Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los compañeros del conductor apuñalado en Langreo denuncian que insultos, gritos y destrozos son frecuentes en los "búho": "Tienes que aguantar de todo"

Los profesionales aseguran que las faltas de respeto de algunos viajeros les generan molestias y desconcentración que ponen en riesgo la seguridad de viaje

Los conductores de autobús piden más medidas de seguridad tras el apuñalamiento de su compañero en Langreo: "Esto no se puede repetir"

Fernando Rodríguez / M.A.G.

Langreo

Amenazas, insultos "a diario", gritos, destrozos en los vehículos por actos vandálicos... Conductores de autobús que este lunes participaron en la concentración de apoyo a un compañero –que resultó apuñalado en Sama cuando realizaba un servicio nocturno "búho" a Oviedo– relataron su "impotencia" ante las condiciones en las que, muchas veces, tienen que realizar su trabajo, especialmente en los trayectos nocturnos. El alcohol es habitual compañero de viaje de buena parte de los usuarios (que precisamente utilizan el servicio para no coger el coche) y también es frecuente que se pierdan las formas, explican, con faltas de respeto a lo conductores que, en ocasiones, llegan a extremos inverosímiles. Y que también ponen en riesgo la seguridad, por las molestias y la des concentración que generan a los profesionales cuando conducen. "Tienes que aguantar de todo".

Pablo Cortés, delegado de personal de CC OO en Transportes Zapico (empresa integrada en el grupo Sanjuán y en la que trabaja el conductor apuñalado), explicó que "los servicios de noche siempre son más complicados y protección no existe ninguna", justo antes de reclamar mamparas de protección para los profesionales y vigilantes de seguridad en los trayectos. Otro conductor, en este caso de Autobuses de Langreo (integrada también en el grupo Sanjuán y que cubre el "búho" entre Riaño y Pola de Laviana, relató que el Consorcio de Transportes inició su andadura en el valle del Nalón y el "búho" se estrenó con vigilantes de seguridad, que "después se quitaron".

"El problema es que no hay respeto, ni miedo a la ley, ni nada de nada. La impunidad es total", expuso otro de los conductores, justo antes de que, en el corrillo, tomara la palabra Eduardo Fernández, trabajador de Transportes Zapico. "Tenemos que estar pendientes de otras cosas a nuestras espaldas cuando deberíamos estar plenamente concentrados en la carretera. Y más por la noche. Tienes que conducir y cumplir con unos horarios y, a veces, tienes a tu espalda una jauría de lobos que te pueden subir a la chepa. Cincuenta tigres que te pueden comer con ropa y todo".

Episodio inaudito

Relató un episodio inaudito de esas faltas de respeto. "Lo más grave que pasó, hace un tiempo, en un servicio de una boda, fue uno de los viajeros que se bajó los pantalones, le puso el miembro al conductor en el hombro y le dijo que le hiciera una felación en marcha. El nivel llega a ese extremo, a partir de ahí lo que quieras".

Insistió Fernández en que "llevas a la espalda algo que no sabes por dónde te va a salir, cuando tienes que estar pendiente de la carretera. No lo entiendo. Ofreces un servicio de calidad a la gente para ir seguros de fiesta y regresar seguros al domicilio sin el peligro de un accidente o de una alcoholemia y te encuentras esto. Parece que hay personas empeñadas en destrozar algo que funciona".

Y añadió: "Que se sienten es una quimera y que pongan el cinturón una utopía, de forma que vas más pendiente de lo que llevas detrás que de circular. No te permiten estar a lo que estás". Otro de los problemas es el "vandalismo". "El coche que presta el servicio no está para utilizar el lunes porque bien te bajaron una luna o bien causaron daños en los elementos de seguridad de apertura y cierre de puertas. Si allí se prepara una y se incendia el coche, se quedan como sardinas. Y todavía te puede parar la Guardia Civil y te empapela por llevar el coche así".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents