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Quemas de matorral, vandalismo y venganzas personales, principales causas de los incendios en Mieres (con un 56% de fuegos provocados)

El 56% de los fuegos tienen origen intencionado y evidencian el peso de la acción humana en una media de 40 casos anuales

Imagen de archivo de un incendio forestal en Asturias.

Imagen de archivo de un incendio forestal en Asturias. / Paco Paredes

Mieres del Camino

El Ayuntamiento de Mieres tiene intención de pone en marcha diversas campañas informativas, con formación a colectivos específicos (como agricultores y ganaderos) y programas educativos dirigidos a escolares, con el objetivo de modificar conductas de riesgo y reducir incendios por negligencia. La admistratación tiene motivos para estar preocupada por estA cueStión. Los incendios forestales son uno de los principales problemas ambientales del concejo y los datos más recientes del Plan Local de Prevención revelan una realidad especialmente preocupante. Más del 56% de los fuegos tienen un origen intencionado, lo que sitúa el foco del problema directamente en la acción humana. Corregirlo no es una desafío menor, ya que durante el periodo 1983-2019 se registraron un total de 1.110 incendios forestales en Mieres, que afectaron a unas 5.676,95 hectáreas.

Según el estudio, la mayoría de los incendios no responden a causas naturales ni accidentales, sino a comportamientos deliberados. Entre las motivaciones más frecuentes destacan la quema de matorral para regenerar pastos, conflictos por la propiedad del terreno, intereses económicos o incluso actos de vandalismo y venganzas personales. A estas causas se suman otras como negligencias, quemas agrícolas mal controladas o, en menor medida, fenómenos naturales como los rayos.

Un problema constante: unos 40 incendios al año

El análisis histórico muestra que los incendios forman parte de la realidad del concejo. Entre 1983 y 2020 se registraron 1.110 incendios forestales, lo que supone una media de unos 40 siniestros al año.

Algunos ejercicios destacan especialmente por su intensidad, como 2006, con 68 incendios, o 2014, con 66. Sin embargo, más allá de los picos, lo más significativo es la constancia del fenómeno.

Aunque no todos los incendios son de gran tamaño, su impacto acumulado es considerable. El plan calcula un índice de gravedad de 0,44, lo que sitúa al concejo en un nivel alto. Este indicador mide la proporción de superficie forestal afectada cada año y refleja que, en conjunto, los incendios suponen una afección relevante para el territorio.En otras palabras, no se trata solo de la cantidad de incendios, sino de su capacidad para degradar el medio natural de forma progresiva.

Un dispositivo de extinción limitado

Frente a esta situación, el concejo cuenta con el Parque de Bomberos de Mieres, que presta servicio permanente las 24 horas. Su plantilla está compuesta por 24 efectivos (16 bomberos conductores y 8 auxiliares especializados), apoyados por una flota que incluye autobombas urbanas y forestales, vehículos de rescate y transporte.

A pesar de estos medios, la frecuencia de los incendios, especialmente en épocas de alto riesgo, pone a prueba la capacidad de respuesta del dispositivo, sobre todo cuando se producen varios focos de forma simultánea.

La clave: prevención y concienciación

Los datos del plan son claros: el origen humano está detrás de la mayoría de los incendios. Por ello, los expertos coinciden en que la solución "no pasa únicamente por reforzar los medios de extinción, sino por actuar sobre la raíz del problema".

En respuesta a esta situación, el Ayuntamiento de Mieres baraja adoptar un conjunto de actuaciones estructuradas en varios ámbitos. En primer lugar, se plantean medidas de prevención sobre el territorio, como la creación de fajas auxiliares mecanizadas, áreas cortafuegos y franjas perimetrales, destinadas a reducir la continuidad del combustible vegetal y facilitar las labores de extinción. Asimismo, se contempla la mejora de la red de infraestructuras, incluyendo la apertura y mantenimiento de senderos de acceso y la construcción de depósitos de agua estratégicamente ubicados para el abastecimiento de medios de extinción.

En segundo lugar, el plan incide en la gestión del combustible forestal mediante desbroces y tratamientos selvícolas, especialmente en zonas de interfaz urbano-forestal y áreas de alto riesgo. También se establecen actuaciones específicas bajo líneas eléctricas y en zonas próximas a infraestructuras.

Un tercer eje fundamental es la concienciación social. El plan propone campañas informativas, formación a colectivos específicos (como agricultores y ganaderos) y programas educativos dirigidos a escolares, con el objetivo de modificar conductas de riesgo y reducir incendios por negligencia.

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