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Opinión

Darío Díaz

Darío Díaz

Economista y directivo de Amigos de Mieres

Conocimiento, dimensión y vivienda

Algunas aportaciones para el desarrollo de las comarcas mineras

Vista panoramica de la calle Manuel Llaneza de Mieres, uno de los ejes comerciales de la ciudad.

Vista panoramica de la calle Manuel Llaneza de Mieres, uno de los ejes comerciales de la ciudad. / A. Velasco

Las distintas teorías sobre el desarrollo regional y local nos mostraron, desde 1950, múltiples modelos y experiencias sistematizadas, modelos que fueron variando conforme avanzaban los análisis de la situación regional y/o local a lo largo de las décadas transcurridas, modelos teóricos que, una vez llevados a la práctica, en su mayor parte, fracasaron o al menos no tuvieron el éxito esperado.

Sin entrar a discernir ni a debatir la diferencia entre crecimiento y desarrollo que nos llevaría a cubrir gran parte de este artículo, en el conjunto de nuestra región podemos decir que, en las dos últimas décadas, hubo crecimiento y apenas desarrollo, y si lo trasladamos a las cuencas mineras ni hubo crecimiento ni siquiera desarrollo.

Una constatación de lo anterior la podemos observar en los innumerables trabajos sobre la realidad económico y social que, desde los años 70, se hicieron tanto de nuestra realidad regional como local, agrupando bien el conjunto de localidades que conforman las cuencas (sobre todo las de la zona central de Asturias), como de cada una de las mismas.

Hay que partir, pues, de una buena base de conocimiento (aspecto esencial, de acuerdo con las actuales teorías del crecimiento regional) y hay que tener una descripción casi perfecta de la realidad social y económica para, a partir de ella, desarrollar una buena política económica que contribuya al desarrollo regional y al crecimiento y desarrollo de las cuencas mineras.

Como señalábamos anteriormente, los modelos de previsión, conforme a las teorías de crecimiento aludidas, no tuvieron el éxito deseado porque no contemplaban todas las variables que les permitiesen desarrollar coherentemente las políticas adecuadas. ¿Estamos en condiciones de aportar alguna?

En el marco de los muchos trabajos que se vinieron haciendo tras el cierre de las minas, en alguno de los cuales participé modestamente, podemos señalar como piezas esenciales para ese nuevo modelo de desarrollo en las Cuencas un principio general, una dosis de solidaridad intrarregional y un marco de desarrollo específico para estas comarcas que trataré de desarrollar en esta segunda parte del artículo.

Como principio general, es posible mantener el crecimiento económico en territorios envejecidos, siempre que ocurra, acompañado de un cambio en la estructura productiva, reduciendo el peso de los sectores tradicionales y aumentando el peso de los sectores intensivos en conocimiento y tecnología.

Al mismo tiempo, sin llegar a descartar la idea de un sistema metropolitano central, volviendo la mirada hacia las cuencas mineras del área central de Asturias, el profesor Aladino Fernández señala, en unas jornadas organizadas por CC OO del Nalón, señalaba que "el camino es el de la rehabilitación de las mancomunidades, ajustándolas política, económica y territorialmente, o la fusión de concejos (dos o más concejos pudiendo aceptarse también la absorción parcial en casos concretos) mediante una norma suficientemente consensuada".

Y si nos fijamos en uno de los dos principales concejos de las cuencas como es Mieres, comprobamos que "la dimensión del municipio y su posicionamiento estratégico podrían favorecer el éxito de nuevas políticas, especialmente si se implementan acciones públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Las infraestructuras y los servicios públicos, fundamentalmente aquellos ligados a políticas sociales, culturales y de ocio, con especial incidencia en el desarrollo ordenado del turismo, pueden contribuir notablemente al atractivo residencial" (Esteban Fernández, en el número 6 de "La Mercantil")

Pero ese atractivo choca con uno de los principales problemas sociales del momento: el de la vivienda. En estos momentos se necesita una actuación integral que vaya más allá del control de los precios de las viviendas o de las ayudas al alquiler. Lo explica muy bien el profesor Aladino Fernández: "Hay que acometer nuevas promociones de vivienda y la reconquista para el mercado inmobiliario, siempre a precios inferiores a los de Oviedo y Gijón, de las abandonadas en las periferias (barriadas y viviendas unifamiliares de la etapa del desarrollismo) o incluso en los ensanches".

Esta serie de reflexiones surgen en un momento del tiempo especialmente oportuno: se ha aprobado recientemente el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Mieres, que se antoja como una medida fundamental e ineludible para poner en marcha cualquier estrategia en el largo plazo. Por otro lado, las cifras más recientes de movimientos demográficos apuntan por primera vez en muchos años a saldos positivos en municipios como Mieres y Langreo, aunque muy moderados. Tomar las decisiones adecuadas para moldear el futuro pueden hacer de estos territorios un ejemplo de calidad de vida donde los beneficios de la "ciudad de los 15 minutos" deje de ser una simple especulación.

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