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El gobierno local de Langreo reorganiza el reparto de atribuciones de sus concejales tras perder a una edil por la "crisis de las croquetas"

Pablo Álvarez asume Participación Ciudadana y Festejos, mientras que David Fernández se hace cargo de Deporte tras el paso de Araceli Jánez a los no adscritos

Araceli Jánez, en primer término, en el Pleno en el que estalló la "crisis de las croquetas", con el alcalde al fondo.

Araceli Jánez, en primer término, en el Pleno en el que estalló la "crisis de las croquetas", con el alcalde al fondo. / M. Á. G.

Langreo

El gobierno local de Langreo ha reorganizado el reparto de atribuciones de sus concejales tras el paso a los no adscritos de Araceli Jánez tras la denominada "crisis de las croquetas", definida así por el propio alcalde de Langreo en el Pleno en el que estalló el caso. Jánez denunció "trato de favor" a la asociación de vecinos de Riaño por su afinidad con el Partido Comunista, una acusación que el gobierno local negó. Tras ser expulsada del gobierno municipal, las competencias que tenía delegadas (Participación Ciudadana, Festejos y Deporte) han pasado a Pablo Álvarez y David Fernández.

En concreto, Álvarez se hará cargo de Festejos y Participación Ciudadana, atribuciones que sumará a las que ya tenía: Servicios Operativos, Obras, Limpieza, Protección Animal, Medio Rural y Patrimonio Natural. Por su parte, David Fernández (que ya venía desempañando las delegaciones de Equidad, Derechos Sociales, Cuidados y Cooperación Internacional) pasa a asumir también Deporte. El gobierno local tratará de reajustar así su funcionamiento pese a que cuenta ahora con un edil menos (al pasar de ocho a siete).

Detonante

El detonante de la crisis fue, según Araceli Jánez, el uso indebido de la cocina del centro social de Riaño, donde tiene su sede la asociación de vecinos. Un descuido de una socia cuando estaba friendo unas croquetas provocó un pequeño fuego que obligó a intervenir a los bomberos. Al volver a utilizarse la cocina meses después, según criticó la edil, pese a que había sido expresamente prohibido, Jánez ordenó el cambio de las cerraduras, una decisión que el alcalde frenó. Jánez alega que fue por un trato de favor a esta asociación en particular; el regidor sostiene que la medida exigía un trámite administrativo previo para no generar indefensión a los vecinos.

Jánez leyó en la sesión plenaria en la que estalló la crisis un escrito metido por registro y, posteriormente, aseguró haber recibido "presiones" y "amenazas" por parte del coordinador local de IU, David Álvarez, para entregar el acta de concejala al partido. En la misma sesión, el alcalde, Roberto García, replicó que "no pueden llegar unos funcionarios un día por la mañana y cambiar unas cerraduras y dejar a unas paisanas sin poder entrar a sacar las cosas que hay allí, cuando tienen un local concedido por el Ayuntamiento. Hay que hacer una resolución y hay que darles un plazo de audiencia, por si tienen algo que decir. Yo no puedo llegar, quitar la cerradura y decir, ahora ya no entráis, así no trabajamos. Y mucho menos desde este Gobierno, que desde el principio lo que buscábamos es el diálogo, la cercanía y el aunar posturas y trabajar todos juntos".

También habló de la polémica Felicitas Gil, presidenta del colectivo vecinal. "No sé como es posible que una persona que representaba al movimiento ciudadano en Langreo pueda decir tantas mentiras en tan poco tiempo, señaló Gil entonces, que negó las acusaciones. Y expuso su visión, además, IU de Langreo. Según David Álvarez, la edil quiso actuar "por sus cojones", tras intentar "hacerla razonar", sin resultado alguno. La acusó de querer actuar "sin respetar la legalidad".

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