Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los vecinos de Langreo salen a la calle (de nuevo) para protestar por los malos olores: "Hay días que sientes náuseas y no se puede ni respirar"

Reclaman más controles a la empresa acusada de originar el hedor y la "suspensión cautelar o revocación de la licencia" si se constata que la actividad es nociva para la población

VÍDEO: Concentración vecinal contra los malos olores en el distrito langreano de La Felguera

Juan Plaza

Langreo

El tiempo no acompañaba, la tarde ya era noche y la lluvia quiso sumarse al acto. Pero, pese a todo, los langreanos se echaron nuevamente a la calle (por segunda vez en apenas dos meses) para reclamar una "solución" al problema de malos olores que viene sufriendo La Felguera desde hace casi dos años. Esta vez fueron más de 150 personas, algunas menos que en la protesta anterior, las que se concentraron en el parque Dolores Fernández Duro. Reclamaron la "revisión exhaustiva de la licencia ambiental concedida a la empresa" del polígono de Valnalón acusada de generar los malos olores, la "realización de evaluaciones independientes sobre las posibles emisiones" y la "suspensión cautelar o revocación de la licencia" si se constata que la actividad resulta nociva para la población.

El acto, que concluyó con música a cargo de Mariol Roces, comenzó media hora antes, a las 19.00 horas, con la lectura de una carta escrita por el abogado langreano Julio César Menéndez, en la que argumentó que "tiene narices que habiendo perdido la pujanza industrial de antaño y tras la sangría de puestos de trabajo que hubimos de sufrir, ni siquiera así el medio ambiente termine de sernos propicio". El poeta Javier García Cellino fue el encargado del leer el escrito.

Asistentes a la protesta.

Asistentes a la protesta. / Juan Plaza

Tomó la palabra a continuación Emilio Silva, presidente de la asociación de vecinos del barrio Urquijo, uno de los espacios más afectados por el hedor. Tras hacer un repaso cronológico desde los orígenes del problema y de las conclusiones del informe de los olfateadores contratados por el Ayuntamiento, que señalaron a la empresa de reciclaje Naeco Recycling como presunto foco de los malos olores, Silva aludió a la reunión mantenida a mediados de este mes con responsables del gobierno local en la que se les informó de "las innumerables inspecciones y visitas a la empresa para realizar un control exhaustivo" de la actividad, "constatando la falta total de colaboración por parte de la empresa". También adelantó que los ciudadanos valoran "recoger firmas" u otro tipo de medidas "hasta solucionar este problema".

Aurelio San Martín, José Manuel Muñiz y Alberto Roza.

Aurelio San Martín, José Manuel Muñiz y Alberto Roza. / Juan Plaza

El punto álgido de la concentración llegó con la lectura de "un manifiesto ciudadano", cuya lectura corrió a cargo de Claudia Silva, para expresar "nuestra preocupación y nuestro malestar por los efectos persistentes que esta actividad industrial está teniendo sobre la calidad de vida, la salud pública y el entorno urbano. Desde hace tiempo, se vienen produciendo impactos ambientales continuados, perceptibles en viviendas, espacios públicos y zonas habitadas". Entre esos "impactos" se habló en el escrito de "emisiones de olores intensos, reiterados y persistentes, incompatibles con el descanso y la vida cotidiana; síntomas físicos recurrentes en parte de la población como cefaleas, náuseas, irritación de las vías respiratorias; la aparición de problemas de salubridad ambiental, como la proliferación anómala de insectos, incluso en meses invernales; y un deterioro evidente del bienestar psicológico, ambiental y social del vecindario".

Falta de control

El manifiesto esgrimió que "somos conscientes de la importancia del reciclaje y de la actividad industrial responsable", si bien "ninguna actividad económica puede desarrollarse a costa de la salud pública ni del derecho de la ciudadanía a disfrutar de un medio ambiente adecuado, tal y como reconocen la Constitución Española y la normativa ambiental vigente". Para los vecinos promotores de la concentración "los problemas descritos no pueden considerarse fenómenos anecdóticos ni meramente subjetivos, sino indicadores de una actividad cuyos efectos no están siendo suficientemente controlados. La reiteración de las molestias, la adopción de medidas correctoras y la persistencia de los impactos ponen en cuestión la compatibilidad real de esta instalación con su ubicación actual, próxima a zonas residenciales".

Por todo ello, en el manifiesto se solicitó a las "administraciones competentes" la "revisión exhaustiva de la licencia ambiental concedida a la empresa" y "la realización de evaluaciones independientes sobre las posibles emisiones, incluidos formaldehídos, acetaldehídos, aminas, furanos, dioxinas y otros compuestos químicos derivados del reciclaje y del calentamiento de plásticos, así como sobre vertidos y demás impactos ambientales, y su incidencia en la salud pública y la salubridad del entorno".

"Convivencia quebrada"

Se pidió también la "suspensión cautelar o revocación de la licencia, si se constata que la actividad no puede desarrollarse sin afectar de manera grave y continuada a la población" y que "se prioricen el principio de precaución, la protección de la salud pública y el bienestar vecinal frente a cualquier otro interés". Y concluyeron: "Este manifiesto no nace del rechazo a la industria, sino de la defensa de una convivencia compatible entre actividad económica y derechos ciudadanos. Una convivencia que, en este caso, consideramos seriamente quebrada".

María Rosa Fernández, Argentina García y Aurelia Alonso.

María Rosa Fernández, Argentina García y Aurelia Alonso. / Juan Plaza

Los vecinos que se acercaron al parque Dolores F. Duro para participar en la concentración expusieron argumentos similares. Fue el caso de Alberto Roza. "Esperamos que haya una solución porque ya llevamos mucho tiempo con este problema. Se están haciendo gestiones, pero hay que presionar para que se resuelva", indicó Roza, acompañado en la protesta por José Manuel Muñiz y Aurelio San Martín, que acudió con una pinza en la nariz.

"No se puede respirar"

"Llevamos casi dos años con unos olores impresionantes", expuso otra vecina, Aurelia Alonso, acompañada por María Rosa Fernández y Argentina García: "Hay días que sientes náuseas y hay que poner hasta mascarilla porque es imposible de aguantar. Hay momentos en los que no se puede ni respirar".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents