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Opinión

Víctor González

Víctor González

Presidente Asoc. Polígono de Baíña

Baíña, un ejemplo de reindustrialización

El polígono mierense como paradigma de la transición hacia un modelo productivo diversificado e innovador

Interior de la fábrica de TK Airport Solutions, en el polígono de Baíña

Interior de la fábrica de TK Airport Solutions, en el polígono de Baíña / Juan Plaza

El polígono de Baíña se ha convertido, con el paso del tiempo, en uno de los ejemplos más visibles del éxito de la reconversión en las Cuencas. En un territorio marcado durante décadas por la actividad extractiva, este espacio industrial simboliza la transición hacia un nuevo modelo económico basado en la diversificación, la innovación y la atracción de empresas. Hoy, es una referencia dentro del concejo de Mieres y un ejemplo de cómo transformar el pasado industrial en una oportunidad de futuro.

Situado en la zona de Vega de Baíña, el área industrial ocupa una posición estratégica, delimitada por la vía de Renfe, la depuradora y el río Caudal, que actúa como frontera natural con la carretera N-630. Esta localización facilita tanto la conectividad como el acceso a infraestructuras clave. El polígono cuenta con una superficie total de 227.454 metros cuadrados, de los cuales 152.579 se destinan directamente a uso industrial, mientras que el resto corresponde a viales, zonas verdes y espacios comunes que garantizan su funcionalidad y ordenación.

Los orígenes del polígono se remontan a la transformación de antiguos terrenos industriales, entre ellos los ocupados por Industrial Química del Nalón. Tras la redacción de los proyectos técnicos, las primeras empresas en asentarse fueron dos firmas del grupo Thyssen, marcando el inicio de una nueva etapa para la zona. La urbanización completa del polígono fue asumida por SEPES en 1999, culminando con su inauguración oficial el 24 de noviembre de 2000.

A partir de ahí, el desarrollo del área continuó con nuevas actuaciones que reforzaron su capacidad para acoger actividad empresarial. En una primera fase, conocida como Caudal I, se construyeron diez naves promovidas por Valnalón, finalizadas en mayo de 2003. Posteriormente, la fase Caudal II añadió otras doce naves en la parcela 18, concluidas en marzo de 2007. Estas ampliaciones consolidaron definitivamente el polígono como un enclave atractivo para pequeñas y medianas empresas.

Un papel determinante en esta evolución lo ha desempeñado la Asociación de Empresarios del Polígono Baíña-La Pereda (ASEBAPE), constituida el 19 de abril de 2006. En sus casi veinte años de trayectoria, la asociación ha sido un motor fundamental para la mejora continua del área industrial, actuando como interlocutor entre las empresas, la administración y otros agentes implicados.

El balance de su actividad es claramente positivo. ASEBAPE ha impulsado numerosas iniciativas que han contribuido a modernizar el polígono y mejorar su competitividad. Entre ellas destacan la creación de una identidad corporativa propia, la instalación de un directorio empresarial en la entrada, la puesta en marcha de un minipunto limpio para la gestión de pequeños residuos o el desarrollo de una página web con información actualizada sobre el área.

Uno de los hitos más relevantes ha sido la elaboración de un Plan Integral de Seguridad, del que se han derivado actuaciones en materia de vigilancia, emergencias y seguridad vial. Asimismo, la asociación ha promovido campañas de dinamización y asociacionismo, fortaleciendo el tejido empresarial del polígono.

En el ámbito de las infraestructuras, las mejoras han sido constantes. La construcción de una glorieta en la N-630 ha facilitado el acceso al recinto, mientras que la instalación de un sistema de videovigilancia y la renovación del alumbrado con tecnología LED han incrementado la seguridad y la eficiencia energética. También se ha trabajado en la ordenación del tráfico interno, la ampliación de la señalización y la optimización de las plazas de aparcamiento, incluyendo espacios adaptados para personas con movilidad reducida.

Otros avances significativos incluyen la llegada de la fibra óptica, la habilitación de zonas de descanso, la mejora de las paradas de autobús y la instalación de puntos de encuentro para emergencias. Especial relevancia tiene la construcción de una pasarela peatonal que conecta el polígono con el apeadero ferroviario y el núcleo de Baíña, así como la instalación de desfibriladores de uso colectivo, que convirtió al recinto en el primer polígono cardioprotegido de Asturias.

La pertenencia de ASEBAPE a la Federación de Polígonos Industriales de Asturias (APIA) ha reforzado su capacidad de gestión y su relación con las administraciones, facilitando la ejecución de proyectos y la captación de recursos.

Todo este esfuerzo ha tenido su reconocimiento con la obtención de la marca "Polígono Empresarial de Calidad", concedida tras una auditoría de Aenor. Baíña se convirtió así en el primer polígono de las Cuencas en lograr esta distinción y el cuarto de toda Asturias, consolidándose como un referente del nuevo tejido industrial de la región.

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