Abandono, vandalismo y precios imposibles espantan a los inversores del polígono de La Cuadriella, en Turón
El deterioro de las naves y las elevadas tasaciones frenan la llegada de nuevas empresas al valle de Mieres pese al interés mostrado por varias firmas industriales

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El polígono industrial de La Cuadriella, en el valle de Turón, se ha convertido con el paso del tiempo en uno de los símbolos más evidentes del lado oscuro del proceso de reindustrialización que acompasó al cierre de la minería. Tres lustros después de que las últimas grandes expectativas empresariales se desvanecieran, esta área continúa esperando la llegada de nuevas compañías que reactiven una economía local profundamente castigada. Sin embargo, la realidad actual es la de un espacio prácticamente vacío, con naves abandonadas, deterioradas y a precios que ahuyentan cualquier intento serio de inversión. Hay interés empresarial, pero el estado vandalizado de las instalaciones y los precios que se demandan están ahuyentando a los compradores, según ellos mismos han trasladado a este diario.
De 8.000 empleos mineros a ninguno
Turón llegó a concentrar cerca de 8.000 empleos ligados directamente a la actividad minera. Hoy no queda ninguno. El declive industrial del valle es total y los datos lo confirman. La actividad productiva se reduce a dos pequeñas empresas, Zitron y Alistonados Asturias, que apenas suman una veintena de puestos de trabajo. El resto del empleo se concentra en servicios básicos como el centro de salud, el instituto o el economato.
“Cuando decimos que el valle de Turón ha sido machacado no exageramos, describimos una realidad objetiva”, señalan los portavoces de las asociaciones del valle. “Se nos acusa de quejarnos demasiado, pero no es por vicio”, añaden.
Un motor económico que nunca arrancó
La Cuadriella fue concebida en los años noventa como el gran motor de la reconversión económica tras el carbón. Hoy ofrece una imagen desoladora. Esqueletos famélicos de naves industriales cerradas, solares sin actividad y carteles de “se vende” que llevan años colgados sin éxito.
En total, Turón acumula unos 14.700 metros cuadrados de naves sin uso, casi todas localizadas en este polígono. Se trata de la mitad de la infraestructura industrial vacía de toda la comarca del Caudal, donde el total ronda los 30.000 metros cuadrados.
Diasa Pharma, el gran fracaso empresarial
El caso más emblemático del fracaso empresarial en La Cuadriella fue el de Diasa Pharma. La farmacéutica se instaló a principios de siglo envuelta en grandes expectativas y con la promesa de crear un centenar de empleos estables. La ilusión duró poco.
En 2009 comenzaron los retrasos salariales y, pese a que la empresa —participada por Sadim Inversiones, filial de Hunosa— habló de problemas puntuales, el desenlace fue el cierre y una deuda superior a los quince millones de euros. El abandono posterior fue tal que durante años quedaron medicamentos tirados en el interior de la nave, algunos potencialmente peligrosos. Aunque finalmente se selló el recinto, el deterioro es evidente.
Pese a llevar más de quince años cerrada y encontrarse en muy mal estado, la nave de oficinas de Diasa sigue en el mercado por unos 650.000 euros.
Precios inasumibles para nuevos proyectos
Otro proyecto fallido fue el de Construcciones Metálicas Urueña, cuyas instalaciones llevan más de una década a la venta. En los últimos meses, al menos dos empresas —una del propio concejo y otra con sede en Llanera— se interesaron por adquirir la antigua factoría. Sin embargo, ambas desistieron tras conocer el precio exigido por las comercializadoras vinculadas al banco propietario del suelo, que supera los 1,5 millones de euros.
“Es completamente inasumible”, coinciden fuentes empresariales consultadas por este diario.
Vandalismo y deterioro extremo
A ese elevado coste se suma el pésimo estado de conservación de las instalaciones. Las naves han sido desvalijadas y vandalizadas durante años. “Se han llevado hasta los soportes, los carriles y los anclajes del puente grúa”, relatan las mismas fuentes.
El nivel de deterioro es tal que, según los potenciales compradores, “resultaría más económico levantar una nave nueva que acondicionar la actual”. Esta circunstancia ha sido determinante para que las empresas interesadas renunciaran a instalarse en La Cuadriella.
Falta de atención institucional
Desde el tejido asociativo local se denuncia una absoluta falta de atención institucional. “Nadie se ha preocupado de Turón a nivel empresarial, esa es la realidad”, señalan. La combinación de precios inflados, vandalización y falta de atención mantienen en desuso estos terrenos industriales.
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