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El hospital asturiano donde los menores que van a ser operados podrán ser acompañados por sus padres: un plan para "humanizar" la atención pediátrica

El centro hospitalario de Mieres instalará un sistema por el que los niños podrán estar junto a sus progenitores hasta el momento de la anestesia, que ya funciona en el HUCA

El hospital de Mieres establece un plan para que los padres puedan acompañar a menores que van a ser operados.

El hospital de Mieres establece un plan para que los padres puedan acompañar a menores que van a ser operados. / LNE

P. T.

El Hospital Vital Álvarez Buylla de Mieres ha comenzado a aplicar un programa que permitirá a los menores que vayan a ser intervenidos quirúrgicamente estar acompañados por uno de sus progenitores hasta el momento de la anestesia. Con esta iniciativa, el centro mierense se convierte en el segundo, tras el HUCA, del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) en implantar un modelo de acompañamiento parental en quirófano pediátrico.

La medida se enmarca en la estrategia de humanización de la atención sanitaria y sigue las recomendaciones tanto de las sociedades científicas de anestesia pediátrica como del Ministerio de Sanidad. El objetivo es reducir la ansiedad que sufren muchos niños antes de entrar en quirófano, una reacción que afecta "a hasta seis de cada diez pacientes pediátricos".

Ese estrés preoperatorio puede traducirse en “respuestas fisiológicas intensas como taquicardia, hipertensión, broncoespasmo o llanto inconsolable”, además de aumentar la necesidad de medicación anestésica. También se asocia, según la información difundida por el Principado, a una recuperación más lenta y a problemas posteriores como pesadillas, fobias o ansiedad de separación.

Frente a ello, la presencia de uno de los progenitores durante la inducción anestésica actúa como “elemento protector”, ya que contribuye a rebajar esas reacciones, mejora la colaboración del menor y ayuda a disminuir complicaciones derivadas del estrés, como la agitación, la taquicardia o las dificultades respiratorias. El hospital subraya además que este acompañamiento favorece una recuperación más tranquila y reduce la aparición de conductas maladaptativas en los días posteriores a la operación.

La iniciativa también busca aportar tranquilidad a las familias, al permitirles estar presentes en “uno de los momentos más delicados del proceso quirúrgico” y reforzar su sensación de seguridad.

Para desarrollar este modelo, el Álvarez Buylla ha diseñado un programa específico que incluye información detallada en la consulta de preanestesia, la firma de un compromiso informado y un circuito guiado por profesionales de enfermería y anestesia. Su aplicación, no obstante, estará siempre supeditada a criterios de seguridad clínica y podrá adaptarse en casos de urgencia o cuando las condiciones del quirófano así lo exijan.

El centro sanitario prevé además una evaluación periódica del protocolo para comprobar su eficacia y seguridad. El equipo de Anestesia y la Unidad de Calidad revisarán indicadores como el nivel de ansiedad preoperatoria, la satisfacción de las familias, la adecuación del circuito y la seguridad del procedimiento.

Esa revisión continua, según el Principado, permitirá introducir ajustes y adaptar el modelo a las necesidades reales, con el objetivo de consolidar el acompañamiento parental como una práctica “segura, útil y alineada con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad”.

Con esta iniciativa, el hospital de la comarca del Caudal da un paso más en la humanización de la atención quirúrgica pediátrica y sienta además un precedente para que este sistema pueda extenderse de forma progresiva más allá del HUCA.

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