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El emblemático llagar asturiano que está a punto de volver a la actividad tras cerrar en 2025

Un empresario de la comarca del Caudal muestra su interés en reflotar las instalaciones de Panizales y lanzar una última edición del caldo, con 30.000 botellas

Tino Vázquez echa un culete de sidra desde una de sus barricas en una foto de archivo.

Tino Vázquez echa un culete de sidra desde una de sus barricas en una foto de archivo. / Fernando Rodríguez

Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres del Camino

A finales del pasado verano, el emblemático llagar de Panizales, ubicado en Espineo (Mieres) echaba el cierre. Su propietario, Tino Vázquez, ponía fin a lustros de actividad y a un proyecto que revolucionó el sector sidrero con creaciones como las sidras de Hielo y de Fuego. Apenas medio año después, las instalaciones podrían volver a la actividad en un futuro próximo. Según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA, un inversor de la cuenca del Caudal estaría interesado en reflotar el llagar, comenzando con lo que sería la última tirada de sidra Panizales a lo largo de 2026.

Por el momento, ya se han producido conversaciones para estudiar la posibilidad de que el llagar, ubicado en la pequeña localidad mierense de Panizales, en la zona de Siana, elabore durante los próximos meses ese último lote de sidra de la marca, que se compondría de entre 25.000 y 30.000 botellas. Sería "un homenaje a una marca que forman parte de la historia del sector en Asturias y que logro llevar la sidra más allá del chigre, situándose, con sus variedades gourmet, en las mesas de algunos de los restaurantes más exclusivos", explican los promotores del proyecto. También supondría una oportunidad para que los mierenses y los amantes de la sidra puedan volver a degustar unos caldos elaborados con mimo durante décadas.

Edición limitada

Las conversaciones abiertas no apuntan, por ahora, a una reactivación continuada de la producción, sino al lanzamiento de una última edición limitada de la sidra Panizales. "Una elaboración especial, de carácter casi testimonial, concebida como un cierre digno y respetuoso con la historia del llagar y con el legado de una saga clave en la evolución de la sidra asturiana", indican.

El llagar de Panizales, en Espineo (Mieres).

El llagar de Panizales, en Espineo (Mieres). / Fernando Rodríguez

De materializarse, esta última tirada permitiría a aficionados y vecinos del concejo reencontrarse con una sidra que marcó una época, en un gesto que se entiende "como un reconocimiento a una forma de entender el oficio y a un proyecto que dejó huella dentro y fuera de la región". Fuentes cercanas a las conversaciones subrayan que se trata, por ahora, de una posibilidad en estudio, sin decisiones cerradas, pero que van por buen camino.

Apuesta

A partir de ahí, los nuevos inversores aspiran a dar continuidad al proyecto Panizales. Las fuentes consultadas señalan que la apuesta es firme y que la idea pasa por evitar que Mieres pierda una de sus señas de identidad. "No puede ser que el concejo tenga una de las plazas sidreras más emblemáticas del mundo como es Requejo y no cuente siquiera con un llagar propio", apuntan. Las conversaciones entre ambas partes siguen abiertas, pero sobre la mesa está esa última tirada de Panizales, que sería de varios miles de botellas, a modo de cálido homenaje a la marca y a sus creadores.

La cultura sidrera asturiana recibía a finales de 2024, por parte de la UNESCO, el reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de Humanidad. Un hecho que hizo también que las instituciones públicas, desde el Gobierno regional hasta las administraciones locales, pusieran el foco en un sector tradicional y un emblema para el Principado. Panizales marcó el camino en Mieres. Y ahora, quiere cerrar el círculo con una despedida a lo grande.

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