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La joyería a medida se elabora en Aller con un taller rural que logra captar clientes en toda España: "Nos decían que Gijón estaba lejos y ahora nos llega gente de Madrid"

Laura de Olga consigue atrae a clientes de toda España a su taller artesanal tras buscar visibilidad en la redes desde Felechosa

Laura de Olga, trabajando  en su taller. | FOTO CEDIDA A LNE

Laura de Olga, trabajando en su taller. | FOTO CEDIDA A LNE

Felechosa (Aller)

Laura de Olga es una joyera natural de Gijón que decidió hace un tiempo instalarse en Aller, concretamente en Felechosa. Tras alejarse de las grandes poblaciones del centro de la región, pronto percibió que su clientela sería limitada si no encontraba formas imaginativas de hacerse visible. Decidió poner en marcha un taller que ofreciera un servicio más cercano, brindando a los clientes la posibilidad de elaborar sus propias joyas. La iniciativa arrancó sin despertar grandes pasiones y solo la confección de alianzas de boda logró cierta aceptación.

Al principio, la realidad fue dura. "Cuando empecé me decían que Felechosa estaba demasiado lejos de Gijón y me costó mucho llegar a la clientela, ya que no domino las redes sociales", recuerda Laura. Su objetivo siempre fue claro: acercar la joyería a la gente y permitir que cada persona pudiera crear piezas únicas. "El verdadero valor de las joyas no es económico, sino sentimental. A cualquiera le duele más perder algo que te ha regalado tu abuela que otra cosa que realmente sea cara en el mercado", explica.

Hace aproximadamente un año, Laura dio un giro decisivo al conectar con VamosRural, una plataforma dedicada a dar visibilidad a profesionales del medio rural. "Un simple vídeo en Instagram y todo cambió. Empezaron a llamarnos clientes de toda España. Ahora parece como si estuviéramos cerca de Madrid o Ferrol, cuando hace nada nos decían que estábamos lejos de Gijón", comenta, sorprendida por la magnitud de la respuesta. La demanda se disparó de tal manera que, según la propia Laura, por San Valentín hubiera necesitado incluso una nave industrial para acoger a todas las familias interesadas en participar en el taller.

El éxito del taller no solo habla de creatividad y talento artesanal, sino también de la importancia de la digitalización en entornos rurales. Según José Manuel Colsa, fundador y CEO de VamosRural, la plataforma busca que profesionales con proyectos auténticos puedan monetizar su actividad sin comisiones. "Actualmente contamos con unos 700 clientes en la zona norte de España, especialmente Asturias, Cantabria y País Vasco", indica Colsa.

El marco rural

El caso de Laura refleja un fenómeno más amplio. En muchos pueblos asturianos, la falta de visibilidad, no de actividad, limita el crecimiento de los negocios locales. "Negocios con años de trayectoria dependen casi exclusivamente del boca a boca, mientras que la digitalización puede incrementar su facturación enormente", señalan los responsables de VamosRural.

Para Laura de Olga, la transformación ha sido significativa. Su marca, que rinde homenaje a su madre y su abuela, ambas llamadas Olga, no solo brilla por las joyas que produce, sino también por mostrar que los pequeños municipios pueden competir en igualdad de condiciones en un mundo cada vez más conectado. "Ahora puedo centrarme en el taller y atender mejor a la gente", concluye.

El éxito de Laura demuestra que la distancia física no es un límite cuando la pasión se combina con la visibilidad digital. Desde estar lejos de Gijón hasta sentirse cerca de Madrid, su historia es un ejemplo de cómo la creatividad y la digitalización pueden cambiar la vida en el medio rural.

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