicto entre todos los usuarios, y "de ahí viene la situación actual". Álvarez asegura que su condición de miembro de varios organismos de mayores a nivel regional le da "acceso directo" al cuestionado (por la otra parte) director general de Mayores, con el que ha tratado en varias ocasiones la situación del centro de Mieres.

De hecho, la solicitud para la celebración del baile de este miércoles la hizo directamente al Principado "al no haber ahora una directora aquí". Respecto al jaleo a la puerta del centro, explica que "a mí me llama la persona que cobra la entrada y la chica de la música, para decirme que no les dejan entrar". "Yo hablo con el presidente de la Federación de Asociaciones de Mayores del Principado de Asturias (FAMPA), y me dice que llame a la Policía Nacional", señala Álvarez, que también se personó en el centro. "Tuve que aguantar insultos y de todo, la Policía habló con ambas partes, y finalmente se celebró el baile, pero con el 50% de la gente que tenemos, lo que supone unas pérdidas para la asociación y para los socios subvencionados", apunta.

Por último, José Antonio Álvarez afirma que la junta de Participación del centro de mayores "es un órgano consultivo, y no tiene poder para organizar nada que conlleve una actividad económica porque no tiene NIF".

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