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Langreo reclama la instalación de barreras en el paso a nivel de El Ponticu, donde han fallecido dos personas

"Es la mejor opción para evitar muertes", defiende el alcalde, Roberto Marcos García

Paso a nivel sin barreras en El Ponticu, Langreo

Paso a nivel sin barreras en El Ponticu, Langreo / D. O.

David Orihuela

David Orihuela

Langreo

El fallecimiento de José Antonio Díaz, Josín, vecino de Les Pieces de 71 años de edad, en Langreo, en el paso a nivel de El Ponticu, en la línea de ancho métrico, la antigua FEVE, entre Gijón y Laviana a su paso por Sama, ha llevado al Ayuntamiento de Langreo a reclamar la instalación de barreras en un cruce que no las tiene. Díaz es el segundo fallecido en el mismo punto después de que en diciembre de 2024 un tren arrollase el coche de otro langreano, Blas Parra, de 76 años de edad, provocándole la muerte.

El alcalde de Langreo, Roberto Marcos García, cree que las barreras “son la mejor opción” y que “garantizarían poder evitar estas tristes muertes”.

Paso a nivel sin barreras de El Ponticu, en Sama de Langreo

Paso a nivel sin barreras de El Ponticu, en Sama de Langreo / D. O.

Señales luminosas y acústicas

Tras consultar con los técnicos, el regidor entiende que “el paso a nivel está suficientemente identificado con las señales lumínicas y acústicas” y asegura que “hemos tenido protestas de vecinos que consideran que el nivel acústico está muy elevado”. Así que los expertos consideran que las medidas de seguridad en El Ponticu, “son unos medios adecuados para lo que es el paso a nivel”. Pese a ello, “nosotros seguimos defendiendo la necesidad de que todos estos pasos a nivel tengan unas barreras”, afirmó García.

El alcalde de Langreo asegura que las barreras son “la mejor protección tanto para los viandantes como para los conductores” porque “las señales lumínicas y acústicas avisan, advierten, te previenen, pero la barrera impide el paso efectivo”.

El último accidente mortal en El Ponticu tuvo lugar la mañana de este martes. José Antonio Díaz residía con su hermana en Sama y diariamente acudía a su casa de Les Pieces a dar de comer a su perro y atender al animal. Alrededor de las diez de la mañana, como hacía siempre, llegó al paso a nivel sin barreras de El Ponticu. Se paró, retomó de nuevo la marcha y cuando se percató de la llegada del tren intentó evitarlo pero no pudo, el convoy le golpeó en el costado izquierdo y su cuerpo salió despedido al otro lado de la vía, donde quedó el cadáver.

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