Horarios "caóticos", usuarios en tierra y autobuses tan llenos que "parecen ratoneras": la queja de los viajeros del Nalón tras 18 días de huelga (y su apoyo a la reclamación de los conductores)
La oferta se ha reducido un 75 por ciento para cumplir con los servicios mínimos, lo que provoca retrasos y que los viajeros vaya hacinados en muchas ocasiones

Viajeron cogiendo el autobús en Sama este martes. / M. Á. G.
Pedro suele coger el autobús "a diario". Desde el pasado 4 de abril, hace ya 18 días, con motivo de la huelga indefinida en las empresas Transportes Zapico y Autobuses de Langreo (para reclamar mamparas en los "búho" tras el apuñalamiento de un conductor) las cosas han cambiado en la línea urbana del valle, entre Pola de Laviana y Riaño, y en la ruta que conecta la comarca con Oviedo. La oferta se ha reducido drásticamente (un 75 por ciento para cumplir con los servicios mínimos), lo que provoca retrasos y que los viajeros vaya hacinados en muchas ocasiones, llegando incluso en algunos trayectos a quedar en tierra, porque ya no caben más. El malestar es generalizado, aunque los usuarios consultados respaldan mayoritariamente el motivo de la protesta.
"No llevo muy bien el tema de la huelga porque los horarios son caóticos, pero no dejo de apoyar tampoco a los conductores por lo que le pasó a su compañero. Me parece justo que pidan esas mamparas", explica Pedro, que añade: "Soy usuario habitual del transporte urbano. Hay que cogerlo dos horas antes para llegar al trabajo y las salidas también son más tarde, pero los respaldo".

Maribel Menéndez sube al autobús en Sama. / M. Á. G.
Julio César Díaz Izquierdo es vecino de Sotrondio y suele coger el autobús para ir a El Entrego, a Sama o a La Felguera. Reconoce que está llevando la huelga "muy mal, fatal". "El problema son los horarios y que después el autobús viene lleno. Parece una ratonera, y estás más expuesto a frenazos y acelerones; hay veces que solo falta que te metan en el maletero". Cuando puede, si cuadran los horarios, "estoy tratando de coger el tren, porque es la única forma de ir un poco más cómodo y más tranquilo".

Usuarios subiendo al autobús en Sama. / M. Á. G.
Para la langreana Amparo Fernández, que este martes esperaba el autobús en Sama para ir a Riaño "tanto para los conductores como para los viajeros la huelga es una mierda, pero es la única forma de conseguir algo. Es una vergüenza que no tenga mampara, en otros muchos sitios de España ya la hay". Explica que el paro le está ocasionado "bastante trastorno porque me muevo en autobús, pero ahora estoy de baja y no dependo de un horario de trabajo. Entiendo que para esas personas el trastorno sea mayor".

Julio César Díaz, en la parada de la plaza La Salve, en Sama. / M. Á. G.
Viajeros en tierra
En esa situación se encuentra Maribel Menéndez, que trabaja en una agencia de seguros y tiene que hacer más de un viaje al día. "Me está afectando la huelga porque utilizo el autobús todos los días para ir a trabajar y el hecho de que haya un servicio cada dos horas limita mucho. A veces tengo que ir andando o andar cogiendo taxis y es un engorro", señala esta vecina de La Felguera que trabaja en Sama. "En ocasiones tengo entrevistas y demás y tengo que moverme bastante, por lo que me está perjudicando mucho. Y está el problema de que a veces el autobús viene lleno y te deja en tierra y también está habiendo problemas para encontrar taxi y te tardan media hora en llegar".

Maribel Menéndez, a la derecha, y Amparo Fernández, en el centro, esperando el autobús en Sama. / M. Á. G.
Indicó Menendez que, pese a las molestias que sufre, "yo también apoyo a los conductores. Tampoco piden tanto, unas mamparas para los 'búho' para trabajar más seguros. Y por lo que se está diciendo tampoco es mucho gasto". "Espero que haya un acuerdo", concluyó esta langreana en alusión a la reunión convocada para este miércoles entre Principado, empresa y representantes sindicales de los trabajadores.
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