De lo nuestro / Historias heterodoxas
1981: ¡Cellino readmisión!
La huelga y el encierro en la empresa Perfrisa para que el trabajador fuera readmitido tras un injusto despido, con llamativas acciones de protesta como encadenarse a una portería de Ganzábal en pleno partido

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico
En 1942 la creación de Trefilería de Noreña fue el primer eslabón de una cadena que se cerró hace pocos años con el fracaso económico de Mieres Tubos. En ese camino quedaron para la historia industrial la Compañía Asturiana de Tubos CADET, desde 1945 a 1977, y a partir de 1995 CSI Transformados (Ensidesa), Aceralia Transformados (Ensidesa), Aceralia Tubos (Arcelor) y Holding de Gestión de Empresas.
La empresa navarra Perfrisa cubrió una de estas etapas, desde que absorbió a CADET en 1977 hasta 1995. Un periodo condicionado a la vez por los cambios políticos que se estaban produciendo en España y por las maniobras empresariales para desmantelar la factoría de La Felguera. Paco del Hoyo, quien fue presidente del Comité de Empresa en aquellos años es el mejor conocedor de esta historia y gracias a sus informaciones y al testimonio de su principal protagonista, Javier Cellino, hoy puedo acercarles el recuerdo de la emblemática huelga que se mantuvo en el inicio de 1981 para exigir su readmisión cuando fue despedido injustamente.
Para situarnos, debo explicar primero que en aquel 1977 ya se había producido un paro de dos meses para mejorar el convenio, que se cerró con éxito dejando algunas movilizaciones señaladas: un encierro de ocho días iniciado el 28 de mayo en la iglesia parroquial de Sama de Langreo que contó con buen apoyo popular y otro en las oficinas de Mieres donde se recluyeron los miembros del Comité de Empresa, formado por 18 trabajadores de las dos cuencas. Como curiosidad, quien tramitó la salida de los encerrados en Mieres fue el entonces capitán de la Guardia Civil, José Ignacio Laguna Aranda, quien veinte años más tarde, ya como general en el cuartel de Inchaurrondo se iba a encargar de la liberación del secuestrado por ETA, José Antonio Ortega Lara.
De cualquier forma, entre 1977 y 1979 bajo la dirección del pamplonés Ignacio Moreno Purroy las relaciones de los trabajadores con la empresa transcurrieron con normalidad; sin embargo, tras su marcha llegó Sagar Fernández Ortea y según Paco del Hoyo «se hizo de noche».
Con el propósito de desgastar a los trabajadores para preparar el cierre de la factoría, el recién llegado estableció un estricto sistema de control sobre los movimientos de sus obreros que se evidenció el 23 de junio de 1980 con el despido de Luis Antonio Coto, militante de la Liga Comunista Revolucionaria y del sector crítico de CC OO. Coto fue seguido por un detective y sancionado «por supuestas irregularidades» durante el periodo de baja tras haber estado ingresado en la Residencia de Riaño y sufrir una operación quirúrgica. También los ocho miembros del Comité de Empresa de La Felguera fueron sancionados colectivamente en dos ocasiones por haber convocado sendas asambleas para tratar este asunto.
Entonces, el despedido presentó en el juzgado de Laviana una querella por difamación contra el director de la empresa. La causa se celebró el 27 de noviembre y allí estuvieron como testigos el mismo Paco del Hoyo, presidente del Comité y representante de los trabajadores en el Consejo de Administración de Perfrisa, y el secretario, Javier García Cellino; pero poco después, Cellino, quien había entrado en CADET en 1972 y también era militante de la LCR y CC OO, recibió otra notificación de despido por ausentarse en horario de trabajo, sin tener en cuenta su obligación de estar en el juicio.
Encierro
En protesta por esta sanción, Cellino se encerró el 24 de diciembre de 1980 con su mujer Mari Mar en los comedores de la factoría. Allí los visitaron, entre otros, Horacio Fernández Inguanzo; el alcalde de Langreo, Maximino González, y el secretario regional de CC OO, José María Carballido, hasta que dos semanas más tarde fueron desalojados por la Policía Nacional sin oponer resistencia.
Coincidiendo con el inicio del encierro los trabajadores votaron mayoritariamente en una Asamblea General ir a la huelga. La plantilla era en aquel momento de 120 trabajadores, 65 de ellos afiliados a CC OO con gran mayoría en el Comité, y solo hubo 8 esquiroles, todos entre el grupo de técnicos y administrativos. Dos días más tarde, representantes de UGT y CC OO se reunieron con Sagar Fernández Ortea, sin obtener más resultados que otra amenaza de despido, esta vez contra el nuevo secretario del Comité de Empresa, Juan Álvarez. Al día siguiente se informó de esta situación en otra Asamblea y el día 29 comenzó el paro.
En estos años la LCR contaba con una presencia importante en La Felguera y pudo realizar una gran campaña de propaganda mientras se sucedían muchas acciones apoyadas por diferentes colectivos, tanto para exigir directamente la readmisión como para fortalecer la Caja de Resistencia de los huelguistas: en un festival de canción asturiana organizado en el Colegio de los Dominicos de la Felguera se pudieron recaudar 200.000 pesetas que se sumaron a otras 150.000 enviadas por los trabajadores de la factoría de Perfrisa en Pamplona.
Sin embargo, no todas las convocatorias tuvieron el resultado que se esperaba. El intento de convocar una gran manifestación el 17 de enero se quedó en una concentración fijada a las cuatro de la tarde en el Parque de La Felguera que se vio deslucida por lo temprano de la hora elegida, el mal tiempo y la ausencia de afiliados de UGT que ese mismo día celebraban su congreso regional en Langreo.
A pesar de todo, se reunieron varios centenares de personas, pero estaba claro que ya se estaba perdiendo el apoyo de CC OO, cundía el desánimo y otros conflictos mineros empezaban a restar protagonismo al caso de Cellino. Era evidente que la etapa de negociación tocaba a su fin y hacía falta una acción llamativa para reavivar las movilizaciones.
Encadenado a la portería
El domingo 25 de enero cuando estaba a punto de iniciarse el encuentro entre el Unión Popular de Langreo y la Real Sociedad Deportiva Alcalá en el campo de futbol de Ganzabal, Javier Cellino se encadenó al poste derecho de la portería de la zona norte mientras en la grada un grupo de compañeros lo animaban con una pancarta alusiva. Tras unos minutos de negociación, la Policía cortó la cadena y el despedido fue detenido durante unas horas y sancionado con 25.000 pesetas de multa, pero su reivindicación tuvo un buen reflejo en la prensa.

La historia de hoy vista por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico
El día 29 se celebró una tensa Asamblea en la que algunos trabajadores llegaron a proponer la desafiliación a CC OO si Cellino no era readmitido. En votación secreta se aprobó seguir con la huelga por 41 votos a favor, 5 en contra y 2 abstenciones y al día siguiente el pleno del Ayuntamiento de Langreo por unanimidad, incluyendo a los concejales de UCD y Alianza Popular, instó a Perfrisa a normalizar la situación. Tres días más tarde se celebraba el III Congreso de la Unión Comarcal de CC OO y los asistentes votaron por mayoría la convocatoria de una «jornada de acción», pero los dirigentes del sindicato lograron paralizar esta resolución que nunca llegó a realizarse.
Después de que la empresa no se presentase a un acto de conciliación alegando que se sentía coartada por la presencia en la sala de muchos trabajadores con sus mujeres, el 10 de febrero se celebró el juicio en Magistratura de Trabajo precedido por unas jornadas de gran actividad en las que destacó el protagonismo femenino; en la tarde del viernes 6, treinta compañeras y madres de trabajadores, iniciaron un encierro en los locales de la AISS de la Felguera, aunque fueron desalojadas tres horas más tarde y tampoco se las permitió reanudarlo en la Casa del Pueblo.
Finalmente, el día señalado volvió a estar marcado por la asistencia de trabajadores y mujeres, la presencia de la Policía y algunos incidentes. El abogado defensor fue Juan Carlos Miranda, de CC OO y en la sentencia se resolvió favorablemente la readmisión de Cellino, con la restitución de los salarios que había perdido en las semanas de conflicto que él entregó a la Caja de resistencia para que fuesen repartidos entre quienes habían seguido la huelga.
Así acabó un conflicto que se había prolongado 54 días sin lograr la solidaridad de la factoría de Mieres, cuyo Comité estaba entonces dirigido por UGT Metal. En el lado positivo, Javier Cellino todavía agradece el apoyo que recibió de los compañeros de base de CC OO a pesar de las reticencias de sus dirigentes, y sigue recordando la solidaridad de los vecinos y especialmente de las mujeres de La Felguera.
Suscríbete para seguir leyendo
- De un viaje frustrado a una brutal agresión sexual: detenido el presunto atacante de una joven en Lena, que fue golpeada salvajemente y arrojada por un barranco
- Rubén C. Lois, catedrático en Geografía: “Mieres es un caso de libro de cómo una ciudad puede reinventarse tras encoger”
- Tremendo susto en Mieres y Lena: Interceptada una 'kamikaze' que condujo 6 kilómetros en sentido contrario en la A-66 en estado de ebriedad
- Duro Felguera, tras años desvinculada de Langreo, vuelve a ser clave para el futuro empresarial, social y urbanístico del concejo
- Huérfanos culinarios: cierra el restaurante La Encruceyada en Caso, uno de los templos gastronómicos del alto Nalón
- Susto en Langreo: cortada una céntrica calle de La Felguera al llevarse por delante un camión un tendido eléctrico
- Un manto blanco cubriendo la carretera y hasta algún coche con cadenas (en pleno mes de mayo) en una tremenda granizada en la zona rural de Laviana: 'Hacía tiempo que no veía algo así
- Llega el Florbastic, con Fernandisco con artista invitado, como plato fuerte de las fiestas de La Flor en Lada
