Juan Fernández, gerente del Sanatorio Adaro de Langreo: "Soñamos con tener nuevos edificios en el Adaro"
El responsable del centro sanitario asegura que "queremos crear una unidad de paliativos específica y otra para pacientes en estado vegetativo persistente"

Juan Fernández, en su despacho del Sanatorio Adaro. | FERNANDO RODRÍGUEZ

La relación de Juan Fernández con el Sanatorio Adaro de Sama va mucho más allá de lo profesional, pese a que lleve casi dos décadas vinculado profesionalmente a la casa. Aunque su DNI ponga que nació en Mieres en 1972 lo cierto es que vio la luz en el Adaro, en uno de los pasillos que ahora recorre como director de uno de los centros sanitarios más antiguos de Asturias y sin duda de los más históricos. Fernández llegó en junio del año pasado a la gerencia de una institución que tiene unos 160 trabajadores y un presupuesto anual de 8,7 millones de euros.
-El sanatorio empezó para atender a mineros heridos, ¿qué servicios ofrece ahora?
-Tenemos una estructura compleja. Por un lado está la parte concertada con el SESPA, a través de un convenio singular que incluye cinco programas principales: la unidad de convalecencia (50 camas), la unidad de larga estancia (91 camas), y una unidad de atención psicosocial para salud mental con 8 camas donde hacen terapia. También realizamos el cribado de cáncer de mama del área sanitaria VIII. Tenemos además consultas de refracción oftalmológica y, el último programa en incorporarse ha sido el de estudios del sueño o polisomnografía. Respecto al ERA, el convenio es muy interesante porque esas 91 camas de larga estancia no son como las de una residencia normal, sino que tenemos médicos y enfermeras las 24 horas del día, rehabilitación, analítica de laboratorio, rayos… todos los servicios. En realidad es una residencia del ERA dentro de un hospital en la que el SESPA financia toda la parte clínica.
-También se mantiene una parte privada.
-Ha ido a menos. Antiguamente teníamos especialistas y una unidad de vigilancia de la salud, pero al jubilarse los médicos y no encontrar relevo, tuvimos que cerrarlas. Aun así, mantenemos acuerdos con aseguradoras y mutuas para fisioterapia, medicina general y pequeñas urgencias. También tenemos la piscina terapéutica, cuya gestión está actualmente externalizada a una empresa especializada.
-¿Cuántos pacientes pasan por el Adaro en un día?
-De ocupación estamos muy altos, pasamos de los 130 o 140 pacientes ingresados. En cuanto al flujo diario, si sumamos rehabilitación externa, mamografías, oftalmología y la unidad de salud mental del área (que nos tiene alquilado un espacio), calculo que pasan por el edificio unas 300 personas al día. Nuestro gran problema ahora, como el de todos, es la falta de personal facultativo especializado: enfermería, geriatras, radiólogos u oftalmólogos. Es un problema serio de momento.
-En su momento se habló de que el Adaro pasase a ser totalmente público, como el Hospital de Arriondas, por ejemplo.
-Eso ya lo oí al entrar hace 19 años, pero no se volvió a mover nada. En 2006, cuando dejamos de depender de Hunosa, hubo una crisis porque pasamos de convenios mineros espectaculares a condiciones de clínica privada muy bajas. Hubo una pequeña revolución, pero desde entonces hemos recuperado y mejorado las condiciones hasta que hoy son muy similares a las del SESPA, por lo que esa idea de lo público quedó un poco en el aire.
-¿Qué significa el Adaro para las cuencas mineras?
-Es una institución, un ejemplo de adaptación, porque estuvo a punto de cerrar varias veces. Me cuentan trabajadores jubilados que en los años 90, con la crisis de la minería, llegaron a tener un solo paciente ingresado para 30 trabajadores. En esa época, la empresa de alimentación llegó a estar un año entero sin cobrar para financiarnos porque no había dinero. Más recientemente, en 2012, cuando recortaron el sueldo a los funcionarios y bajaron la financiación de los conciertos, nosotros decidimos no bajar los salarios y aguantar tres años complicados. Ahora la situación es estable.
-¿Proyectos de futuro?
-Estamos trabajando en un nuevo plan funcional que presentaremos al patronato en junio. Queremos especializarnos más. Por ejemplo, aunque ya atendemos paliativos, queremos crear una unidad de cuidados paliativos específica y otra para pacientes en estado vegetativo persistente, que son casos médicos muy complejos que no pueden estar en un hospital de agudos por su alto coste. También estamos pendientes de si la unidad de salud mental externa se traslada, lo que nos liberaría mucho espacio en la planta baja. Existen algunas amenazas, pero nosotros tenemos fortalezas. Incluso soñamos con aprovechar nuestros terrenos para construir nuevos edificios o explorar modelos como el cohousing.
-¿Cómo ve la salud en las Cuencas, tan marcada por el envejecimiento de la población?
-El envejecimiento es clave. El perfil del paciente ha cambiado: ahora son pluripatológicos y polimedicados, mucho más complejos que hace 20 años. Atendemos desde centenarios de 104 años hasta casos dramáticos, tenemos jóvenes años en estado vegetativo y en paliativos. Al final, el valor del Adaro es enorme para evitar desplazamientos a los mayores, que se desorientan mucho. Ofrecemos un proceso completo que ahorra recursos al sistema público. Como dijo uno de los miembros del equipo directivo: "Si no hubiera el Adaro a día de hoy, habría que inventarlo".
Suscríbete para seguir leyendo
- Una conductora choca contra dos vehículos aparcados y termina tirada en la calzada con un ataque de nervios: la llamativa intervención policial en Mieres
- La mierense Áfrika Mortera, una futura profesora rumbo a su gran aventura internacional de la mano de Amancio Ortega: 'Algún día espero contar a mis alumnos esta experiencia
- La residencia universitaria del campus de Mieres se llena de alumnos tras una década casi vacía: 'Es muy cómodo vivir aquí
- Se busca millonario en Mieres tras el premio de Euromillones: 'Ojalá sea alguien que lo necesite
- La reconversión de una mina en Asturias: del carbón a plantar guisantes lágrima (300 euros kilo), salicornia (35) o wasabi (100)
- Mieres encaja las piezas para recuperar los pastos de Pinos y evitar que más de mil vacas se queden este verano en casa: 'Somos optimistas
- La Felguera y Sama absorben el 70% de los 40.000 habitantes de Langreo y solo un distrito del concejo ha ganado población en la última década (por esta razón)
- Las Cuencas tienen un nuevo millonario: un acertante se lleva un premio de un millón de euros en el sorteo de Euromillones