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Riaño despide al hombre que falleció tras ser atropellado por un autobús al dar marcha atrás: "No nos lo creemos, es terrible"

"Siempre se sentaba en los últimos bancos y era de los últimos en comulgar", aseguró el párroco en el funeral de Benigno Lajo

El coche fúnebre a las puertas de la iglesia de San Martín de Riaño durante el funeral por Benigno Lajo

El coche fúnebre a las puertas de la iglesia de San Martín de Riaño durante el funeral por Benigno Lajo / LNE

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Benigno Lajo "se sentaba siempre en los últimos bancos" de la iglesia de San Martín de Riaño, en Langreo. Lo hacía cada domingo, "y era de los últimos en comulgar". Lo recordó este lunes el párroco que ofició su funeral después de que el pasado sábado Lajo, de 76 años, falleciese al ser arrollado por un autobús que hacía una maniobra de marcha atrás en la parada de la puerta principal del Hospital Valle del Nalón, en Langreo. El accidente se produjo a apenas 400 metros, en la misma calle, de la iglesia a la que el hombre acudía todos los domingos y en la que este lunes le despidieron sus familiares y amigos, dos centenares de personas que no daban crédito a lo ocurrido. "Es increíble", se escuchaba entre abrazos poco antes de comenzar el oficio religioso. "No me lo puedo creer, es terrible", se oía por otro lado.

Fallecimiento

El fallecimiento de Benigno Lajo, conocido por todos como "Richi", casado y con dos hijos, causó un tremendo impacto en el distrito langreano en el que vivía y también en Sama, donde había desarrollado su carrera profesional en la oficina de servicios tributarios de la calle Dorado.

El párroco, que conocía a "Richi" porque "participó en nuestra comunidad cristiana domingo a domingo", utilizó la "peculiar" ubicación del fallecido durante las misas para recordar, como dice el evangelio, que "los últimos serán los primeros".

 Los hechos tuvieron lugar en la parada que está ubicada en las inmediaciones del hospital Valle del Nalón. El peatón quedó atrapado bajo el vehículo y los bomberos tuvieron que utilizar unos gatos hidráulicos para rescatarlo. Antes de su llegada, en un intento desesperado dado el elevado peso del autobús, los vecinos que se acercaron a la zona trataron de levantar el vehículo para liberar al hombre, que terminó falleciendo. El conductor relató a este diario el mismo día de los hechos que el hombre iba por la carretera, en una zona reservada a los autobuses y que "no lo vi". "Matar a una persona es algo que te va a quedar para toda la vida. Tendrá familia y fíos", aseguraba, consternado.

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