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Relatos de la memoria minera para trazar un puente entre generaciones: la historia del carbón se cuenta en primera persona (y en formato de videopodcast)

El Montepío de la Minería impulsa “Huellas y Latidos”, un proyecto digital que recopila testimonios de vecinos para preservar la historia viva de los valles mineros y proyectarla como patrimonio inmaterial

Por la izquierda, José Luis Alperi (SOMA), José Fidalgo, Greta Cortina y Fernández Natal.

Por la izquierda, José Luis Alperi (SOMA), José Fidalgo, Greta Cortina y Fernández Natal. / D. M.

Mieres del Camino

La historia oral de las familias que han llenado de vivencias y dotado de personalidad a los valles mineros podrá descargarse a través de internet. El Montepío de la Minería Asturiana ha puesto en marcha un proyecto de videopodcast para recabar testimonios de vecinos del territorio interesados en hilvanar sus recuerdos para desplegar la memoria colectiva y contenerla en un moderno cofre al alcance de generaciones futuras.

La iniciativa “Huellas y Latidos. Las voces que nos sostienen”, presentada en el Espacio Cultural 19 10 de Mieres, nace con la vocación de evitar que se pierdan los relatos que nunca se escribieron. “Queremos recopilar y recordar, pero la memoria oral, no escrita. Al final, la memoria oral no se tiene, porque se va perdiendo”, explicó el presidente del Montepío, Jesús Armando Fernández Natal. En una sociedad donde abundan las imágenes, el proyecto pone el foco en algo mucho más intangible: la voz. “Todos tenemos miles de fotos en el teléfono, pero casi nadie tiene la voz de sus familiares”, subrayó.

Cultura minera

El objetivo es grabar testimonios breves, de no más de diez minutos, en los que vecinos del territorio —especialmente personas mayores— compartan vivencias ligadas a la cultura minera y a la vida en los valles. “Queremos tener esa memoria recogida en la voz de los mayores, que fueron los que conformaron esta cultura”, señaló Fernández Natal, quien también destacó la importancia de conectar esos relatos con las nuevas generaciones. “Si podemos compaginar esa memoria con los guajes que están estudiando, estaremos transmitiendo una experiencia que no se puede perder”.

El proyecto arrancará en la residencia del Montepío en Felechosa, abierta a todos aquellos que quieran participar. Incluso se anima a que los testimonios se compartan en familia, con nietos o bisnietos, para reforzar ese puente generacional. La idea es crear piezas ágiles, adaptadas a los nuevos hábitos de consumo, pero sin renunciar a la profundidad de las historias.

Patrimonio inmaterial

Detrás de esta propuesta también hay una ambición mayor. El periodista José Fidalgo Fuentes, impulsor de la idea, plantea la creación de un archivo sonoro que sirva como seña de identidad de las cuencas. “No se trata solo de crear una cápsula de memoria, sino de reivindicar que estas voces puedan llegar a ser reconocidas como patrimonio inmaterial”, explicó, apuntando incluso a una posible candidatura ante la Unesco. Fidalgo pone el acento en el valor emocional de estas grabaciones. “A mucha gente le habría gustado tener la voz de sus padres o de sus abuelos”, señala. En su caso, fue una entrevista a su propia madre la que le hizo descubrir historias desconocidas sobre la guerra civil y su entorno más cercano. “El lenguaje no es solo mensaje, también es identidad”, concluye.

“Huellas y Latidos” aspira así a convertirse en un cofre contemporáneo donde guardar lo más frágil: la memoria viva de un territorio.

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