Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Mieres reafirma su idilio con el Antroxu antes de hacer arder la Trumpchona entre "glayíos" por la paz

El desfile carnavalero desplegó elaboradas escenografías, referencias televisivas y espectaculares coreografías que conquistaron al numeroso público que se echó a las calles en Mieres

VÍDEO: Así fue el carnaval de Mieres

David Montañés

Mieres del Camino

La relación de Mieres con el Antroxu va mucho más allá de un pacto por la diversión. Los hosteleros de la ciudad presumen de haber sido los primeros en recuperar la celebración de los carnavales una vez desapareció la amargada careta de la dictadura. Miles de mierenses se echaron este viernes a la calle para fortalecer esta comunión con la eterna pugna que mantiene Don Carnal y Doña Cuaresma. “El mejor plan es pintarse la cara y dejarse llevar, no hace falta más”, afirmaba un vecino de La Mayacina mientras esperaba pacientemente a que arrancara el desfile.

La comitiva central del Antroxu abrazó charangas muy elaboradas que superaron por mucho la simple propuesta de pintarse la cara. El desfile, muy concurrido, salió de La Mayacina y recorrió gran parte del centro de Mieres para acabar en el parque Jovellanos, donde se quemó la Trumpchona. Esta imaginativa variante de la Truchona del Caudal, a su vez alternativa local a la popular sardina carnavalera, “glayó” por la paz sin cesar hasta que, tras leer su testamento, fue pasto de las llamas.

Propuestas trabajadas

Pero antes de que el fuego pusiera el punto final, Mieres se convirtió en un escenario desbordante de fantasía. Las propuestas más trabajadas dejaron claro que el Antroxu mierense goza de una creatividad en plena forma. Una comparsa recreó las profundidades oceánicas con un despliegue de fosas marinas, medusas fluorescentes y criaturas abisales que parecían salidas de un documental. Las luces azules y verdes envolvían a los participantes mientras una banda sonora marina acompañaba sus movimientos ondulantes.

El viaje continuó en el tiempo con un grupo que apostó por elegantes bailes de época. Con trajes inspirados en el siglo XVIII, pelucas empolvadas y minués perfectamente ensayados, transformaron por unos minutos el corazón de Mieres en un salón versallesco. Los aplausos se mezclaban con los acordes de música adaptada a ritmo de charanga. “Ensayamos cada paso. El carnaval también es cultura y puesta en escena”, defendía uno de los participantes, orgulloso de la ovación recibida.

La historia antigua también tuvo su lugar con una espectacular recreación del Antiguo Egipto. Faraones, sacerdotisas y esfinges avanzaron entre columnas de cartón piedra y jeroglíficos minuciosamente pintados. “Queríamos algo majestuoso, que impresionara”, comentaba una joven caracterizada.

Desfile de carnaval en Mieres.

Desfile de carnaval en Mieres. / Fernando Rodríguez

Y si el pasado desfiló por las calles, también lo hicieron grandes iconos de la cultura popular. Un Titanic a tamaño considerable “navegó” entre el gentío, con marineros saludando desde cubierta y una pareja recreando la escena más icónica de la proa. No muy lejos, un ajedrez gigante cobró vida con piezas humanas que escenificaban movimientos estratégicos entre risas y aplausos.

Hueco para la improvisación

La televisión y las plataformas digitales tampoco faltaron a la cita. Varias cuadrillas se inspiraron en fenómenos recientes como “El juego del Chipirón”, parodiando las pruebas del popular formato con un tono humorístico y local. Otros optaron por universos fantásticos como “Dragons”, con alas articuladas y dragones que lanzaban humo artificial al paso de la comitiva.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents