Perros desatendidos y mal alimentados: una empleada denuncia presuntas irregularidades en los albergues caninos de Mieres y Langreo (que la empresa y los ayuntamientos niegan)
La empresa habla de conflicto laboral mientras los Consistorios recalcan que el servicio se ajusta a los controles oficiales

María Fernández, junto a su perro Bayron, en Mieres. / D. M.
El maltrato animal en España es un problema grave, con más de 300.000 perros y gatos abandonados anualmente, una de las tasas más altas de Europa. Lo que ya no es tan común es que el dedo acusador señale a los propios centros de acogida de las mascotas. Una trabajadora de los albergues de Mieres y Langreo ha presentado una batería de denuncias contra la empresa que ambos ayuntamientos tienen contratada para sostener la gestión de las citadas instalaciones. La empleada, avalada por otros compañeros, sostiene que los animales no reciben la atención sanitaria que requieren, viven en unas condiciones de higiénicas deficientes y sufren en general una desatención que incluso está provocando fallecimientos. Las empresa y los consistorios rechazan tajantemente las acusaciones y esgrimen que los centros pasan controles y que todo está en regla.
Hace ya un tiempo que la asociación de voluntarios del albergue de animales “Tono Ambrosio” de Mieres se desligó de la instalación por desavenencias con el proceder de la empresa que gestiona el equipamiento. Ahora Las voces críticas surgen desde dentro. Al menos una trabajadora ha presentado denuncias ante la Guardia Civil (Seprona), el Colegio Oficial de la Profesión Veterinaria de Asturias y los propios ayuntamientos de Mieres y Langreo, ambos vinculados con la contrata Dog Harmony. También ha requerido la invención de Inspección de Trabajo. María Fernández lleva cuatro años trabajando en los citados albergues y el escenario que describe es sobrecogedor .
María Fernández asegura —siempre según sus denuncias— que la situación en ambos centros es "insostenible". “Quiero denunciar el maltrato animal que existe en ambos albergues”, afirma, matizando que no se refiere a agresiones directas, sino a “la falta de asistencia veterinaria, la falta de cuidados respecto a desinfección y mantenimiento”. Según su testimonio, “ambos albergues están llenos de excrementos de ratas por todos los sitios” y los recipientes de comida “amanecen todos los días con algún ratón dentro”.
Tratamientos sanitarios
La trabajadora sostiene que muchos animales enfermos no reciben el tratamiento necesario. “Hay perros con enfermedades como la leishmaniasis que tienen que ser tratados de continuo, y ese tratamiento lo hemos estado costeando trabajadores”, explica. En su caso, asegura haber pagado medicación y material básico: “No teníamos ni alcohol ni clorhexidina para hacer curas”. También afirma que una compañera “ha costeado operaciones de perros que estaban bastante mal porque el responsable no quería asumir ese gasto”.
Otra de las cuestiones que denuncia es la gestión de las adopciones. “Se dan animales sin castrar cuando la ley exige que salgan castrados”, señala. Además, indica que algunos “tienen el chip puesto pero no están dados de alta”. A su juicio, todo responde a una política de ahorro: “Es todo para evitar gastos”.

Bolsas de comida almacenadas frente al albergue de Langreo. / Foto cedida a LNE
En cuanto a la alimentación, su relato es especialmente duro. “Hay veces que los perros se tiran cuatro o cinco días sin comer”, asegura, añadiendo que tanto ella como otros compañeros han tenido que comprar pienso de su propio bolsillo para evitar esa situación.
Las denuncias han sido presentadas ante el Seprona, así como ante el Colegio de Veterinarios y la Inspección de Trabajo. “Esto ya está en manos del juzgado de Mieres”, indica. También asegura que durante un tiempo el centro carecía de licencia de botiquín y que había medicamentos “con los códigos de barras y las fechas de caducidad recortadas”.
Fernández alerta de prácticas que, según su versión, podrían suponer un riesgo sanitario. “Los cadáveres de animales se meten en bolsas de basura en lugar de recipientes específicos”, afirma, advirtiendo de posibles problemas de transmisión de enfermedades. A esto suma la presencia de plagas: “Hemos avisado muchas veces para que se actúe contra las ratas y no se ha hecho nada”.
Situación laboral
En paralelo, denuncia una situación laboral que califica de “acoso”. Asegura que actualmente se encuentra de baja médica por este motivo. “Desde que empecé a poner todo esto en conocimiento, comenzaron las coacciones”, sostiene. Según relata, se habrían utilizado cámaras para vigilar a los trabajadores y difundir imágenes suyas “para mofarse”. También afirma que se intentó presionar a compañeros para que declararan en su contra, en un proceso judicial que, según indica, terminó ganando.
La trabajadora denuncia además falta de personal y sobrecarga laboral. “Cuando alguien se pone de baja no se sustituye y los trabajadores doblan turnos”, explica. También cuestiona la atención veterinaria disponible: “Solo hay cinco horas a la semana para los dos albergues, lo que es totalmente insuficiente”.
Pese a haber trasladado estas situaciones a los ayuntamientos, asegura que la respuesta ha sido limitada. “Mostraron preocupación, pero no han hecho nada”, afirma.
La postura de la empresa
La denuncia de esta trabajadora ha sido recibida por la empresa con estupor. Los responsables de la contrata están estudiando iniciar acciones legales contra la empleada por varios vídeos difundidos en redes sociales. Los ayuntamientos, en principio, avalan la gestión. Esgrimen informes del Principado y del Seprona para recalcar que todo está en regla.
La empresa concesionaria de los albergues de animales de Mieres y Langreo, Dog Harmony, ha negado de forma tajante las acusaciones de abandono animal realizadas por una extrabajadora y ha defendido la calidad del servicio prestado en las instalaciones. Su responsable, Paulino Fernández, ha afirmado que “el 99 por ciento de lo que dice esta trabajadora es falso” y ha insistido en que el funcionamiento de los centros ha sido avalado por inspecciones veterinarias, por el Seprona y por los servicios del Principado de Asturias. “Todos los estamentos oficiales avalan que los animales están bien atendidos”, ha recalcado.
Fernández ha explicado que existe un control veterinario permanente, con coordinación diaria con dos clínicas especializadas que se encargan tanto de la medicación como de los tratamientos. “Todos los días hay un facultativo disponible”, ha señalado. En este sentido, ha añadido que la alimentación también está supervisada y se adapta a las necesidades de cada animal: “Incluso la cambiamos cuando los veterinarios perciben algún problema en las heces o en su estado general”.
El responsable de la empresa ha insistido en la transparencia del servicio y ha invitado a cualquier ciudadano a comprobarlo in situ. “Si alguien quiere pasar a ver cómo están los albergues, tiene las puertas abiertas. Nunca hubo tantas adopciones ni los animales estuvieron tan bien atendidos”, ha afirmado.
Fernández también ha reconocido que la empresa ha atravesado momentos complicados desde el punto de vista económico, con retrasos puntuales en el pago de nóminas, aunque ha desvinculado completamente esta situación de las acusaciones. “Como todas las empresas hemos pasado por momentos difíciles, pero eso no tiene nada que ver con el abandono animal ni mucho menos con el maltrato”, ha asegurado.
En este sentido, considera que las denuncias podrían estar relacionadas con un conflicto laboral. “Pensamos que la sarta de mentiras que cuenta esta trabajadora está vinculada a esa situación.
Los ayuntamientos
El Ayuntamiento de Langreo también defienden que las denuncias realizadas por la trabajadora responden a una “problemática de índole laboral” y no a deficiencias en la atención a los animales. Así lo ha señalado el concejal de Protección Animal, Pablo Álvarez, quien ha subrayado que “se quieren imponer sensibilidades personales por encima del cumplimiento de los protocolos establecidos”.
El edil ha asegurado que el albergue ha superado los controles pertinentes y que los informes solicitados al Principado y al Seprona avalan el estado del servicio. “Solo se han detectado anomalías de carácter estructural en lo que es el edificio, pero los animales están bien tratados y en buen estado”, afirma. Álvarez insiste en que “todo está en orden” y ha recalcado que cualquier persona puede comprobarlo mediante una visita a las instalaciones. En esta línea, ha defendido que el Ayuntamiento mantiene una supervisión constante del servicio y que el bienestar animal es el eje central de su gestión. Asimismo, ha destacado que todas las quejas o incidencias se someten a estudio para garantizar ese objetivo, al tiempo que se continúa trabajando en la mejora progresiva de las instalaciones y en el impulso de la adopción. “Seguimos cumpliendo todas las directrices, las inspecciones correspondientes y la legislación vigente”, ha concluido.
Por su parte, el Ayuntamiento de Mieres recalca que todas las quejas o cuestiones relativas al albergue de animales "se someten a estudio para garantizar siempre el bienestar animal, que es el objetivo último y prioritario de este servicio". Los gestores municipales destacan que están mejorando de forma progresiva las instalaciones y que el trabajo de fomento de la adopción está dando frutos importantes. "En esa línea seguimos trabajando y cumpliendo todas las directrices e inspecciones correspondientes y la legislación y garantizando el cumplimiento del contrato vigente".
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