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Entrevista | David Pérez Naya Portavoz de la Asociación de Ganaderos de Mieres

David Pérez Naya, portavoz de los ganaderos de Mieres: "Más de cien ganaderos están en riesgo: sin el Puerto Pinos, esto se acaba"

"No podemos permitir que la ganadería se convierta en otra actividad en vías de extinción en Mieres, en poco más que un simple hobby"

David Pérez Naya.

David Pérez Naya. / LNE

Mieres del Camino

David Pérez Naya se puso al frente de la asociación de ganaderos de Mieres hace poco más de un año para intentar dar solución a la "guerra" de pastos del Puerto Pinos. El monte, propiedad del Ayuntamiento de Mieres, se localiza en las montañas de Babia y tiene el acceso vetado por el dictamen del Tribunal Supremo que ratifica la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) de diciembre de 2024 en la que se declaraba la ilegalidad de cualquier actividad del Consistorio mierense en suelo de León. Esta campaña los ganaderos han intentado asumir personalmente la gestión del puerto, pero también han encontrado dificultades por las trabas que ponen las juntas vecinales locales. Pérez Naya, que asumió la portavocía del sector por su fama de conciliador, percibe que en León hay "inquina" hacia los ganaderos asturianos y está decidido endurecer su postura. "Hemos ido por las buenas, pero ahora parece que toca ir por las malas".

La Junta de Castilla y León les ha denegado las guías para subir a Pinos. ¿Cómo reciben esta decisión?

Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de que nos denieguen un permiso, porque la guía no es un permiso, es un documento de movimiento de animales. Nosotros, una vez expedida en Asturias, simplemente tenemos que comunicar la entrada en el destino, en este caso en Villablino. Y lo que está haciendo la Junta es negarse a recoger esa comunicación. Para nosotros es claramente una maniobra política y una actuación que consideramos incluso prevaricadora, porque no tienen que autorizarnos nada. Esto responde a una alineación con las juntas vecinales que iniciaron el conflicto.

¿Dan por perdida la campaña de pastos de este verano?

No la damos por perdida todavía. Vamos a pelear hasta el último momento, al menos hasta que llegue junio. Creemos que aún hay margen si hay voluntad política de solucionar esto. Mientras tanto, estamos buscando alternativas como otros pastos que ya tenemos alquilados, pero son soluciones parciales. Intentamos dar respuesta y facilitar salidas, pero la situación es muy complicada.

¿Qué consecuencias puede tener esta situación en las explotaciones?

Las consecuencias serían muy graves. Este año quizá podamos salvar la campaña de mala manera, pero a medio plazo muchas explotaciones se verían abocadas al cierre. En Mieres no hay capacidad suficiente para asumir toda la carga ganadera que tradicionalmente va a Pinos. Por eso se compró ese puerto en 1926. Aquí solo tenemos algunos pastos limitados, como el Monte Llosorio o Navaliego, que no cubren las necesidades del sector.

¿Es viable mantener la cabaña comprando forraje?

Es una solución de emergencia, pero totalmente insostenible. El precio del forraje está disparado y supone un coste enorme. Puede servir para aguantar un año, pero generando pérdidas importantes. A muchos ganaderos les haría plantearse el cierre.

¿Se sienten víctimas de un conflicto administrativo?

Sin duda. La sentencia afecta al Ayuntamiento, no a los ganaderos, pero somos los grandes perjudicados. Nunca quisimos entrar en este conflicto ni desplazar a nadie. Pero es muy duro escuchar que te comparan con hasta narcotraficantes. En León hay quien nos tiene inquina personal.

¿Qué lectura hacen del fallo del Supremo

Las sentencias hay que acatarlas. Jurídicamente pueden tener razón porque un ayuntamiento no puede actuar fuera de su territorio, pero eso no puede dejar sin solución a los ganaderos.

¿El conflicto es más jurídico o político?

A día de hoy es claramente político. No hay la menor duda, por eso pedimos la mediación del Principado.

¿Qué ha cambiado para llegar a este punto?

El conflicto lleva décadas, pero ahora se ha politizado completamente por parte de las juntas vecinales de León, que han encontrado respaldo de su administración y lo han llevado a este extremo.

¿Cree que hay alguna posibilidad de diálogo?

Ahora mismo no. Hemos intentado dialogar en varias ocasiones y siempre se ha rechazado. Cuando una parte cierra la puerta, es muy difícil avanzar. Ahora mismo, ni aunque vengan de rodillas non sentaremos con ellos. Vamos a defender nuestros derechos hasta el final porque hablamos de la supervivencia del sector. Ahora queremos que los mierenses en general entiendan el abuso que está cometiendo León sobre nuestras intereses.

¿Habrá movilizaciones?

Sí, estamos valorando convocarlas en breve y movilizar a toda la ciudadanía de Mieres.

¿Qué papel debe jugar el Ayuntamiento?

Debe defender a sus ganaderos sin fisuras y avanzar en la solución administrativa del problema, con la desafectación de los terrenos.

¿Se sienten abandonados por el Principado?

En parte sí. Somos ganaderos asturianos y el Principado debe implicarse y mediar. Deben dar la cara. Pedimos una solución práctica para que podamos seguir subiendo el ganado, sin entrar en el conflicto político. Nosotros no queremos meternos en política. Solo queremos llevar las reses a pastar donde llevan una siglo haciéndolo.

¿Qué horizonte tiene la ganadería local?

Si no hay solución esto se acaba y quedará como algo residual. Somos más de cien ganaderos en riesgo, muchos a título principal. Se está incorporando además mucha gente joven, que dependen del plan empresarial de Pinos. Sin el puerto la ganadería no pasaría de ser un hobby en Mieres. No podemos permitir que la ganadería en Mieres se convierta en una actividad en vías de desaparición, como he dicho, en un simple hobby.

¿Qué mensaje lanza?

Que se impliquen todas las administraciones. La ganadería es clave para la economía local, fija población y produce alimentos. Si desaparece, el impacto será enorme. Nos gustaría que nos vean como productores de alimentos que genera una actividad económica muy importante. Con la poca industria que nos queda en Mieres, solo falta que desaparezca la ganadería. Los pueblos ya penden de un hilo y nos estamos jugando mucho.

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