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Un "previsible" estallido de violencia: las claves de la reyerta mortal que ha conmocionado a Langreo

La reyerta que el pasado miércoles acabó con la vida de Arturo Hernández a manos de su sobrino nieto, ya en prisión, consumó los peores presagios sobre un grave conflicto familiar que era conocido

LLlegada a juzgados de Sama del detenido.

LLlegada a juzgados de Sama del detenido. / Juan Plaza

Langreo

Lo que parece un grave problema de la convivencia familiar que latía en el ámbito de la intimidad derivó el pasado miércoles en un brote de violencia de ámbito público que generó un enorme estupor en La Felguera. Transcurridos los días y con el presunto autor de una agresión mortal ya en prisión, en Langreo sigue palpitando la inquietud. "Este tipo de estallidos violentos se están repitiendo mucho en el concejo y no sé dónde vamos a parar", apuntaban varios vecinos este viernes a las puertas de los nuevos juzgados, mientras el acusado se negaba a prestar declaración antes de poner rumbo al centro penitenciario de Asturias.

La muerte de Arturo Hernández, de 62 años, tras una reyerta familiar ocurrida el 11 de febrero en la calle Marqués de Bolarque, ha dejado al descubierto una espiral de conflictos que, según el entorno vecinal, "se veía venir, era previsible". La imagen que proyecta la investigación sobre el presunto homicida, Dionisio H. H., de 30 años, es la de un hombre con problemas mentales, antecedentes por violencia y una relación persistente con armas blancas.

Discución doméstica

La secuencia de los hechos sitúa el primer episodio en la noche del martes. Según la denuncia posterior, una discusión doméstica terminó con el abuelo del detenido herido por dos incisiones con arma blanca en el pecho. Las lesiones no fueron de gravedad, pero evidenciaron una escalada de tensión en el domicilio donde el joven residía con su madre y un hermano. Horas después, la madre acudía a dependencias policiales para denunciar amenazas y malos tratos sufridos desde la salida de prisión de su hijo en 2020.

Mientras abandonaban la comisaría, se recibió el aviso de una reyerta en el entorno del inmueble. Varios familiares se habían presentado en el bloque para pedir explicaciones. De acuerdo con las diligencias policiales, Dionisio H. H. bajó al portal armado con un machete artesanal —un palo con un filo adherido— y otras armas blancas. Testimonios recogidos por los investigadores apuntan a que inició la agresión sin mediar palabra, desencadenando una pelea multitudinaria.

El fallecido

Arturo Hernández recibió una herida bajo el brazo que le provocó una hemorragia masiva. Fue trasladado de urgencia al Hospital Valle del Nalón, donde falleció poco después. Otros dos familiares resultaron heridos por cortes y golpes, aunque fueron dados de alta horas más tarde. El propio agresor presentaba contusiones y fue atendido antes de quedar bajo custodia policial.

El escenario de la pelea —plena vía pública, a las puertas de un bloque residencial— amplificó el impacto del suceso. Vecinos hablan de gritos, carreras y escenas de desconcierto. En cuestión de minutos, la calle se llenó de familiares y curiosos alertados por el revuelo. Algunos vídeos difundidos en redes sociales muestran a varios implicados empuñando cayados y lo que aparenta ser un arma de fuego, si bien no consta que se produjeran disparos.

Tras la agresión, el presunto autor regresó a su vivienda. Los agentes siguieron un rastro de sangre desde la calle hasta el rellano del tercer piso. Finalmente, se entregó voluntariamente . Con autorización judicial se practicó un registro en el domicilio en el que se intervinieron dos lanzas artesanales, un machete y varias armas blancas adicionales, algunas con restos biológicos pendientes de análisis.

Antecedentes

No era la primera vez que el entorno de Dionisio H. H. se vinculaba a armas. Meses atrás había sido detenido tras pasearse por el centro de La Felguera con dos cuchillos, generando alarma entre viandantes. En otro incidente previo, la Policía le requisó una katana. Hace una década fue condenado por agredir a un hombre con un hacha y un cuchillo, hechos por los que ingresó en prisión.

Vecinos del número 28 de la calle Marqués de Bolarque describen una convivencia deteriorada, con discusiones frecuentes y presencia policial recurrente. "Desde que salió de prisión estaba desatado", sostienen algunos residentes. La denuncia presentada por su madre horas antes de la reyerta aparece ahora como el último aviso de un conflicto enquistado.

El Juzgado de Instrucción número 2 de Langreo decretó su ingreso en prisión provisional por presuntos delitos de homicidio, lesiones y amenazas. La Fiscalía del Principado solicitó la medida al apreciar riesgo de fuga y para preservar la integridad de los heridos. El investigado se acogió a su derecho a no declarar.

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