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De lo nuestro / Historias heterodoxas

Un pozo llamado Nicolasa

Las distintas teorías sobre el porqué del nombre de la explotación minera mierense, la última en sacar carbón para Hunosa

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico.

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico

Ernesto Burgos

Ernesto Burgos

Viendo el título de esta página seguramente algunos lectores esperarán encontrar un resumen de la historia de este pozo que a lo largo de más de siglo y medio de existencia ha sido escenario de todo tipo de acontecimientos, hitos laborales, huelgas emblemáticas o encierros. Y también -como bien sabemos- desgraciados accidentes, incluyendo la catástrofe del 31 de agosto de 1995, inesperada, terrible y con muchas esquinas oscuras que ha sabido reflejar el autor mierense -y amigo- Carlos Barros en su reivindicativa obra teatral “Tormenta sobre Durán”.

Pero no. Hoy voy a limitarme a explicar alguna teoría sobre el nombre de esta mina. Se lo debo desde hace años a Florentino Romero, quien falleció en septiembre de 2021 sin conocer por qué las mayores explotaciones de carbón que abastecieron a Fábrica de Mieres se llamaban Nicolasa, Mariana y Baltasara. Florentino fue un gran estudioso e investigador de lo relacionado con la gran industria de los Guilhou y escribió varios artículos al respecto; sin embargo, siempre tuvo esta inquietud pero no encontró nada que ayudase a saber quiénes eran estas mujeres.

Lógicamente buscó en los archivos aquellos documentos en los que podían aparecer familiares de los ingenieros de la época, aunque sin resultado. En alguna conversación sopesamos la posibilidad de que Mariana fuese un homenaje a la Marianne francesa, el símbolo alegórico de la República gala; aun así, quedaban Baltasara y Nicolasa. Sobre todo esta última, ya que siendo todavía un niño había tenido su primer trabajo en el ferrocarril que unía esta mina con Llamas, en Ablaña.

En el número 15 de la desaparecida revista Camín de Mieres publicado en 1995, Jaime Huelga publicó un artículo sobre esta Ablaña repasando su historia, tradiciones, paisajes y gentes. En el texto incluyó una explicación que a Florentino no le convencía, pero que nunca discutió con Huelga, porque era su amigo y para él eso estaba por encima de cualquier cosa. Veamos:

"En Nicolasa no había pueblo. Estaban la Llerosa de Arriba, la LLerosa de Abajo y Villacastañar. Nicolasa (grupo de Fábrica de Mieres) viene derivado de una señora llamada Nicolasa Camino. Por el siguiente motivo: esta señora tenía dos hijos varones y cuatro hembras. El primer hijo murió en un accidente de mina a la edad de diez años. Era aguador. Ella, debido a tan triste suceso, perdió el sentido de la razón. Ella iba todos los días a la boca de la mina -lo hizo durante cuatro meses- y exclamaba: ¡Sacadme a mi hijoooo! ¡Sacadme a mi hijoooo! Debido a esta anécdota, un tanto trágica, aquel sitio o lugar las gentes lo denominaron, en memoria a la citada señora, Nicolasa".

Jaime Huelga recogió esta información de Ángel González, Ino, un hijo de Alfredo González Peña, quien fue alcalde de Mieres en agosto de 1931 sustituyendo a su hermano Ramón cuando este pasó a presidir la Diputación de Oviedo después de haber ocupado el cargo solo doce días. Y es que esta familia descendía de aquella Nicolasa.

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico.

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico

En 2002 José Menéndez García publicó la biografía “Ramón González Peña, 'Generalísimo' de la Revolución”, donde se explica que la madre del líder socialista, Damiana Peña Camino había vivido en La Mortera de Olloniego: "la joven era hija de Fernando Peña, natural del lugar, y de Nicolasa Camino, oriunda de Barruelo de Santullán, en la provincia de Palencia, tierra esta igualmente minera. Nicolasa había conocido las minas de hulla en el valle del Rubagón antes de casarse, y había estado en Cervera de Pisuerga, capital del partido judicial. Fernando se había desplazado hasta allí para trabajar en un oficio que ya conocía desde antes, trabó relación con la chica y se casaron".

Pareja

Después, este autor sigue contando en el libro que la pareja se instaló en Perapertú, cerca de Barruelo y luego en Asturias en San Pelayo de Olloniego y señala que "cierta leyenda o realidad histórica otorga a esta señora palentina la responsabilidad de la denominación Mina Nicolasa en Ablaña, después pozo san Nicolás" transcribiendo el mismo párrafo que han visto más arriba, aunque sin citar su fuente.

Siempre que necesito alguna información sobre las explotaciones mineras del siglo XIX en nuestras cuencas recurro al magnífico archivo personal de mi amigo Rolando Díez. Gracias a él he podido ver la primera noticia registral sobre esta mina, que comienza así: "Don José González Longoria, vecino y residente en Oviedo, como apoderado de la compañía llamada Ovetense, en 16 de noviembre de 1852 y hora de las doce de la mañana, presentó una solicitud por escrito de la mina de carbón con el nombre de Nicolasa en sitio del oeste del arroyo de La Oscurera del Valle en la parroquia de Loredo, término municipal de Mieres".

A partir de esta nota también podríamos pensar que la denominación se puso en homenaje a alguna mujer relacionada con don José. Pero no: José González Longoria suprimió el primer apellido de su padre para llamarse José Longoria Carbajal -así da nombre a una calle de Oviedo-, era hijo de Joaquín González Longoria y de María del Rosario Carbajal y se casó aquel mismo 1854 con Cesárea López Dóriga de la Dehesa; así que ninguna de las dos pudo inspirar el bautismo de la mina.

Demarcación

Tras pasar por otros trámites, el 27 de marzo de 1854 se procedió a la demarcación de Nicolasa por el ingeniero Luís Tuñón Loygorri, lindando por el este con la llamada Ordoñera, propiedad de don Juan Grimaldi y Compañía siendo su representante don Adriano Paillette y el 10 de octubre de 1856 se hizo efectiva la posesión. Desde entonces ya no cesó su explotación, fue uno de los pozos más importantes de Fábrica de Mieres cuando esta empresa se fundó en 1879, y lo mismo en 1967 con la constitución de Hunosa, aunque entonces su denominación oficial era San Nicolás.

En el interior de la iglesia de La Rebollada puede verse una imagen de este santo, que también tiene su propia historia. Hace décadas, el sacerdote que entonces llevaba esta parroquia me explicó que en la década de 1950 la mina sufrió una enorme transformación con la profundización de un segundo pozo vertical y la instalación de un moderno castillete, máquina de extracción y sala de compresores. Fue entonces cuando se decidió cambiar su nombre femenino por el de San Nicolás y se colocó en su interior esta imagen, pero el pequeño altar no fue bien acogido por los mineros y por eso la figura volvió a la superficie y se colocó donde está ahora.

El 11 de febrero de 1853 el Boletín Oficial de Oviedo hizo pública la admisión del registro junto a otras explotaciones: "Las minas de que se hace mérito se llaman Nicolasa, Olvidada, Alta y Ordoñera, sitas todas en término de la parroquia de Loredo", aunque en esta ocasión José Longoria sumó a su representación de la compañía Ovetense otras dos: Prosperidad y Exploradora.

Burlar la ley

La explicación está en una práctica que podíamos calificar de fraudulenta para intentar burlar la Ley de Minas de 11 de abril de 1849 que en su artículo 11 fijó la extensión máxima de las concesiones de carbón en 600 varas castellanas (502 m.) de largo por 300 (251 m.) de ancho, estableciendo además que una sola persona no podía hacerse con dos pertenencias contiguas y si fuese una compañía tampoco se le concederían más de tres. Asimismo, cada una de estas sociedades debería estar formada al menos por cuatro personas.

Los profesores Jorge Muñiz Sánchez, David González Palomares y Luis Aurelio González Prieto en el artículo “Los entramados empresariales para la explotación del carbón en Asturias a mediados del siglo XIX” publicado en 2019 en la revista “Investigaciones Históricas, época moderna y contemporánea”, consideran que esto alentó las malas prácticas: "un buen ejemplo son las tres sociedades de cuatro miembros cada una que constituyó, en 1852, el escribano José González Longoria: Ovetense, Prosperidad y Exploradora, que se dedicaron a ceder sus minas a grandes empresas".

Resumiendo, no podemos rechazar la teoría de que esta explotación homenajea a Nicolasa Camino, aunque con el mismo rigor valdría la idea de que el nombre se puso para halagar a María Nikolaevna (Nicolasa), la gran duquesa de Leuchtenberg que en esa época buscaba invertir en Asturias y en diciembre de 1859 se hizo con la Empresa Carbonera de Siero y Langreo. Hoy no concluimos nada, pero hemos pasado un rato refrescando algunos datos.

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