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Malestar entre los hosteleros de Langreo por la norma que obliga a alejar las terrazas de las fachadas de los bares: "Es una faena"

"La idea es buena porque beneficia a invidentes y personas en silla de ruedas, pero a mí me va a costar 10.000 euros", explica la propietaria de un bar de La Felguera

Arancha Silva en la terraza del bar en el que trabaja en La Felguera.

Arancha Silva en la terraza del bar en el que trabaja en La Felguera. / D. O.

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

A los hosteleros de Langreo no les está sentando nada bien la ordenanza de terrazas que les obliga a separar mesas y sillas 1,8 metros de la fachada de su local. La aceptan porque no les queda otra y porque la ley busca el beneficio de las personas invidentes y con movilidad reducida, pero eso no impide que los propietarios de bares y cafeterías se quejen de las consecuencias de la aplicación de la normativa.

La propietaria de un bar en el centro de La Felguera, que prefiere que no aparezca su nombre, explicaba este miércoles que la aplicación de la norma le obligará a invertir alrededor de 10.000 euros para adecuar las dos terrazas de su local en una zona peatonal. “Tengo que cambiarlo todo, hemos mandado los planos de la nueva terraza al Ayuntamiento y estamos esperando a ver qué nos dicen”, explicaba. Lo que tenía claro es que le va a costar “mucho dinero que es muy difícil de amortizar”. Su local da a dos calles y hasta ahora tenía las mesas pegadas a la fachada lo que le permitía tapar las mesas con los toldos cuando llovía. Ahora tendrá que colocar nuevas estructuras para que los clientes no se mojen. “La idea de beneficiar a los invidentes y quienes van en silla de ruedas es buena, pero para nosotros es una faena”, concluye la mujer.

Algunos locales se quedarán sin terraza

En otro local cercano ni con miles de euros lo arreglan. Inma Fernández cree que va a tener que quitar su terraza. Son cuatro mesas “pero con un bar tan pequeño te dan la vida”. El problema en este caso son apenas unos centímetros. “Si fuese metro y medio, libraba”, pero con un metro ochenta de distancia entre la fachada y la terraza y aunque la calle sea semipeatonal “las mesas se meten en la carretera”. "Antes, si llovía, los clientes se atechaban porque las mesas quedaban debajo del toldo”, añade. Ahora, con la entrada en vigor de la normativa el pasado uno de enero “el toldo no cubre las mesas”. Además, tampoco puede colocar protecciones laterales debido a lo estrecho de la zona destinada a los peatones en ese tramo, no da para una terraza y un metro y ochenta centímetros de paso entre el bar y las mesas.

Una terraza en La Felguera.

Una terraza en La Felguera. / M. Á. G.

En la misma zona Arancha Silva se muestra más combativa. En su bar ya han colocado la terraza a la distancia que marca la ley pero se queja “de la gente que no tiene nada que hacer y se ponen a criticar en las redes sociales si este o aquel bar tiene bien o mal la terraza, mejor se ponían a fregar escaleras”. Tiene el mismo problema que todos, “si llueve, las mesas no están protegidas” y critica “las trabas que se ponen siempre a los autónomos”. “Si siguen así, acabarán cerrando todos los negocios; los barrios y los pueblos quedarán vacíos y luego lloraremos”.

Sin problemas en zonas más espaciosas

Hay a quien la nueva normativa no le ha supuesto ningún problema. Es el caso de Ángel Cabricano, propietario de una sidrería, también en La Felguera. Ya ha cambiado la distribución de las mesas. “Tengo sitio bastante”, afirma. Su fachada es grande y la acera de delante también, así que en vez de concentrar las mesas en la zona más cercana a la puerta las puede colocar más a lo largo de la calle, siempre dentro del límite de la fachada, y alejarlas el metro con ochenta centímetros que exige la ley. “Si sirve para algo me parece muy bien y a mí no me perjudica en nada", asegura.

El problema de las terrazas en Langreo surge después de que el Ayuntamiento ordenase que a partir del 1 de enero de este 2026 debía cumplirse la normativa estatal que obliga desde 2021 a alejar las mesas de las fachadas de los locales de hostelería. El Ayuntamiento había ido demorando la implantación de la norma desde hace cinco años aludiendo a las circunstancias excepcionales a las que se vieron sometidos los establecimientos de hostelería durante la pandemia del covid19 y las pérdidas económicas que supuso para muchos de esos negocios. En mayo del año pasado el consistorio comenzó a informar a los hosteleros de que el 1 de enero tendrían que tener sus terrazas acordes a la normativa. El año empezó y poco a poco todos se van ajustando.

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