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La amarga queja de Olvido, langreana de 98 años a la que expropiarán su casa: "Quieren quitármelo todo; con estos años, ¿a dónde voy?"

Esta vecina acudió al Ayuntamiento a dar su apoyo a los vecinos del barrio de El Puente encerrados en protesta por el plan de expropiaciones del Principado para hacer vivienda de alquiler asequible

Olvido Fuente, en el centro, con otros vecinos afectados, junto a la tienda de campaña instalada en el Ayuntamiento por los encerrados.

Olvido Fuente, en el centro, con otros vecinos afectados, junto a la tienda de campaña instalada en el Ayuntamiento por los encerrados. / M. Á. G.

Langreo

Olvido Fuente tiene 98 años y ha pasado tres cuartas partes de su vida (75 años en concreto) viviendo en su casa del barrio de El Puente, en Langreo. No sabe por cuánto tiempo más podrá seguir haciéndolo. Ella es una del medio centenar de personas afectadas por el plan de expropiaciones impulsado por el Principado en la calle José Álvarez Valdés para crear 110 viviendas de alquiler asequible en la zona. Cuando le hablan de las expropiaciones, a Olvido se le tuerce el gesto. "Na fíu, apetezme tirame al río, con los años que tengo. Me da mucha pena".

"No ye solo por la casa", prosigue esta vecina casi centenaria, "porque no ye solo la casa sino los recuerdos que tienes dentro, todo". Recuerdos buenos y malos, de una mujer que enviudó hace cuarenta años y no tuvo hijos. "Tuve malos partos", explica. "Fui feliz es esa casa con mi marido y ahora quieren quitármelo todo. Y con estos años, ¿a dónde voy?".

Olvido Baeza, en el salón de plenos.

Olvido Fuente Baeza, en el salón de plenos. / M. Á. G.

Esta langreana, la vecina de más edad del Puente y que se ayuda de un bastón para caminar, hizo un esfuerzo este lunes para acudir al Ayuntamiento de Langreo, en cuyo salón de plenos los vecinos protagonizan un encierro rotatorio, como señal de protesta, que ya suma 29 días. No fue la única en mostrar su apoyo. Otros vecinos, entre ellos algún octogenario, la acompañaron para prestar su apoyo a los encerrados.

Apoyo

"Hay gente que ha trabajado toda su vida para tener una casa y dejar algo a sus hijos y ahora se encuentran con esto", señala Verónica Núñez Martínez, una de las portavoces de los afectados. "La gente mayor no viene normalmente al encierro porque les cuesta trabajo desplazarse, pero sí que querían estar hoy aquí, apoyando. Mi padre, por ejemplo, llegó al barrio con siete años y tiene 85 años. Son gente que ahora ven que los echan de sus casas, no tienen derecho a hipoteca porque no te la van a dar con esa edad y lo que te pagan no te va a dar para comprar una casa similar. Y el realojo en los nuevos pisos, si te lo dan, sería para pasar a ser inquilino toda tu vida".

Núñez explicó que no solo la gente mayor se ve afectada. "Hay gente joven que acaba de hipotecarse hace un año para comprar en el barrio y nadie les avisó de esto. Y los arruinan también porque van a tener que hacer frente a esa hipoteca y pedir otra o afrontar un alquiler. Hay personas recién hipotecadas a las que van a pagar por su casa 29.000 euros para hacer frente a todos esos gastos, ¿dónde vas a así?", argumentó la representante vecinal, que detalló que "hay tres negocios que se ven empujados al cierre definitivo porque no tienen forma de subsistir. Son un taller de coches, una marmolería y una relojería".

Olvido Fuente, en el centro, junto con otros vecinos afectados.

Olvido Fuente, en el centro, junto con otros vecinos afectados. / M. Á. G.

Núñez sostiene que el Principado "tiene sitio para desarrollar el plan en otra zona del barrio y ahora ya reconocen que es así. Lo que pasa que hay trabajar un poco más para reorganizar las los planes de actuación porque hay sitio de sobra. Hay otra parte del Puente en las que los vecinos están deseando que les quiten esas zonas deterioradas, porque son suelos vacíos y casas cayendo. Son propietarios que no viven allí, no como los de aquí".

También se mostró crítica la representante vecinal con el gobierno local. "Salió el Alcalde diciendo que iba a ser todo diálogo, cosa que no hubo tanto hasta ahora. El Alcalde está aquí al lado en su despacho, nosotros en el salón de plenos, y aquí nadie entró todavía, ni siquiera darnos los buenos días. Entonces, diálogo cero".

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