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Más de mil incendios forestales en Mieres desde 1983: inversión, prevención y educación, ejes del nuevo plan "cortafuegos"

El Plan Local de Prevención de Incendios Forestales impulsa fajas cortafuegos, mantenimiento de senderos y campañas de concienciación para reducir riesgos

Panorámica de los monte que rodean el casco urbano de Mieres.

Panorámica de los monte que rodean el casco urbano de Mieres. / LNE

Mieres del Camino

El Plan Local de Prevención de Incendios Forestales del concejo de Mieres realiza un análisis detallado de la evolución histórica de los incendios, sus causas principales y las medidas propuestas para reducir su incidencia. A partir de los datos recogidos en la Estadística General de Incendios Forestales (EGIF), se estudia una serie temporal que abarca desde 1983 hasta 2020, lo que permite identificar patrones claros tanto en frecuencia como en origen de los siniestros. El documento estuvo este viernes en el centro de la Jornada “Bosques Vivos, Municipio Seguro”, organizada por el Ayuntamiento con la participación de expertos en la materia.

En ese contexto, el alcalde de Mieres, Manuel Ángel Álvarez, subrayó la importancia de este tipo de encuentros, recordando que “celebramos el Día Internacional de los Bosques y hemos querido hacerlo impulsando este espacio de encuentro y reflexión para analizar los retos y también el trabajo que estamos desarrollando para cuidar nuestros bosques, la forma más eficaz de tener municipios más seguros”.

En términos estadísticos, el plan local recoge que durante el periodo 1983-2019 se registraron un total de 1.110 incendios forestales en Mieres, que afectaron a unas 5.676,95 hectáreas. La evolución anual muestra una gran variabilidad, con años de baja incidencia —como 1986, sin incendios— y otros con valores muy elevados, como 2006 (68 incendios) o 2014 (66 incendios). En general, a partir de la década de 1990 se observa un incremento significativo del número de incendios, con picos recurrentes en los años 2000. Sin embargo, en los últimos años de la serie se aprecia una cierta tendencia a la reducción, destacando 2016 y 2018 como años con cifras especialmente bajas.

Las jornadas sobre incendios celebradas en Mieres.

Las jornadas sobre incendios celebradas en Mieres. / D. O.

Estacionalidad

Desde el punto de vista temporal, los incendios presentan una marcada estacionalidad. Se identifican dos periodos de mayor riesgo. El primero entre finales de invierno y comienzos de primavera (enero a abril), con un máximo en marzo, considerado de peligro extremo; y un segundo periodo en verano y principios de otoño (julio a octubre), asociado a sequía y altas temperaturas. Además, se observa que los incendios son más frecuentes durante los fines de semana, especialmente los sábados, lo que sugiere una fuerte relación con la actividad humana.

En cuanto a las causas, el análisis revela un predominio claro de los incendios intencionados, que representan el 56,24% del total. Este dato pone de manifiesto, siempre según los técnicos, que más de la mitad de los incendios tienen un origen deliberado, vinculado a múltiples motivaciones como prácticas tradicionales (quemas agrícolas o ganaderas), conflictos de propiedad, intereses económicos o incluso conductas vandálicas. La segunda categoría en importancia es la de causa desconocida (15,46%), lo que indica una falta de información en un número significativo de casos.

Otras causas relevantes, aunque con menor peso porcentual, son las relacionadas con actividades humanas no intencionadas, como el uso de maquinaria, líneas eléctricas, transporte o quemas de restos vegetales. En conjunto, las quemas agrícolas, ganaderas y forestales suponen más de un centenar de incendios en la serie analizada. También destacan los incendios por causas naturales, principalmente rayos, aunque su incidencia es mucho menor (alrededor de 50 incendios en 37 años).

Riesgos

El plan también evalúa el riesgo global mediante indicadores como el índice de gravedad, que en Mieres se clasifica como “alto”, lo que refleja una proporción significativa de superficie forestal afectada anualmente. Este dato, unido al elevado número de incendios intencionados, sitúa al concejo en “un contexto de riesgo relevante dentro del Principado de Asturias”.

En este sentido, el regidor incidió en que el municipio ya está actuando de forma decidida: “Somos uno de los pocos ayuntamientos asturianos que ya dispone de un Plan Local de Prevención contra Incendios Forestales y estamos poniendo en marcha una batería de medidas para cuidar y proteger nuestro patrimonio forestal, porque estamos convencidos de que la prevención es la mejor inversión a futuro que podemos hacer”.

Respuestas

En respuesta a esta situación, el plan propone un conjunto de actuaciones estructuradas en varios ámbitos. En primer lugar, se plantean medidas de prevención sobre el territorio, como la creación de fajas auxiliares mecanizadas, áreas cortafuegos y franjas perimetrales, destinadas a reducir la continuidad del combustible vegetal y facilitar las labores de extinción. Asimismo, se contempla la mejora de la red de infraestructuras, incluyendo la apertura y mantenimiento de senderos de acceso y la construcción de depósitos de agua estratégicamente ubicados para el abastecimiento de medios de extinción.

En segundo lugar, el plan incide en la gestión del combustible forestal mediante desbroces y tratamientos selvícolas, especialmente en zonas de interfaz urbano-forestal y áreas de alto riesgo. También se establecen actuaciones específicas bajo líneas eléctricas y en zonas próximas a infraestructuras.

Un tercer eje fundamental es la concienciación social. El plan propone campañas informativas, formación a colectivos específicos (como agricultores y ganaderos) y programas educativos dirigidos a escolares, con el objetivo de modificar conductas de riesgo y reducir incendios por negligencia.

Quemas controladas

Por último, se regula el uso del fuego mediante un plan de quemas que establece condiciones, autorizaciones y normas de ejecución para minimizar riesgos. En conjunto, estas actuaciones buscan “reducir tanto la frecuencia como la gravedad de los incendios, abordando el problema desde una perspectiva integral que combina prevención, gestión del territorio y sensibilización social”.

El alcalde también quiso poner en valor el trabajo conjunto que hay detrás de estas iniciativas y la necesidad de seguir avanzando de forma colaborativa: “Queremos hacer más, pero primero queremos sentarnos y escuchar, analizar sugerencias y críticas, estudiar propuestas, porque gobernar es trabajar en equipo, mano a mano con expertos, profesionales y asociaciones”.

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