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El desplome de parte del falso techo en el viejo cuartel de Mieres reaviva las críticas por el retraso del nuevo edificio: "Se pudo haber hecho mucho daño"

Un agente resulta ileso pese a la caída del cielo raso mientras crece el malestar entre la plantilla y las asociaciones denuncian precariedad en unas instalaciones pendientes de relevo desde hace años

El PP habla de “abandono” y el Alcalde (IU) exige garantías para la apertura del nuevo edificio tras un incidente que reaviva la polémica

Los cascotes y el falso techo, en el suelo y sobre una mesa.

Los cascotes y el falso techo, en el suelo y sobre una mesa. / Foto cedida a LNE

Mieres del Camino

El desplome del falso techo del recibidor del viejo cuartel de la Guardia Civil de Mieres ha provocado un profundo malestar entre la plantilla del servicio. Las asociaciones ligadas al cuerpo denuncian que la dotación local tenga que trabajar con “precariedad” cuando desde hace semanas que está culminada la obra del nuevo cuartel, pendiente solo del mobiliario para su puesta en marcha: “La situación es absurda y es una muestra más de las malas condiciones en que tienen que trabajar los guardias en Asturias, con riesgo incluso de que te venga el techo encima”, señala Roberto Estrada, de la Asociación Justicia Guardia Civil (Jucil). En la misma línea se expresa la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC), cuyos portavoces detacan que llevan tiempo reclamando una inspección técnica del actual acuartelamiento, en funcionamiento provisional desde 2011, y demandan la apertura de las nuevas instalaciones construidas en la Avenida de México.

La caída del falso techo se produjo la tarde del jueves. El agente que estaba de puertas en ese momento sintió un ruido mientras estaba en el denominado cuarto de puertas y se levantó para interesarse por el estado de la cubierta. Fue entonces cuando se precipitó sobre él el falso techo. “Por suerte tuvo los reflejos de apartarse”, explican sus compañeros. Al final no sufrió daños de importancia, aunque no pudo evitar el impacto de varios cascotes. "Tienes tres chinchones en la cabeza". Siempre según fuentes internas, se trata de un profesional de larga experiencia y apreciado por los compañeros: "Una vez pasado el susto y en frío, se pudo haber hecho mucho daño".

Estado en el que quedó el cuarto de puertas tres el desplome.

Estado en el que quedó el cuarto de puertas tres el desplome. / LNE

Aunque dolorido, el guardia herido acudió el viernes, horas después del incidente, a cumplir con su turno: "No se puede permitir que estos profesionales trabajen en estas condiciones, más cuando hay alternativas", apuntan miembros de las asociaciones de la Guardia Civil. En el cuartel de Mieres se relaciona lo sucedido con humedades surgidas a raíz de una obra realizada hace unos años en el baño del servicio de Tráfico: "Fue una chapuza", apuntan. Tras el desplome del techo, hubo que sacar tres sacos de escombros. "Dentro de lo malo, esto seguro que precipa el traslado al nuevo cuartel", apuntan integrantes de la plantilla. Afirman que este mismo viernes visitó el cuartel personal técnico para evaluar un posible traslado de material al nuevo cuartel pendiente de inauguración. La idea, aún por confirmar, sería acelerar su apertura con mobiliario viejo a la espera de completar su eqipamiento.

Con el agente ileso, lo sucedido ha puesto el foco en el enorme retraso que acumula la apertura del nuevo cuartel de la Guardia Civil. Las obras deberían haber concluido, conforme al calendario original, a finales del verano de 2022. Sin embargo, la actuación ha estado marcada por retrasos desde mucho antes de que arrancaran los trabajos.

La zona del recho dañada tras el derumbe.

La zona del recho dañada tras el derumbe. / Foto cedida a LNE

A partir de ahí, las reacciones no se han hecho esperar. El alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, ha reclamado “garantías” de que la nueva instalación se pondrá en funcionamiento en “condiciones óptimas”, con todo el mobiliario y el equipamiento necesario para convertirlo en “el cuartel más moderno de Asturias”. El regidor, tras interesarse por el estado del guardia sorprendido por el derrumbe, ha querido también poner en valor el trabajo de los agentes destinados en la localidad, que llevan quince años desempeñando su labor en instalaciones provisionales. “Han trabajado con enorme ejemplaridad y responsabilidad, a pesar de las dificultades técnicas y materiales que han tenido que soportar durante tanto tiempo”, subrayó. Asimismo, recordó que el Ayuntamiento ha trasladado en reiteradas ocasiones al Ministerio del Interior la preocupación de la ciudadanía por los retrasos y la falta de información sobre la fase final del proyecto.

Más contundente ha sido el senador del PP y presidente de los populares en Mieres, José Manuel Rodríguez, quien ha cargado duramente contra el Ministerio del Interior tras el incidente, que, a su juicio, “evidencia años de abandono y una gestión absolutamente negligente”. Rodríguez ha señalado directamente al ministro Fernando Grande-Marlaska, al que acusa de “encadenar un nuevo episodio de gestión nefasta”. “No estamos ante un hecho puntual ni imprevisible. Había avisos y denuncias, y aun así no se actuó”, afirmó.

El senador ha anunciado además que llevará el caso a la Cámara Alta para depurar responsabilidades. “Voy a interesarme por cuántas advertencias se registraron sobre el estado del cuartel, quién las recibió y por qué no se les dio trámite. Si alguien miró para otro lado, tendrá que explicarlo”, advirtió. También criticó la falta de inversión en infraestructuras básicas y cuestionó la actuación del Ayuntamiento y de la delegada del Gobierno en Asturias.

Quejas internas

Por su parte, las asociaciones profesionales han insistido en la gravedad de lo ocurrido. Tanto la AUGC como Jucil coinciden en que “pudo ser una desgracia” y denuncian el mal estado del actual acuartelamiento. Desde la AUGC explican que el traslado al nuevo edificio sigue bloqueado por problemas con certificados eléctricos, lo que obliga a mantener abierto un cuartel que consideran obsoleto. “Pedimos una revisión hace meses y teníamos previsto volver a solicitarla en abril”, señalan. Apuntan que en las actuales dependendencias las carencias son enormes, empezando por servicios tan básicos como los vestuarios: "No hay para todos".

Desde Jucil, en la misma línea, advierten de que la situación no es exclusiva de Mieres. “La Guardia Civil se cae a pedazos; hoy ha sido en Mieres, pero podría ocurrir en cualquier punto del país”, denuncian, insistiendo en la necesidad urgente de mejorar infraestructuras y medios en el conjunto del territorio.

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