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Cuatro semanas sin María Teresa Pérez, la mujer que cayó al río en San Martín del Rey Aurelio

El dispositivo de búsqueda rastreó el río Silvestre y el Nalón hasta su desembocadura en el Cantábrico, sin resultados hasta ahora

David Orihuela

David Orihuela

El Entrego (San Martín del Rey Aurelio)

Hace cuatro semanas, a las 19.47 horas del viernes 6 de marzo, la sala del 112 Asturias recibía una llamada de emergencia. Una mujer explicaba que su madre se había caído al río Silvestre, un afluente del Nalón, en La Güerta, en la zona rural de San Martín del Rey Aurelio, cerca de El Entrego. Llovía mucho y el río, que habitualmente es un simple arroyo, bajaba esa tarde con mucha fuerza y mucha más profundidad de lo habitual. María Teresa Pérez, de 56 años de edad, intentó coger agua del río y la corriente la arrastró de inmediato. Una fatalidad.

Continúa sin éxito la búsqueda de la mujer de cayó al río en San Martín hace nueve días

Guardia Civil

Un agente de la Policía Local de San Martín vio pasar el cuerpo de la mujer a un kilómetro río abajo, flotaba boca abajo, probablemente ya había fallecido. Se desplegó entonces un enorme dispositivo de búsqueda. Se estableció un puesto de mando avanzado en la explanada del pozo Venturo pero todos los esfuerzos, que fueron muchos, no han dado resultado. Cuatro semanas después el cuerpo de María Teresa sigue sin aparecer.

Un enorme dispositivo de búsqueda

Bomberos de Asturias, Guardia Civil, Policía Local de diversos concejos, Cruz Roja y voluntarios de Protección Civil de media Asturias buscaron a la mujer por tierra, por el río y hasta en el mar. Los grupos especiales, los buzos especializados se metieron en el río, rastrearon cada centímetro del río Silvestre, desde la casa de María Teresa, hasta su desembocadura en el Nalón. Lo hicieron en innumerables ocasiones, limpiando el río, quitando maleza, troncos, buceando, escrutando con pértigas cada rincón. Lo único que encontraron fueron prendas de ropa de la víctima, primero una zapatilla, luego una bata de andar por casa y la parte superior de un chándal, luego la otra zapatilla. Todo apareció en la misma zona, en Piñera, donde el Policía Local había visto a la mujer por última vez sin poder hacer nada.

Fue en ese tramo donde más se centró la búsqueda los primeros días. Decenas de ojos mirando al río con la esperanza de encontrar algún indicio. Nada. La familia seguía minuto a minuto las tareas de rastreo.

Del río Silvestre al Cantábrico

En la enorme pantalla del puesto de mando se iba ampliando día a día el radio de búsqueda. Las condiciones no eran las mejores, fueron días de mucha lluvia con ríos muy revueltos. Primero se buscó en el río Silvestre, el operativo se amplió luego a los primeros tramos del Nalón. Se llegó hasta la presa de Soto de Ribera y los responsables del operativo comprobaron que tres de las compuertas habían permanecido abiertas ese fin de semana. Ya eran 28,5 kilómetros de río.

Los helicópteros de la Guardia Civil y de Bomberos de Asturias sobrevolaron el Nalón. Los drones se metieron en las zonas más complicadas y si el piloto veía algo sospechoso, de inmediato acudía la Guardia Civil o los Bomberos. Ocurrió con el cuerpo de un animal.

La búsqueda se fue ampliando día a día, se añadían sectores de rastreo. De la vivienda de Maria Teresa a la desembocadura del Silvestre en el Nalón, de El Entrego a Riaño, de Riaño a Olloniego, de Olloniego a Soto de Ribera, de ahí a Grado, a Pravia, y así hasta el Cantábrico, en la desembocadura del Nalón en San Esteban y San Juan de la Arena. Nada, ni rastro.

El puesto de mando se mantuvo en el Pozo Venturo los primeros quince días. Después siguió la búsqueda. La alerta sigue activada y los ojos de los profesionales de las fuerzas de seguridad siguen mirando al río, también los de todos los vecinos del Valle del Nalón.

María Teresa era natural de San Justo, en Villaviciosa. Vivía en Barcelona y hace pocos años se trasladó con su familia a La Güerta. Vivía con su marido en la planta baja de una casa de dos pisos. En la vivienda superior vive una de sus hijas, la que llamó al 112.

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