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Los guajes del Caudal, pies para qué os quiero: más de mil escolares participan en un cross en el Hermanos Antuña

Alumnos de más de una decena de centros de Mieres, Aller y Lena comparten una mañana de atletismo

Un grupo de niños, durante una de las carreras.

Un grupo de niños, durante una de las carreras. / A. Velasco

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres

Hay una expresión popular que reza "pies, ¿para qué os quiero?". Y aunque generalmente se use como sinónimo de emprender una huida veloz, los escolares de los concejos de Aller, Mieres, y Lena respondieron a esa pregunta este jueves de otra manera: para correr. Más de un millar de escolares de Educación Infantil y Educación Primaria se dieron cita en el estadio mierense Hermanos Antuña para disputar un Cross Escolar, donde pasaron una jornada agradable y llena de deporte.

La prueba, que era puntuable para el Campeonato de Asturias, tenía, sin embargo, un fin menos competitivo. Tal y como explicaban algunos docentes, "el objetivo es acercar el deporte a los chavales, porque ahora vivimos en un mundo dominado por la pantallas, y es importante que se den cuenta de lo necesaria que es la actividad física". Desde las diez y media de la mañana, los niños y niñas fueron llegando al estadio mierense, donde iban ocupando su lugar en la reformada tribuna del campo, esperando su turno para correr.

Carrera

Organizado por el Club Atletismo Mieres, y con el apoyo del Patronato Municipal de Deportes de Mieres, pasadas las once de la mañana comenzaban las primeras carreras, con la categoría "chupetines", dirigida a los más pequeños, de entre tres y cinco años. A partir de ahí, el resto de escolares, hasta sexto de Primaria, que llegaban de distintos centros de los tres concejos más grandes de la comarca fueron bajando y pisando el tartán para dar lo mejor de sí.

Además, no fueron pocos los padres que se acercaron al recinto deportivo para ver y animar a sus hijos e hijas. "No es la mejor hora, pero bueno, al nenu prestay y a mí más", comentaba una madre a una amiga que se acababa de encontrar en el estadio. También abuelos, como no, estuvieron en torno a la pista de atletismo viendo como los pequeños pasaban una divertida mañana.

Pero como con casi todo lo bueno, el tiempo corrió incluso más rápido que los pequeños, y en un par de horas tuvieron que volver a las aulas, para cambiar los playeros por el lápiz, y las carreras por el tartán, por las sumas, restas, multiplicaciones o divisiones. Y ya en el cole, nadie pudo poner ya "pies en polvorosa".

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