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Parkour, escalada y monopatines: el deporte urbano toma Mieres entre saltos y sonrisas

Una iniciativa municipal reúne a decenas de familias en torno a actividades gratuitas para fomentar el ocio saludable y la convivencia

Un grupo de monitores instruye a unas niñas en técnicas de escalada. | D. M.

Un grupo de monitores instruye a unas niñas en técnicas de escalada. | D. M.

Mieres del Camino

El patio de los colegios Liceo Mierense y Aniceto Sela se transformó este domingo en una pequeña ciudad del deporte urbano. Tablas deslizándose sobre el asfalto, carreras imposibles entre módulos y un monolito de escalada siempre con cola dibujaron el mejor ambiente de Mieres Street, la propuesta gratuita organizada por la concejalía de Juventud e Infancia para llenar de ocio activo los días previos al Antroxu.

Varios niños, saltando unos obstáculos. | D. M.

Varios niños, saltando unos obstáculos. | D. M.

Desde las once y media de la mañana, peques y adolescentes fueron tomando el recinto con cascos, rodilleras y muchas ganas de probar. En la zona de skate, los más lanzados se atrevían con pequeños trucos mientras monitores especializados animaban a repetir y perder el miedo.

A pocos metros, el circuito de parkour fue el gran imán de la jornada, con saltos encadenados y aplausos espontáneos del público. "¡Parezco un ninja!", gritaba entre risas Diego, de 9 años, tras superar un obstáculo. "Lo mejor es que podemos intentarlo muchas veces", añadía. Por si se fracasa, que aquí es lo divertido.

El monolito de escalada fue otro de los éxitos. "Al principio me daba un poco de miedo, pero cuando llegué arriba quería volver a subir", contaba Martina, de 7 años, todavía con el arnés puesto y una sonrisa de oreja a oreja.

Túneles y colchonetas

Para los más pequeños, la zona de psicomotricidad ofrecía túneles, colchonetas y juegos adaptados que mantuvieron entretenidas a decenas de familias durante toda la mañana y parte de la tarde.

La concejala Nuria Rodríguez celebró la respuesta. "Queremos que peques y jóvenes sean protagonistas y hoy lo han demostrado", señaló. Viendo las sonrisas, las carreras y los aplausos compartidos, quedó claro que Mieres Street no solo fue deporte: fue diversión colectiva, convivencia y energía desbordante en estado puro.

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