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La ONG asturiana que impulsa cooperativas, residencias para estudiantes y el empoderamiento de las mujeres indíngenas en Guatemala

Los voluntarios del Conceyu de Solidaridá y Xusticia, de Langreo, trabajan estos días en el país centroamericano

Roberto Álvarez Abella en la asamblea general de la cooperativa "Buena Semilla"

Roberto Álvarez Abella en la asamblea general de la cooperativa "Buena Semilla" / LNE

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Los voluntarios de la Asociación Conceyu de Solidaridá y Xusticia de Langreo están estos días en Guatemala desarrollando, un año más, sus proyectos de cooperación. Los langreanos están especialmente implicados en el empoderamiento de las mujeres indígenas.

Reunión para fijar los objetivos de 2026, con Roberto Álvarez Abella, segundo por la derecha

Reunión para fijar los objetivos de 2026, con Roberto Álvarez Abella, segundo por la derecha / LNE

La expedición, comandada por Roberto Álvarez Abella, lleva dos semanas en el país haciendo llegar a quienes lo necesitan la ayuda de todos los colaboradores asturianos. El primer paso nada más llegar a Guatemala fue mantener un encuentro con Juan A. Alvarado, gerente de la Cooperativa Integral Agrícola Buena Semilla (con la que llevan años colaborando), y el consultor técnico Migue Ramírez. “En la reunión se planificaron las actuaciones estratégicas a desarrollar a lo largo del año”, explica Álvarez Abella, que señala entre esas acciones la cuarta fase del proyecto de empoderamiento de mujeres indígenas en Chicaman y el debut del Conceyu en la convocatoria de la Agencia Asturiana de Cooperación, enfocada en la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía global.

Chicas guatemaltecas con voluntarias langreanas

Chicas guatemaltecas con voluntarias langreanas / LNE

Jóvenes indígenas

Tras la planificación inicial, el equipo se trasladó a Chiantla (Huehuetenango) para convivir con las jóvenes del internado gestionado por las Hermanas de la Sagrada Familia. Este centro es la única oportunidad para que 40 jóvenes, que por la falta de recursos de sus familias quedarían excluidas del sistema educativo, accedan a la enseñanza secundaria. La estancia estuvo llena de momentos humanos, como la tómbola organizada por tres voluntarias langreanas con donaciones asturianas. La visita, como manda la tradición, se cerró con un festival de música en el que las alumnas interpretaron canciones y danzas tradicionales de sus respectivas etnias: k’iche’s, poqomchis, mames y ladinas.

La cruda realidad

El viaje también ha servido para poner el foco en la cruda realidad que enfrenta la población indígena en municipios como Chicaman, donde el 80 por ciento de los habitantes vive en condiciones de extrema precariedad. Es un entorno de casas de madera con suelos de tierra, donde la energía depende de placas solares mínimas y el calor proviene únicamente de la leña. La vulnerabilidad se agrava con la ausencia de los padres, quienes a menudo emigran a EE UU o se ven forzados a trabajar en la zafra, la caña de azúcar, de la costa del Pacífico en condiciones de semiesclavitud, cobrando apenas 400 euros por seis meses de arduo trabajo, según explica Álvarez Abella.

Zona del municipio de Chicamán, en Guatemala, donde trabaja la ONG langreana Conceyu de Solidaridá y Xusticia

Zona del municipio de Chicamán, en Guatemala, donde trabaja la ONG langreana Conceyu de Solidaridá y Xusticia / LNE

Destrucción de las infraestructuras

Y si algo puede ir a peor, irá a peor. A la situación ya muy precaria se sumó a finales de enero el embate de la naturaleza con los fuertes vientos que azotaron Chicaman destruyendo buena parte de las infraestructuras agrícolas y las “casas malla”, diseñadas para proteger cultivos de plagas, excesiva radiación solar y viento, de la cooperativa Buena Semilla, un duro golpe para la economía de subsistencia de las familias asociadas.

Estado en el que quedaron las huertas de la cooperativa "Buena Semilla"

Estado en el que quedaron las huertas de la cooperativa "Buena Semilla" / LNE

Asamblea general

A pesar de las dificultades, los frutos del trabajo solidario son tangibles en las imágenes que el Conceyu ha ido colgando estos días en sus redes sociales. Durante la Asamblea General de la Cooperativa Buena Semilla, a la que asistieron casi 200 socios tras caminar horas o viajar en autobús, se vivió un momento histórico: por primera vez se eligió a una mujer como Presidenta. Este logro, junto con la creación de una Comisión de Mujeres y órganos de gobierno paritarios, demuestra que los proyectos de empoderamiento impulsados por los asturianos están calando hondo. La transparencia de la gestión ha sido avalada por dos auditorías independientes, lo que refuerza el compromiso del Conceyu de seguir apoyando estos procesos de desarrollo mientras se mantenga la honradez y eficacia demostradas.

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