Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los bolillos encajan en Mieres como terapia: "Los médicos lo recomiendan incluso para prevenir el Alzheimer y para la artrosis"

La recuperación de Ana Isabel Pinto ilustra el potencial terapéutico de los bolillos en el XXI Encuentro organizado por Elbuenporqué, que reunirá a encajeras de toda España y exhibirá piezas históricas del siglo XVIII

Por la izquierda, Cristina Yañez, Monserrat Gutiérrez, Josefina Fernández, Laude Díaz, Leo Losa, Milagros Fernández y Ana Isabel Pinto, en el local de la asociación.

Por la izquierda, Cristina Yañez, Monserrat Gutiérrez, Josefina Fernández, Laude Díaz, Leo Losa, Milagros Fernández y Ana Isabel Pinto, en el local de la asociación. / David Montañés

Mieres del Camino

Ana Isabel Pinto se sometió hace unos meses a una complicada operación cerebral. Tras pasar por el quirófano, le costaba un mundo afrontar las tareas cotidianas más simples, desde conversar a dar la mano. Como terapia, la recomendaron practicar encaje de bolillos. Y se puso manos a la obra a través de la Cultural “Elbuenporqué”. Unos meses después cuesta imaginarla mermada de facultades. Mientras entrelaza hilos con creciente destreza sonríe abiertamente sin mostrar síntomas aparentes de dificultades funcionales “Aquí estoy, como una más y muy animada”. Se podría hablar casi de un milagro. Lo que sin duda es un prodigio constatado es lo que este colectivo de animadas mujeres desarrolla desde hace más de medio siglo en Mieres.

Durante un día al año, Mieres se convierte en una pequeña capital europea del encaje de bolillos. Mesas llenas de almohadillas, alfileres y bobinas de madera ocupan el espacio mientras cientos de manos trabajan con paciencia milimétrica para transformar hilo en delicadas piezas textiles. Es el Encuentro de Encaje de Bolillos, una cita que este año alcanzará su vigésima primera edición y que ha logrado consolidarse como uno de los eventos más reconocidos de esta tradición artesanal en España.

Un taller de encaje de bolillos.

Un taller de encaje de bolillos. / LNE

El encuentro, organizado por la Asociación Cultural Elbuenporqué, reunirá en el recinto ferial de Santullano este próximo sábado 21 de marzo a unos 500 participantes procedentes de distintos puntos del país e incluso de otros países europeos. Para Laude Díaz, presidenta de la entidad, el certamen se ha convertido con el paso de los años en algo más que una reunión de aficionados. “Vendrá gente de toda España: de Madrid, Málaga, Galicia o Valladolid. Y también personas de fuera que quieren ver lo que hacemos aquí”, explica.

Proyección internacional

La asociación organizadora lleva 26 años de actividad dedicada a la difusión del encaje de bolillos y a la formación. A lo largo de ese tiempo, por sus cursos y talleres han pasado decenas de alumnas , “e incluso un alumno”, que se han acercado a “una técnica artesanal que combina tradición, paciencia y precisión casi matemática”. De hecho, la entidad organiza cursos prácticamente todos los meses, algunos con profesoras internacionales. En ocasiones, el trabajo desarrollado en Mieres ha tenido eco incluso fuera de España: “En uno de los últimos cursos salimos en un periódico de Holanda”, comenta Díaz con orgullo.

Exposición histórica

Ese carácter internacional también se refleja en las colaboraciones que mantiene la asociación, como el vínculo con una escuela belga especializada en encaje. Gracias a ese contacto, el encuentro de este año contará con una pequeña pero valiosa exposición de piezas históricas de “tul de Malinas”, una de las modalidades más complejas de este arte textil. “Son piezas del siglo XVIII que no se van a volver a ver en España”, asegura la organizadora.

Pero más allá del valor cultural o patrimonial, el encaje de bolillos es también una actividad con beneficios reconocidos para la salud. La concentración que exige, el movimiento continuo de las manos y la necesidad de seguir patrones complejos convierten esta práctica en un auténtico ejercicio mental. “Los médicos lo recomiendan incluso para prevenir el Alzheimer o para problemas de artrosis”, señala Díaz.

Potencial terapéutico

En el grupo hay ejemplos que ilustran ese potencial terapéutico. El caso de Ana Isabel Pinto ilustra perfectamente esta realidad. “Al principio necesitaba ayuda incluso para realizar tareas cotidianas”. Con el paso del tiempo, la práctica constante del encaje y la dinámica del grupo han contribuido a mejorar notablemente su autonomía. “La propia terapeuta le recomendó venir a bolillos dos veces por semana”, explica Laude Díaz

Casos como el citado reflejan también la dimensión social del encuentro. Más allá de la técnica, el evento funciona como un espacio de convivencia en el que se comparten conocimientos, experiencias y amistad. “Muchas participantes aprovechan la cita anual para reencontrarse con personas que conocen de otros encuentros o cursos”, explican las organizadoras.

Tras más de dos décadas de historia, el Encuentro de Encaje de Bolillos de Mieres sigue demostrando que una tradición centenaria puede mantenerse viva cuando hay pasión y comunidad detrás. Cada puntada y cada cruce de hilos no solo construyen un encaje delicado, sino también una red de personas que mantienen viva una parte del patrimonio cultural europeo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents