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Opinión

Catarina Valdés

Catarina Valdés

Presidenta Asoc. Empresarios Nalón

El futuro empresarial del valle del Nalón

Capacidad de adaptación y de reinvención, agilidad administrativa y ventajas fiscales, recetas para despegar

La comarca del Nalón.

La comarca del Nalón.

El catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo Holm-Detlev Köhler abrió una reflexión sobre el devenir del tejido empresarial en el Nalón que nos conduce inexorablemente al debate y a la incómoda pregunta de: ¿es posible un futuro empresarial en nuestro valle? La conferencia tuvo lugar en la jornada empresarial que el pasado 26 de febrero organizamos desde ENA (Asociación de Empresarios del Nalón) con apoyo de FADE. El título "De la reconversión a la reinvención: el futuro de las comarcas mineras" no admite duda: necesitamos reinventarnos si queremos asegurar un ecosistema empresarial.

Para saber hacia dónde vamos, hemos de revisar nuestra historia reciente. En el siglo XIX la Asturias preindustrial evolucionaba hacia una industria minera familiar, donde se combinaba la azada con el pico y el martillo. Fue a mediados de este siglo cuando se produce el primer cambio importante: de las minas de los campesinos a la industrialización, abriendo un nuevo periodo de la minería asturiana y en torno a ella, fábricas que daban soporte a las nuevas necesidades industriales. Surgen las barriadas mineras y Langreo se convierte en ejemplo de zona industrial con sus chimeneas humeantes y nuestros escritores asturianos polemizando entre desarrollo industrial versus vida natural. Basta ojear las páginas de "La aldea perdida" o "Santa Rogelia" de Palacio Valdés.

En el siglo XX se produce el primer declive industrial a partir de 1957 con la crisis del carbón y el apogeo de la siderurgia costera. Se crean Ensidesa y Hunosa,y el Nalón se convierte en una zona atrayente para trabajadores andaluces y extremeños principalmente. El valle experimenta un crecimiento urbanístico y la economía gira en torno a la riqueza que genera Hunosa. Generaciones de padres e hijos se suceden en las minas y llegan los años 80 con la adhesión a la CEE y la reconversión forzosa de la economía. Comienza un periodo de emigración que va in crescendo a medida que se suceden los años. En la década de los 90 llegan las prejubilaciones, la privatización de las empresas públicas, y una consciencia de la desindustrialización.

Esta situación abre una nueva etapa donde el envejecimiento de la población, la marcha continuada de los jóvenes y el auge del sector terciario configuran el nuevo paradigma. Surgen nuevos modelos de I+D –el cultivo hidropónico enCarrio o el centro de Nanotecnología de El Entrego– y proyectos turísticos que incluyen toda la comarca, como Valleando. Se crean nuevas empresas, como centros de atención a mayores, fábricas del metal, plantas envasadoras de agua y rehabilitaciones de pequeños hoteles. Los pisos vacíos son adquiridos por compradores foráneos que aprovechan los precios económicos para tener una segunda residencia, para teletrabajar o como inversión. Este parque inmobiliario de bajo coste atrae también a un nuevo perfil desconocido hasta entonces el especulador. El incremento de las ventas no logra paliar la despoblación, constituyendo uno de nuestros retos futuros: asentar población y principalmente en la zona rural.

La situación adversa para el pequeño comercio tampoco ayuda al crecimiento de los pueblos. No hay relevo generacional y sí muchos locales vacíos que dejan desiertas las calles.

¿Tiene futuro el tejido empresarial del Nalón? Sí lo tiene, pero para crear un ecosistema sostenible necesitará de nuevos proyectos que dinamicen la comarca. Hay sectores que serán tendencia en el futuro: todo lo relacionado con la ciberseguridad, la IA, la agroalimentación y el agua, el sector industrial innovador, la moda, la construcción, la I+D y el sector servicios para nuestros mayores. Vamos a necesitar mucha creatividad y sobre todo, capacidad de adaptación a los nuevos tiempos que nos llegan. Para lograr este cambio es necesario reinventarse y para ello nuestros jóvenes necesitan oficios pero también ideas e ímpetu empresarial.

Proyectos empresariales que se adapten a las necesidades que nos llegan son fundamentales si queremos una población asentada en la comarca del Nalón. Y si añadimos agilidad administrativa en la apertura de nuevas empresas, ventajas fiscales, el futuro que ya es hoy, será más nuestro que nunca.

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