Javier Gracia, nuevo director de la Politécnica de Mieres al encabezar la única candidatura presentada a las elecciones
Integrante de la directiva saliente que encabezaba Ángel Martín, ocupaba el cargo de Secretario Académico

Javier Gracia, segundo por la izquierda, con la directiva saliente de la Politécnica. / LNE

La Politécnica de Mieres, integrada en la Universidad de Oviedo, ya tiene nuevo director. Este pasado mes de febrero se abrió el proceso electoral que cada cuatro años se pone en marcha para elegir nueva directiva. Era sabido además que el actual director, Ángel Martín, iba a dejar el cargo, ya que se va a jubilar. Finalmente, la Universidad ha recibido una única candidatura, la encabezada por Javier Gracia Rodríguez. De esta forma, la Secretaría General de la Universidad comunicó la decisión de proponerle como director, cargo del que ya ha tomado posesión, al aparecer publicado en el boletín interno de la entidad académica.
Javier Gracia Rodríguez (Oviedo, 1978) señalaba este jueves a LA NUEVA ESPAÑA que es profesor de Mecánica de Medios Continuos y Teoría de Estructuras, "de lo que coloquialmente se conoce como Estructuras". Además, ya formaba parte de la dirección de la Politécnica, ocupando la función de Secretario Académico. Previamente, en la Escuela de Minas de Oviedo, fue subdirector de Ordenación Académica, hasta la extinción de la entidad, que pasó a integrarse en el campus de Mieres.

Javier Gracia, nuevo director de la Politécnica de Mieres. / LNE
Campus en crecimiento
Gracia Rodríguez se va a hacer cargo de un campus de Mieres en crecimiento. Abierto en el año 2002 tras una fuerte inversión de 132 millones, durante muchos años se tuvo la sensación de que no despegaba, y que las expectativas puestas en él no se habían alcanzado. Sin embargo, en los últimos años esta sensación ha mutado gracias al progresivo aumento de la matrícula, superior al 30% anual en los dos últimos años, y por la alta inserción laboral de los estudios ofertados, cercana al pleno empleo, lo que está llamando la atención de los jóvenes asturianos.
La antigua Escuela de Minas, que cerró a principios de siglo con la entrada en servicio del campus y que contaba solo con dos titulaciones, la de Ingeniero Técnico de Minas y Topografía, se ha convertido en un polo de educación e investigación técnica, con seis grados, cinco másteres -que serán seis a partir del próximo curso- y una "producción" anual de entre 30 y 40 nuevos ingenieros. Todos ellos, con empleo prácticamente garantizado.
Matrículas
Este curso 2025-2026 comenzó en Mieres con 159 nuevos matriculados en los grados que se imparten (Ingeniería de Tecnologías Mineras, Ingeniería de Recursos Mineros y Energéticos, Ingeniería Civil, doble grado de Ingeniería Civil y Recursos Mineros, Ingeniería Forestal y del Medio Ambiente e Ingeniería Geomática). Es un 17% más que el año pasado, cuando ya había crecido un 35% respecto al anterior. El campus alcanza ahora los 632 estudiantes. En números redondos, las nuevas matrículas doblan las existentes en el curso 22-23, explicaba el director saliente, Ángel Martín, en el mes de septiembre.
La escuela atribuía el aumento del alumnado a varios factores, como la mejora de la oferta formativa, el refuerzo de la promoción institucional y la cercanía que ofrece el campus, tanto en el ámbito geográfico como en el trato académico.
Muchos estudiantes y familias eligen Mieres por la posibilidad de acceder a titulaciones técnicas con un coste de vida más asequible y por un entorno universitario que permite una atención más personalizada.
Residencia
Este aumento en el número de alumnos también se ve reflejado en el uso de la residencia universitaria de Mieres, que desde su creación en 2012 jamás había contado con tantos estudiantes. El complejo cuenta con algo más de 40 residentes fijos este curso, que aumentan, con picos de más de 60, sumando estancias temporales de alumnos, investigadores, doctorandos... La mayor parte de los residentes cursan sus estudios en Mieres, pero también hay alumnos que asisten a clases en Oviedo y sobre todo, en Gijón, que han optado por instalarse en Barredo por razones como el "precio, la tranquilidad y la buena calidad de vida y de servicios".
Nuevos desafíos
El incremento del número de estudiantes plantea también nuevos desafíos. Las infraestructuras, los servicios de apoyo y la plantilla docente deberán adaptarse a una comunidad universitaria cada vez mayor. Además, no basta con atraer alumnos: será esencial garantizar su retención y asegurar que la experiencia educativa mantenga los estándares de calidad que caracterizan al centro.
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