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El sector de la nieve acusa al Principado de "jugar a la ruleta rusa" con la seguridad de los esquiadores en Pajares: "Familias con niños están sujetas a graves consecuencias"

El caos del fin de semana en Valgrande-Pajares, con remontes averiados y la evacuación de un telesilla, desata duras críticas de empresarios y usuarios por la seguridad y la gestión de la estación

Un esquiador, en la zona alta de Pajares.

Un esquiador, en la zona alta de Pajares. / LNE

Pajares (Lena)

La complicada situación que atraviesa la estación invernal de Valgrande-Pajares ha vuelto a quedar en evidencia este último fin de semana. Usuarios y empresarios del sector denunciaron un nuevo episodio de caos organizativo que terminó con remontes averiados, instalaciones cerradas durante horas y una evacuación de esquiadores que quedaron atrapados en un telesilla, un escenario que ha desatado duras críticas contra la gestión del complejo por parte del Principado. El sector acusa a la administración autonómica de permitir que de manera “Insensata” se juegue a la “ruleta rusa” con la seguridad de los esquiadores

La Asociación Nieve y Montaña de Asturias, que agrupa a concesionarios, empresarios, clubes de esquí y asociaciones vecinales del entorno de las estaciones de Valgrande-Pajares y Fuentes de Invierno, asegura que lo sucedido el domingo refleja una “situación insostenible que pone en riesgo tanto la actividad económica como la seguridad de los usuarios”.

Según relata el colectivo, la jornada comenzó con el anuncio oficial de que la estación permanecería cerrada “condicionada a la evolución del viento”. Sin embargo, muchos de los esquiadores que se encontraban en las instalaciones comprobaron que las condiciones meteorológicas no justificaban esa decisión. La explicación real, sostienen, era otra: “Varios remontes se encontraban averiados”.

Entre ellos, la telecabina recientemente instalada y los telesillas de Valle del Sol y Cueto Negro, lo que impedía la apertura normal de la estación. De acuerdo con lo que manifiesta el sector y tal y como adelantó este diario, las averías estarían relacionadas con el conocido fenómeno del “manguito”, provocado por la congelación de los mecanismos debido a la humedad y el hielo, “un problema habitual en estaciones de la Cordillera Cantábrica si no se aplican los procedimientos adecuados de mantenimiento”.

Presión de los usuarios

Siempre según el testimonio de quienes lo vivieron en primera persona, “ la presión de los usuarios que se encontraban en el complejo durante el fin de semana, los responsables intentaron poner en marcha uno de los remontes, el telesilla de Cueto Negro destinado a debutantes”. Pero la solución duró poco. “El sistema tuvo que ser evacuado después de que no lograran arrancar el motor térmico que debía garantizar su funcionamiento, lo que obligó a detener la instalación con esquiadores a bordo”.

Para el sector, lo sucedido es la consecuencia de una gestión que califican de “deficiente” y de una falta de mantenimiento y previsión en la estación. El episodio, advierten, "habría podido tener consecuencias graves teniendo en cuenta que muchos de los usuarios eran familias con niños".

“La situación sería incluso cómica si no fuera porque en las sillas viajan usuarios a varios metros de altura”, señalan desde la asociación, que alerta del riesgo que puede suponer este tipo de incidentes en infraestructuras de transporte como los remontes.

Problema de largo recorrido

Las críticas van más allá de lo ocurrido el domingo. Empresarios y colectivos vinculados a la nieve sostienen que los problemas se repiten a lo largo de toda la temporada y acusan al Gobierno del Principado de permitir una gestión que, a su juicio, pone en peligro a los usuarios. “Están jugando a la ruleta rusa con los esquiadores”, denuncian, en sintonía con lo expresado por el propio director de la estación para advertir de los riesgos derivados de la situación actual.

El colectivo reclama al presidente del Principado, Adrián Barbón, que intervenga para poner fin a lo que consideran “un deterioro progresivo de una instalación histórica del esquí en la cordillera Cantábrica”. Además de los problemas de seguridad, los empresarios alertan del impacto económico que cada fin de semana de cierre o incidencias supone para el tejido turístico del entorno.

“Usuarios, empresarios y vecinos ya no aguantan más”, concluyen los portavoces de la Asociación Nieve y Montaña de Asturias, que advierte de que la imagen del complejo y la economía de la montaña central asturiana están en juego si no se adoptan medidas urgentes.

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