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Un futuro por escribir

Señales que invitan a la esperanza en los valles del Nalón y del Caudal, ya sin minería

El pozo Santa Bárbara de Mieres, ahora sala de exposiciones.

El pozo Santa Bárbara de Mieres, ahora sala de exposiciones. / Luisma Murias

Luisma Díaz

Luisma Díaz

"Frente a la tentación del pesimismo que ahora acecha tan insistentemente a los valles del Nalón y del Caudal, creemos que hay un futuro próspero que es posible alcanzar si, partiendo del respeto al pasado, somos capaces de buscar nuevos caminos".

Así rezaba en abril de 1996 el editorial de LA NUEVA ESPAÑA dedicado al nacimiento de una nueva edición del periódico, la de las Cuencas. Son palabras que tres décadas después siguen plenamente vigentes.

De la portada de aquel 17 de abril de 1996 también llama la atención su titular de apertura: "Mueren dos picadores, en el Candín y en una mina privada de Aller". La principal actividad económica de los valles mineros seguía cobrándose su peaje en forma de vidas. El mismo editorial ya recalcaba la "decadencia de la industria minera", que en 1996 todavía empleaba a unas diez mil personas. En 1991, con los inicios de los planes de reconversión, eran casi 20.000. Hoy son cuatrocientas. En estos treinta años LA NUEVA ESPAÑA ha contado aquel declive, el fracaso de las políticas de reindustrialización de los fondos mineros y el éxito de las medidas de mejora ambiental; también la gran crisis de 2008, que golpeó más duro en un territorio donde los cimientos de una nueva economía eran todavía inestables; y el largo desierto demográfico, que redujo de 178.000 a 130.000 los habitantes de las Cuencas –que siempre llevaron y llevarán el apellido de "mineras"–.

Y, pese a tanto indicador negativo, algo se mueve en las Cuencas, alejándolas de los tópicos de la degradación ambiental y social. Tras años de sinsabores, vislumbran una luz al final del túnel, una salida a la reconversión perpetua. Esta salida llega en forma de nuevos vecinos, de novedosas actividades empresariales, de proyectos de futuro para las áreas industriales y los pozos que llevan años en desuso...también en forma de un cambio de mentalidad. Si los psicólogos establecen que todo proceso de duelo atraviesa cinco fases (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), parece que las Cuencas han llegado al fin a este quinto punto. Aceptan su pasado, sin olvidarlo. Aceptan que la minería ya no volverá, y que es hora de pasar página.

Si en los años 50 y 60 del pasado siglo, gracias a los puestos de trabajo de la minería y la siderurgia, se atrajo a miles de personas llegadas de regiones como Andalucía o Extremadura, sesenta años después es la vivienda asequible y la cercanía al centro de la región la que atrae a familias de otras zonas de España y de todo el mundo, según las estadísticas. Por primera vez en los treinta años de existencia de LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas, los valles del Nalón y del Caudal están ganando población, casi un millar de habitantes en 2025.

Más datos que invitan al optimismo: la reducción de los niveles de desempleo, tanto en las cifras globales como en las relativas, las que tienen en cuenta el número de desempleados y de habitantes que había en cada momento. Es un hecho: hay menos paro en 2026 que en 2016, y que en 1996. Los números actuales solo son comparables con los "alegres" años de principio del siglo XXI, antes de que la realidad de la burbuja inmobiliaria explotara en todo el mundo.

La reconversión ha llegado incluso a los pozos. Las explotaciones de las que se extraía carbón empiezan a transformarse, a un paso tal vez más lento del deseado, pero sí constante, en espacios para la innovación. El Sotón fue de los primeros: cambió mineros por turistas. En Mieres, el Santa Bárbara es un espacio expositivo que atrae a artistas de talla mundial. Carrio se transforma en un lugar para la innovación de las empresas agroalimentarias de toda España, y el pozo Santiago tendrá múltiples usos: centro de rescates, centro de datos y espacio para la investigación científica. El pozo Entrego acoge el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanociencia (CINN), unas instalaciones en ampliación para albergar un ordenador cuántico, la vanguardia de la ciencia española. La industria de la defensa, ahora en auge, también puede asentarse en las Cuencas. El taller de Barros, propiedad de Duro, o el polígono de Reicastro, de Hunosa, son espacios que interesan a las empresas del sector. Duro Felguera, en plena crisis, abandonó en estos años las Cuencas, pero ahora retorna de nuevo a Langreo con su medio millar de empleos, el concejo que vio nacer a esta compañía hace más de 150 años. Duro vuelve a un Valnalón que cuenta ya con más de 1.600 puestos de trabajo, el doble de los que tenía la vieja fábrica siderúrgica cuando cerró en 1984.

No hay un superindustria que sustituya a la minería, como se ansiaba en los años 90. Eso es imposible. Pero, proyecto a proyecto, empresa a empresa, emprendedor a emprendedor, la mentalidad derrotista empieza a olvidarse. Que en 1996 vinieran turistas a las Cuencas era una quimera. Ahora, los hay tanto en los municipios de tradición industrial como en los de la zona rural. El sector agroganadero se enfrenta a grandes retos, pero cada vez está más profesionalizado. Hace tres décadas no había parques naturales de Redes ni de las Ubiñas, apenas había infraestructura hotelera, las aguas de los ríos, que hoy bajan limpias, seguían entonces siendo en buena parte un vertedero. El urbanismo de los grandes núcleos de población es mejorable, pero al mismo tiempo presenta oportunidades. Mieres, Langreo, Pola de Lena, Pola de Laviana o El Entrego son ejemplos de las "ciudades de los 15 minutos", en las que destacan la cercanía de centros de salud, tiendas, lugares de ocio, espacios empresariales y educativos. Ahí están el campus de Mieres, que al fin también despega, y el campus de la FP de Langreo, en constante crecimiento. Luces al final del túnel, brotes verdes en la tierra yerma tras la actividad minera.

El objetivo de este suplemento especial es mirar hacia delante, tomar conciencia de los retos a los que se enfrentan los valles del Nalón y del Caudal. Para conocer estos desafíos, en distintos ámbitos, las siguientes páginas recogen las opiniones de personalidades relevantes, todas ellas vinculadas a las Cuencas por nacimiento, carrera profesional, vivencias... Personas del mundo de la política, la cultura, la empresa, la innovación, el turismo, la gastronomía...todos ellos aportan a estas páginas, a este especial por los 30 años de LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas, sus reflexiones y propuestas. Queda mucho trabajo para que todos los proyectos, "estos nuevos caminos" de los que hablaba el primer editorial, se hagan realidad. Una historia aún por escribir que, tengan por seguro, contarán los periodistas de LA NUEVA ESPAÑA de las Cuencas.

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